Un mi­llón de vi­viendas es­pañolas se en­cuen­tran ha­bi­tadas de forma ilegal

Guía de buenas prácticas para repeler okupas

Vaciar el bu­zón, en­cender las luces a dis­tancia y hasta usar gas pi­mienta, todo vale

Fondo de Viviendas
Viviendas desocupadas.

Amparados por al­gunos po­lí­ticos de tres al cuarto, la ocu­pa­ción ilegal de pisos cons­ti­tuye la mayor pe­sa­dilla para los dueños de se­gundas re­si­den­cias. Se es­tima que un mi­llón de vi­viendas se en­cuentra en esta si­tua­ción en la que el pro­pie­tario no puede ni vi­sitar su casa ni al­qui­larla. Para no “perder” su piso, existe una serie de me­didas que van, desde re­coger el co­rreo con re­gu­la­ri­dad, hasta ins­talar pro­ce­di­mientos tec­no­ló­gicos para en­cender las luces por la no­che, pa­sando por so­fis­ti­cados sis­te­mas, como lan­za­dores de gas pi­mienta para los que se atrevan a querer vivir en nuestra vi­vienda.

La protección de un piso de vacaciones es una iniciativa que entraña sus costes. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera fundamental la protección del inmueble, “sobre todo por fuera”. Esta estrategia incluiría la instalación de una puerta blindada, cámaras de seguridad, ventanas antirrobo y una alarma, con un coste medio de unos 6.000 euros.

La mejor alarma que se puede instalar es aquella que cuenta con conexión a una central de vigilancia de 24 horas y que tiene un coste mensual. “Para evitar la okupación de una vivienda, lo que premia es la rapidez de respuesta. Una Central Receptora de Alarmas (CRA) está disponible 24 horas, atenta para poder recibir una señal de alarma y actuar en función de las directrices de la empresa instaladora”, indica blogseguridad.com. El coste mensual de una alarma con CRA ronda los 40 euros.

En la guía de buenas prácticas para evitar la okupación de la vivienda no faltan las de toda la vida y que los delincuentes ponen a prueba todos los días: recoger el correo con regularidad, no abrir la puerta a nadie a quien no se conozca o contar con una persona de confianza que pueda echar un vistazo con regularidad. “Un familiar, un amigo o el portero del edificio, en caso de tenerlo, suelen ser los más habituales, ya que debe ser una persona en la que tengamos confianza”, asegura la OCU. Aunque parece una tontería, resulta del todo desaconsejable publicar las fotos hechas en los periodos vacacionales en redes sociales.

Gas pimienta

Una de las medidas para repeler a los okupas que parece sacada de una película de James Bond es el uso del gas pimienta. Es un dispositivo parecido a los de humo (que impiden la visibilidad), pero que provoca una irritación y el cierre inmediato de los globos oculares. Este sistema “está permitido por normativa europea así que no hay problema. Es muy pequeño, fácil de instalar y no es muy caro. Puedes ponerlo sin necesidad de tener una alarma o como complemento a una que ya tengas en casa. Lo veo ideal para viviendas que están mucho tiempo desocupadas”, asegura blogseguridad.com. Boostergaz es uno de estos dispositivos que se vende en mercado a menos de 100 euros.

Hay consejos de pura estrategia respecto a la casa. Algunas organizaciones, como la OCU, señalan que si la vivienda va a estar desocupada la mayoría del tiempo, resulta más sensato venderla o alquilarla. Por otro lado, si se pretende deshacerse del piso, resulta absurdo realizar una inversión como la instalación de rejas en las ventanas o puertas blindadas.

De forma civilizada

En caso de que los okupas se hayan instalado ya en casa, no hay que enfrentarse jamás a ellos. Se debe llamar a la policía lo más rápido posible, para conseguir pruebas para posteriores reclamaciones. Estas transitarán por la vía penal, por el delito de allanamiento de morada o por el de usurpación.

También se puede acudir a la vía civil para reclamar el retorno de la propiedad. En todos los casos, resulta conveniente que los papeles de la vivienda se encuentren fuera de esta, porque se necesitarán para la demanda y si están en la casa no estarán disponibles.

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