MONITOR DE LATINOAMÉRICA

‘The Economist’ alerta del au­mento de riesgos po­lí­ti­cos, so­ciales y eco­nó­micos

Latinoamérica, entre el populismo y el desastre económico

2021, un año en el que con­ti­nente vi­virá peor que pe­li­gro­sa­mente

Latinoamérica
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Latam, la re­gión con más in­tereses in­ver­sores es­pañoles en el ex­te­rior, se adentra en un 2021 muy com­pli­cado, re­pleto de retos y de ries­gos. Un año que el que vi­virá pe­li­gro­sa­mente, pa­ra­fra­seando la pe­lí­cula ‘The Year of Living Dangerously’ que Peter Weir es­trenó en 1982, y según el úl­timo aná­lisis de ‘The Economist’ sobre el fu­turo in­me­diato de un área que vivió en 2020 el peor des­plome eco­nó­mico desde que hay re­gis­tros. Y en medio de una pan­demia cuyo efecto está lejos de acabar y po­dría traer otra dé­cada per­dida.

“Se presta mucha atención al impacto inmediato de la pandemia, pero hay que mirar más adelante, a los grandes cambios en política que podrían suceder tras el Covid. En un entorno donde las propuestas de políticas populistas a los problemas comienzan a prosperar, hay grandes riesgos para los marcos legales y regulatorios, la política tributaria y el mercado laboral”, para el entorno económico-empresarial, alerta la directora para Latam de ‘The Economist Intelligence Unit’, Fiona Mackie, en un análisis que apunta a que, en un año de elecciones importantes, los peligros políticos son ya evidentes y elevados. Y en un momento en el que BID Investment pronostica que el virus tendrá un efecto económico “devastador y desproporcionado” en los próximos 12-18 meses.

“Los votantes se oponen cada vez más a los gobiernos y exigen cambios de rumbo, lo que hace prosperar propuestas populistas”, se advierte en ‘Populismo y política: el riesgo operativo en Latam’, que evalúa el creciente riesgo político-económico por la pandemia. Y que fija un ranking atendiendo a la estabilidad y señala la posibilidad de cambios significativos en política económica según tres ejes: riesgos políticos, económicos y para la inversión.

Menor riesgo en Chile, Costa Rica, Panamá y Perú

En conjunto, tomando esos tres factores, Chile, Costa Rica, Panamá, Perú y Uruguay son los que exhiben menor riesgo operacional, sin llegar a bajo. Colombia, México, El Salvador, Dominicana, Paraguay, Brasil, Ecuador, Guatemala, Argentina, Honduras y Cuba siguen, por ese orden, en zona media. Bolivia y Nicaragua figuran en zona de alto riesgo y Venezuela, el de peor perspectiva, en riesgo extremo. Pero países clave para la inversión española (Argentina, México, Brasil y Colombia) salen malparados en el índice.

La revista analiza el riesgo político en tres áreas, seguridad, estabilidad y eficacia. Y detecta serios peligros en las dos primeras y advierte de que la falta de eficacia política “dificultará la capacidad gubernamental para afrontar los retos”. ‘The Economist’ cree que la pandemia “producirá nuevas oportunidades para el crimen organizado” en un área castigada por altos niveles de delincuencia violenta y en la que se prevé un aumento de la ciberdelincuencia.

En cuanto a estabilidad, se subraya el riesgo de nuevos disturbios sociales debidos al descontento, como los que sufrieron a fines de 2019 Chile, Ecuador, Bolivia y Colombia. “En gran parte, ninguno de los problemas que han impulsado el profundo descontento por el desempeño de los gobiernos (seguridad, corrupción, malestar económico), ha sido abordado”, en un momento en el que la pandemia, pese a las medidas adoptadas, ha deteriorado las condiciones de vida y disparado paro, pobreza y desigualdad, se señala. Venezuela, Guatemala, México y Ecuador son los países que anotan el peor índice en riesgo en seguridad, estabilidad política y eficacia gubernamental.

Y es algo que se detecta en numerosos foros. La Segib alertó días atrás de que “existe la amenaza de que menor renta y alza de la desigualdad eleve significativamente el malestar social presente antes de la pandemia”. Todo en un marco en el que los actuales gobiernos afrontan la posibilidad de que “grupos de oposición puedan llegar al poder y causar deterioro significativo de las condiciones de funcionamiento empresarial”. Este 2021 es otro año electoral en Latam, con presidenciales en Ecuador, Perú y Chile, y comicios de mitad de período en México y Argentina. Y todos afrontan el riesgo de un alza de la preferencia electoral por soluciones políticas populistas y estatalistas.

Argentina y Brasil, en dificultades

En economía, uno de los grandes desafíos “es la falta de margen de maniobra política para seguir reforzando las medidas de apoyo fiscal creadas para apoyar a población y tejido empresarial en la pandemia (ayudas directas, rebaja impositiva, créditos) sin crear inquietud sobre la solvencia. Al analizar el riesgo económico, se evalúan los marcos macro, financiero y comercial y se concluye que “en todas las áreas el riesgo crece, debido al colapso de la actividad y a la gran carga fiscal que sigue suponiendo la pandemia”.

Tras Venezuela, ‘oveja negra’ en todo, se detecta alto riesgo macro en Argentina, Brasil, Dominicana, México, Colombia y Ecuador; alto riesgo financiero en Dominicana, Ecuador, Argentina, Colombia y Perú y alto riesgo comercial en Argentina, Brasil, Ecuador, Guatemala y Colombia. Panamá, Perú y Chile presentan el menor riesgo macro; Chile, Panamá y México tienen el menor riesgo financiero y Perú y Chile exhiben el menor riesgo comercial.

Sobre el riesgo en inversiones, se señala que “la creciente presión fiscal, las demandas pos-pandémicas de un mayor papel del Estado en muchos sectores clave y el aumento de los actores políticos y las propuestas populistas sugieren riesgos políticos para las empresas, además de riesgos macro”. “Hay peligro de que las políticas favorables a las empresas se inviertan y las agendas de reformas favorables a las empresas descarrilen”, pese a que nuestras previsiones para 2021 y 2022 son cautelosamente optimistas”, dice el informe.

En las cuatro áreas clave evaluadas (legal-regulatorio, política fiscal, mercado laboral e infraestructura) “está claro que hay nuevos riesgos en el horizonte impulsados por cambios relacionados con la pandemia en el entorno político y normativo”. Uno es la falta de incentivos, debido al “creciente nacionalismo en los recursos y al aumento de las objeciones a proyectos en minería, energía y agricultura”. La revista sostiene que el riesgo en política fiscal en 2021 será alto, porque los gobiernos intentarán cerrar brechas fiscales mientras se muestran reacios a recortar el gasto. “Los impuestos al patrimonio aumentarán y es probable que se establezcan nuevos impuestos indirectos”, se señala.

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