OPINIÓN

La vacuna no es la panacea total a la pandemia

Pandemia in Madrid.
Pandemia in Madrid.

He re­ci­bido la pri­mera va­cuna, la de Pfizer-BioNTech, y aunque he se­guido to­mando pre­cau­ciones y como quiera que el virus no ceja en su em­peño de con­ta­giarnos a to­dos, ha aca­bado to­cán­dome. No pa­rece grave. Dudas sin em­bargo sobre si la se­gunda dosis me será ad­mi­nis­trada el día pre­visto o si habrá que es­pe­rar. Estudios de las far­ma­céu­ticas y la opi­nión del cien­tí­fico prin­cipal de Pfizer no des­cartan acon­sejar una ter­cera do­sis.

Noah Harari sostiene que en nuestra era antropocénica, la ciencia ha vencido a la naturaleza en sólo 12 meses. El fundador de la epidemiología, John Grant, siglo XVII, no era tan categórico sosteniendo que “las epidemias no terminan cuando la enfermedad ha desaparecido, sino cuando el número de muertos ha regresado a sus niveles normales”.

Investigadores actuales confirman la tesis de Grant sobre la “Cuenta de Mortalidad”. En efecto, el final de la pandemia sólo puede proclamarse cuando su repercusión sobre el sistema sanitario sea irrelevante. Ahora bien, el fin de la pandemia nunca es definitivo; prácticamente otoños e inviernos registran el rebrote del virus de la gripe.

La historia de las pandemias tiene un larguísimo recorrido. En el siglo II la Plaga Antoniana mermó un 10% la población mediterránea. En la Edad Media la llamada Plaga Justiniana causó una enorme mortandad en la Europa Mediterránea, Oriente Medio y el Norte de África. Una “Cuenta de Mortalidad” del orden del 55% de la población muy superior a la causada por la Peste Negra que acabó con un 40% de la población europea.

El mayor desastre epidemiológico le corresponde a la viruela que amplió la mortandad de la población nativa americana. Sólo en 1803 la Expedición Humanitaria de Balmis Berenguer consiguió llevar la vacuna, creada en 1796 por el médico inglés Jenner, desde España al Nuevo Mundo y las Filipinas.

El siglo XX tampoco escapa a las epidemias. La mal llamada Gripe Española mató a 50 millones entre norteamericanos y europeos. En 1957 la llamada Gripe Asiática provocaría 1,1 millones de muertes muy por encima de las 11.325 provocadas por el ébola pero ya muy por debajo de los 2,6 millones, por ahora, del Covid 19.

La viruela es la única pandemia que ha sido completamente derrotada y sin embargo, aunque en la Inglaterra del siglo XVIII el éxito de la vacuna de Jenner fue radical, una gran parte del mundo sufriría sus efectos fatales. En el siglo XX, 500 millones de personas murieron de viruela. Las campañas de vacunación universal tardaron tiempo en desarrollarse. Hoy día la enfermedad está controlada.

Mientras las vacunas no cubran una masa de población significativa a nivel mundial, el virus seguirá experimentando mutaciones, en Brasil, Sudáfrica o vaya Ud. a saber dónde. La hipótesis de la tercera dosis no puede descartarse.

La ciencia ha dado una respuesta rápida y contundente al virus, pero la guerra continúa, como sucede no sólo en Brasil o España sino también en Italia, Francia y Alemania. El virus sigue estando muy presente. Habrá que hacer mención al viejo adagio “Si quieres la paz prepárate para la guerra”. O lo que es lo mismo, prepara tu sistema sanitario para lo que pueda avecinarse.

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