LA SEMANA BURSÁTIL

La Bolsa, la espada y la pared

Después del im­pulso ex­pe­ri­men­tado por las bolsas es­pañolas en la pri­mera quin­cena de mes al calor de la re­cu­pe­ra­ción mun­dial, los in­ver­sores han op­tado por dar un paso atrás. El ín­dice Ibex 35 ha ce­rrado las cinco úl­timas se­siones con una caída del 1,75% para quedar por de­bajo de los 8.500 pun­tos, lo cual com­pro­mete la ten­dencia al­cista mar­cada en estas se­manas atrás.

El motivo ha sido la decisión de la Reserva Federal de poner fin a la moratoria a los grandes bancos para que los activos ultraseguros como los valores del Tesoro no computaran como deuda. Esta decisión supone dejar sin red de seguridad a la renta fija. Aunque la rentabilidad de los bonos se ha disparado, algo que suele beneficiar a la banca, en este caso ha sido al contrario pues augura una fuerte inestabilidad a corto plazo.

Los bancos españoles se han visto así arrastrados por el castigo al sector en Estados Unidos. Todo ello en medio de un agitado vencimiento de derivados que ha hecho de caja de resonancia para las caídas. Santander y BBVA han sufrido ajustes del 3% y del 2%, respectivamente, en la semana pasada, alejándose de esos techos que muchos operadores consideran claves para afianzar una nueva fase alcista en los mercados españoles.

Con todo, y aunque el escenario es un tanto complicado, hay varios factores que apuntan a que el Ibex 35 puede ser, en términos relativos, de los mejores índices del 2021. Uno de los principales es la probable reacción del sector financiero. Con un alto peso relativo sobre el selectivo, la banca y las aseguradoras deberán aprovechares de los temores de inflación a uno y otro lado del Atlántico que puede hacer vencer las reticencias de los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias.

También se debe tener en cuenta el proceso de vacunación en marcha. Pese a las dudas surgidas en estos días, está generando una mayor confianza respecto al control de la pandemia. En este sentido, la reapertura del turismo en Reino Unido supone una buena dosis de aire fresco para la bolsa española, muy dependiente ahora del sector turístico.

Todo ello está cambiando la perspectiva de los inversores en los valores españoles. Con todo, el selectivo sigue rezagado en relación al resto de grandes indicadores europeos y norteamericanos y parece que ya va siendo tiempo de que empiece a ir recortando distancia. Incluso con la poco boyante economía española.

Calendario semanal de bolsa

Esta semana recién arrancada apunta a ir de menos a más en cuanto a indicadores económicos, lo que augura una recta final de mes bastante intensa en los mercados financieros. Las cifras de actividad y los datos de confianza coparán la atención del mercado, pero los operadores tendrán además un sinfín de indicadores que pueden influir en su estrategia de inversión.

De momento, este lunes lo más destacado será el índice de vivienda de segunda mano en Estados Unidos que viene mostrando un sólido crecimiento en los últimos meses.

En la sesión del martes se espera el paro en el Reino Unido, así como las ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos del que se espera un ligero frenazo respecto a enero.

El miércoles, las miradas estarán puestas en los datos de actividad PMI en toda Europa, incluido Reino Unido, en la Zona Euro en su conjunto y en Estados Unidos. Este día además se darán a conocer la inflación del Reino Unido, la confianza consumidora de la eurozona y los pedidos de bienes duraderos al otro lado del Atlántico.

La agenda financiera internacional del jueves también aparece cargada de citas importantes. En Alemania se espera el índice de confianza consumidora GFK; en la Zona Euro, el agregado monetario M3 que mide las presiones inflacionistas; y en Estados Unidos la revisión del PIB del cuarto trimestre que previsiblemente confirmará un crecimiento del 4,1%. A ello se suman las habituales peticiones semanales de desempleo en el país norteamericano que tienen un gran peso en los mercados.

La semana bursátil se cerrará el viernes con las ventas al por menor en el Reino Unido, el PIB en España, el índice de confianza empresarial IFO en Alemania, y los ingresos personales, el deflactor de precios y el índice de confianza consumidora de la Universidad de Michigan en Estados Unidos.

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