ANÁLISIS

Ayuso, como hizo Thatcher en 1979, considera no participar en debates electorales

La irrup­ción de Iglesias ca­ta­pulta a la pre­si­denta de Madrid a aca­ri­ciar la ma­yoría ab­so­luta el 4M

Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.

En el Partido Popular tratan de con­tener la eu­fo­ria. Saben que queda un largo re­co­rrido to­davía hasta poder ganar las elec­ciones en la Comunidad de Madrid. Pero los son­deos son muy fa­vo­ra­bles. El úl­timo, que se hará pú­blico en su in­te­gridad este lu­nes, ela­bo­rado por Electomanía, le da 59 es­caños de los 136 de que cons­tará la pró­ximas Asamblea ma­dri­leña, solo siete por de­bajo de los 68 ne­ce­sa­rios para contar con ma­yoría ab­so­luta.

Si contara con los 13 escaños previstos por el mismo sondeo para VOX, el centro y la derecha podrían formar nuevo gobierno en Madrid.

Estos 72 escaños les darían una mayoría holgada. Pero serían los únicos con los que podría contar el centro derecha. Pese a la incorporación del animoso Edmundo Bal para liderar la candidatura de Ciudadanos, el partido presidido por Inés Arrimada en los sondeos elaborados hasta la primera semana de precampaña continúa sin superar la línea roja del 5 % de los votos emitidos, a partir de cuyo límite uno puede obtener representación en la Asamblea de Madrid.

Estas estimaciones están llevando al Partido Popular a plantear si no sería conveniente que su presidenta no se presente a ningún debate en televisión y a seleccionar sin complejos a los medios a los que concede entrevistas. Para uno y otro caso recuerdan a Margaret Thatcher y José María Aznar. La primera consiguió hacerse con Downing Street sin haber aceptado en 1979 debatir con el candidato laborista antes de celebrarse las elecciones el ya primer ministro James Callaghan a quien venció.

Ello pese a que llevaba años preparándose con su equipo de asesores y la agencia de comunicación Saatchi and Saatchi para ganar confianza frente a las cámaras. Una vez conseguido el poder y después de recibir clase de telegenia una vez por semana con una asesora de comunicación durante cuatro años, accedió a celebrar el que sería el primer debate en una campaña electoral.

Por su parte, José María Aznar, no concedió en más de dos décadas, entre los años 1996 y 2017, ninguna entrevista a la Cadena Ser. Quien asesoró en esta materia al expresidente del Gobierno es el jefe de Gabinete y principal estratega en cuestiones de política y de comunicación de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez. Su estrategia para las próximas elecciones está todavía por perfilar, pero quieren que Isabel se centre en tener mucho contacto directo con los electores; que además de a su nicho natural de votos para estimular los ánimos de sus partidarios, acuda sobre todo allá donde les venció la candidatura de ciudadanos. Lo de los debates, ya se verá.

Los que insisten en que Aznar pudo llegar a ser presidente gracias al debate en televisión que ganó a Felipe González, no olvidan que pese a ganar ese primer debate celebrado el 23 de mayo de 1993 en Antena 3, no le daría la victoria electoral. Aznar tendría que esperar tres años más, hasta 1996 para hacerse con la presidencia del Gobierno. En el 93 ganó el debate asesorado por Pedro Arriola y entrenado por Jesús Monroy, pero perdió las elecciones.

Otro dato muy relevante de la irrupción de Pablo Iglesias en la carrera por la presidencia de la Comunidad de Madrid como candidato de Unidas Podemos es el importante aumento de porcentaje de votos que ya ha conseguido con el sencillo anuncio de su candidatura, una vez que ni su compañera y ministra de Igualdad, Inés Montero, ni Rafael Mayoral, secretario de Relación con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales y diputado de Unidas Podemos, aceptaran la propuesta del secretario general del partido para que se presentaran a las elecciones.

El objetivo era evitar su más que probable desaparición en la Asamblea de la Comunidad de Madrid de Unidas Podemos. El consenso de los sondeos les situaba entre un 4,8 % y un 5, 2% de la estimación de voto, por lo que corrían el riesgo de quedar por debajo del límite minino del 5 % para acceder a la Asamblea de Vallecas.

Ahora, en el sondeo de Electomanía, Unidas Podemos conseguiría 13 escaños, doblando casi los siete que tiene en la actualidad. Serían los mismos que obtendría Más Madrid, cuya actual candidata, Mónica Rodríguez no transmite la energía positiva necesaria para salir victoriosa en su duelo personal con Pablo Iglesias.

Mónica perdería siete de los 20 escaños que consiguió Iñigo Errejón en las pasadas elecciones del 26 de mayo del 2019. Su electorado está en competencia directa con la confederación liderada por Pablo Iglesias que, al margen de cuál sea el resultado el 4 de mayo, lo que sí ha logrado es dar una dimensión a las elecciones a la Comunidad que no tenía antes de su decisión de competir por el sillón de la Casa de Correos.

En todo caso las expectativas de Pablo Iglesias quedan todavía muy por detrás de lo que los sondeos conceden al Partido Socialista. Su candidato en la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, con 38 escaños conseguiría casi triplicar los de Pablo Iglesias que pasaría a jugar un papel secundario en la oposición, aunque lograría evitar el riesgo importante de no obtener representación en la Comunidad de Madrid. Le dejaría en una más que difícil posición de debilidad que le llevaría casi a la obligación de dimitir.

Pese a que quedan todavía 44 días precampaña y campaña hasta que se celebren las elecciones el 4 de mayo, la suma de los tres partidos de izquierdas les deja a 4 o 5 escaños de la mayoría para poder gobernar Madrid, si los resultados fueran como aventuran hasta ahora el consenso de sondeos. Los expertos electorales consideran que la campaña puede llegar a cambiar hasta entre un 7 y un 10 % la tendencia del voto dependiendo de cómo lo hagan los candidatos.

En los próximos días, cuando hagan públicos sus programas los partidos, habrá que analizar con detalle lo que ofrecen. Madrid se ha convertido en la locomotora económica de España. Sería muy grave que el futuro gobierno cayera en una inacción como la que afecta a Cataluña, que en lo que se refiere a la política económica y social no son el modelo a seguir.

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