El Brent co­tiza a 66 dó­la­res, 15 dó­lares más alto que a prin­ci­pios de enero

Las petroleras se dejan 52.000 millones en el peor ejercicio desde las dos crisis energéticas

Shell, BP, Total, Eni, Repsol, Equinor y Galp es­peran re­gresar a los be­ne­fi­cios si se reac­tiva el con­sumo

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Las pe­tro­leras vi­vieron el pa­sado año uno de los ejer­ci­cios más con­vulsos que se co­nocen tras las fuertes crisis su­fridas en 1973 y 1979, aunque por causas muy di­fe­rentes a las re­gis­tradas en 2020. El hun­di­miento de los pre­cios y la caída de la de­manda han gol­peado las cuentas de las más fuertes con re­sul­tados ca­la­mi­to­sos. Las grandes eu­ro­peas -Shell, BP, Total, Repsol, Eni, Equinor y Galp- han per­dido cerca de 52.000 mi­llones de eu­ros. Cepsa no ha pre­sen­tado aún sus ci­fras pero ya ade­lantan que no son nada bue­nas.

La mayoría espera recuperar la generación de caja en 2021 gracias a la remontada que registran los precios del crudo y al aumento de la demanda. En lo que va de año, el barril Brent del Mar del Norte ha pasado de los 50 dólares que estaba en enero a los 66 dólares actuales. Una cifra que, si se mantiene en esta tónica de recuperación, provocará la vuelta a los beneficios de las petroleras.

Todos los factores que en 2020 dieron la espalda al sector parece que van a dar un giro que, sin duda, van a contribuir a que las compañías abandonen las pérdidas. Aunque las economías siguen paralizadas y el consumo de combustibles no ha recuperado aún la tónica de antes de la pandemia, las previsiones apuntan a que con las vacunas el crecimiento y el turismo pueden volver. En el caso de España, se espera una reactivación a partir del segundo semestre del año.

Deterioro de los activos

Todas las petroleras se basan en los mismos argumentos para justificar sus pérdidas: descenso del barril a cotas inesperadas -con mínimos que llegaron a 15 dólares-, hundimiento de la demanda -el consumo de gasolinas y gasóleos de automoción en España cayó un 17,5% y el queroseno de aviación un 65,1%- y la minusvaloración de los activos petrolíferos que ha obligado al sector a hacer elevadas provisiones.

Repsol ha justificado las pérdidas de 3.289 millones de euros por la bajada de los precios del barril -la cotización media cayó un 35% y la del gas bajó un 19%-, que influyó negativamente en los inventarios de la compañía, con un impacto de 978 millones de euros. Además, revisó sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas, lo que supuso un ajuste a la baja del valor de los activos de exploración y producción de -2.911 millones de euros.

Para amortiguar el golpe que la petrolera estaba sufriendo por la pandemia, a finales de marzo puso en marcha un plan de resiliencia con una hoja de ruta dirigida a fortalecer el balance y reforzar la generación de caja. Gracias a ello, la compañía registró una positiva generación de caja de 1.979 millones de euros y redujo la deuda neta en 1.178 millones hasta situarla en 3.042 millones de euros.

Dividendo de 0,30 euros

Al igual que el resto de los valores, Repsol ha sufrido los mismos efectos negativos en Bolsa. En los últimos 12 meses, la cotización llegó a registrar un mínimo de 4,87 euros y ha logrado acercarse al nivel máximo de 10,685 euros. La última cotización del 27 de febrero fue de 10,415 euros.

El consejo ha acordado proponer a la junta de accionistas que se celebrará el próximo 26 de marzo el pago de un dividendo complementario de 0,30 euros brutos por acción con cargo al ejercicio 2020, que se abonará a partir de 7 de julio, y otro dividendo a cuenta de 2021 de 0,30 euros brutos, que se hará efectivo a lo largo del mes de enero de 2022.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, reconoció en la presentación de los resultados que la pandemia del Covid-19 “ha generado una crisis mundial sin precedentes”, con unas consecuencias drásticas para el sector energético en general y para el petrolero en particular.

En caída todas las grandes europeas

La multinacional Shell ha anunciado unas pérdidas de 21.700 millones de dólares (más de 18.000 millones de euros) por el deterioro que han sufrido sus activos. En 2019, la compañía angloholandesa obtuvo unos beneficios de 15.842 millones de dólares (13.214 millones de euros).

Pese a todo, el consejero delegado, Ben van Beurden, ha reiterado el compromiso de la compañía con la política de dividendos y confía en poder elevar el pago por acción en el primer trimestre de 2021. La multinacional ha anunciado que abonará un dividendo provisional correspondiente al cuarto trimestre de 2020 por importe de 0,1665 dólares y otro trimestral con cargo a los tres primeros meses de este año de 0,1735 dólares.

British Petroleum ha presentado también pérdidas de 20.305 millones de dólares (16.812 millones de euros) frente a unos beneficios en 2019 de 4.026 millones de dólares (3.330 millones de euros). Los ingresos totales alcanzaron los 183.500 millones de dólares (151.938 millones de euros), con una caída del 35%.

ENI, Total y Equinor

Otras tres de las grandes europeas como ENI, Total y Equinor sufrieron los mismos efectos. La italiana ENI perdió 8.563 millones de euros. Los ingresos se situaron en 44.947 millones, un 37% menos. El impacto del deterioro de los activos fue de 3.200 millones y la depreciación y amortización se situó en 7.304 millones. La compañía ha confirmado que propondrá a la junta el pago de un dividendo de 0,36 euros por título.

Por su parte, la francesa Total ha presentado unos números rojos de 5.928 millones de euros por las amortizaciones que se ha visto obligada a realizar, frente a un beneficio neto atribuido de 9.300 millones contabilizados en 2019. El deterioro de sus activos ascendió a 8.260 millones. Los ingresos se elevaron a 116.200 millones, un 29,8% menos que el año anterior.

Respecto a la noruega Equinor, la antigua Statoil, ha registrado unas pérdidas de 4.544 millones de euros, frente a unos beneficios de 1.520 millones en 2019. La depreciación y amortización de los activos ascendió a 12.567 millones. Los ingresos retrocedieron un 22,6% hasta 9.689 millones de euros.

Las pérdidas de la norteamericana Chevron ascendieron igualmente a 5.543 millones de dólares (4.576 millones de euros), frente a los 2.924 millones de dólares de beneficios (2.414 millones de euros) registrados en 2019. Los ingresos cayeron un 35,4% anual, hasta los 94.692 millones de dólares, unos 78.184 millones de euros.

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