La in­ver­sión en re­si­den­cial en al­quiler gana por pri­mera vez la ba­talla a las ofi­cinas

La pandemia da un vuelco a la demanda inmobiliaria de particulares y fondos en España

La compra de vi­viendas uni­fa­mi­liares des­borda todas las pre­vi­siones en crisis sa­ni­taria

Vivienda
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Definitivamente, la crisis del Covid-19 está pro­vo­cando la vo­la­dura más o menos con­tro­lada de los viejos es­quemas eco­nó­micos y so­ciales que re­gían hasta marzo de 2020. Si la gran crisis de 2008 secó las vías de li­quidez del sis­tema pero apenas re­movió los viejos usos y cos­tum­bres de la ciu­da­danía y de los grandes fon­dos, la pro­vo­cada por la pan­demia su­pone una re­vo­lu­ción sin pre­ce­dentes que está to­cando de lleno a un un sector tan de toda la vida como el in­mo­bi­lia­rio.

Del balance que de 2020 hacen las distintas firmas se deduce que el ladrillo español está cambiando de piel. Ya no son iguales ni las necesidades de los ciudadanos ni las prioridades de los grandes inversores institucionales. Los cambios que genera el Covid-19 son de tal magnitud que unos y otros han cambiado radicalmente de estrategia. Lo viejo no acaba de morir, claro está, pero lo nuevo crece a velocidad de vértigo en cuestión de apenas tres trimestres.

Por primera vez, la inversión en proyectos de construcción de viviendas para su alquiler posterior -lo que se conoce en el sector como 'build to rent'- ha desbancado a las ingentes cantidades de dinero que se destinan al mercado de oficinas. Según cifras de la consultora CBRE, hasta 1.400 millones de euros han desembarcado en 2020 en este segmento que crece a máxima velocidad ante la evidencia de que será el activo más demandado desde ya.

"El Covid-19 es el empujón definitivo. Muchas personas van a optar por el alquiler porque a grandes sectores de la población la crisis les impide acceder a una vivienda propia. Pero en España no hay un parque de activos de alquiler de calidad. La diferencia es que ahora la demanda es mucho mayor. Estamos hablando claramente de un bien escaso y de primera necesidad, y los grandes fondos han detectado la oportunidad", señalan en fuentes del sector.

Negocio de residencias

La apuesta va más allá y se traslada también al negocio de las residencias para estudiantes. En total, este segmento 'multifamily' acaparó 2.600 millones de euros el año pasado en una demostración de fuerza que los expertos creen que continuará en 2021. Aseguran que, con rentabilidades que se sitúan alrededor del 4%, son la gran alternativa a un mercado de oficinas que debe reinventarse a corto y medio plazo por la incidencia de la pandemia.

Pero en el segmento de particulares se desarrolla en paralelo otra revolución de enorme relevancia. Según cifras de los registradores de la propiedad, la compraventa de viviendas unifamiliares supuso el 22,5% de las transacciones totales en el último trimestre del año pasado. No hay precedentes de una cuota de este calibre en un mercado como el español donde el piso acapara alrededor de dos terceras partes del parque de viviendas.

El Covid-19 y el teletrabajo no dejan de acelerar el proceso de búsqueda de espacios más abiertos y espaciosos. "Es un fenómeno imparable en personas entre los 40 y los 55 años que todavía tienen hijos menores de edad y que han decidido cambiar su estilo de vida. Cada vez tenemos más demanda de este tipo de producto", señalan en una de las promotoras inmobiliarias con más suelo en la Comunidad de Madrid.

El arranque de 2021 confirma el cambio de mentalidad. Según datos de idealista, el precio medio de las viviendas unifamiliares (el chalet de toda la vida) creció en enero casi cinco veces más que el de los pisos. Definitivamente, los viejos paradigmas del sector inmobiliario se tambalean. No es un mercado mejor ni peor, sino distinto en todos los segmentos de negocio y para todo tipo de inversores.

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