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Talgo, cambios en la cúpula

Las di­fi­cul­tades sur­gidas en el úl­timo año, en medio de una pan­demia mun­dial, ha pre­ci­pi­tado el re­levo en la cú­pula de Talgo. El fa­bri­cante de trenes ha nom­brado a Gonzalo Urquijo nuevo con­se­jero de­le­gado de la com­pañía en sus­ti­tu­ción de Carlos Palacio Oriol, que pa­sará a ser vi­ce­pre­si­dente no eje­cu­tivo del con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción.

Un cambio destinado a impulsar y reforzar la actual estrategia de crecimiento puesta en marcha por la compañía basada en la internacionalización y diversificación. En tanto, Oriol mantendrá su implicación en Talgo, aportando su conocimiento y valiosa experiencia como CEO de la compañía durante los últimos 18 años.

Tras iniciar su carrera en el sector bancario, Urquijo ha ocupado puestos relevantes, entre otros de presidente de ArcelorMittal España y presidente ejecutivo de Abengoa. Su principal objetivo será devolver a Talgo a la senda del beneficio después de cerrar 2020 con unas pérdidas superiores a los 17 millones de euros debido a la crisis derivada de la covid.

La paralización de las operaciones tuvo como consecuencia una caída del 58,9% en el resultado bruto de explotación (Ebitda), hasta los 28 millones de euros. Con todo, el fabricante de trenes consiguió facturar un 21,3% más que en 2019, al registrar una cifra de negocio de 487,1 millones de euros, gracias a la recuperación de la actividad industrial en la última recta del año.

Eso le ha permitido cerrar 2020 con una cartera de pedidos cercana a los 3.200 millones de euros. Un nivel histórico en términos de diversificación internacional por número de proyectos que le garantiza su actividad constante hasta 2024, así como una gran estabilidad de largo plazo.

Otro de los frentes que deberá abordar el nuevo CEO es el elevado apalancamiento de la sociedad. A finales de diciembre contaba con una deuda neta de 48 millones de euros. Aunque con una buena posición de caja, de 228 millones de euros, con vencimientos a largo plazo, así como de líneas de crédito sin disponer de hasta 150 millones de euros.

Para ello deberá aprovechar las mejores perspectivas de crecimiento en la cifra de negocio una vez se inicie la recuperación post pandemia. En los dos próximos años, se espera una intensa actividad de fabricación y una progresiva reactivación en el área de mantenimiento, con una ejecución de entre el 35% y 37% de la cartera de pedidos.

Desde el punto de vista técnico, Talgo estaría en proceso de consolidación del perfil alcista iniciado a partir del pasado mes de noviembre. En lo que va de año, la cotización de sus acciones acumula un alza de cerca del 10% después de un inicio de año turbulento y cambiante. Para confirmar el movimiento al alza primero deberá superar con solvencia la referencia de los 4,7 euros por acción. Sin embargo, los bajos volúmenes de negocio no invitan a ser demasiado optimistas con una próxima ruptura de este techo.

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