Monitor del Seguro

Los ac­tivos al­ter­na­tivos ganan peso en las in­ver­siones de las ase­gu­ra­doras

¿Dónde se invierte el dinero de los ahorradores y los futuros pensionistas?

Aportan ren­ta­bi­lidad y di­ver­si­fi­ca­ción, pero su­ponen un reto para los ges­tores

ahorro
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Cada vez es más com­pli­cado ob­tener ren­ta­bi­lidad de los aho­rros de­bido al pro­lon­gado en­torno de tipos de in­terés cero. Lo sabe bien el sector ase­gu­ra­dor. Elaborar pro­ductos para sus clientes con un ob­je­tivo fi­na­lista es una ardua tarea en el ac­tual con­texto, por lo que ya desde hace tiempo están im­pul­sando, y con bas­tante éxito, otro tipo de es­truc­tu­ras, como los unit lin­ked, en los que es el to­mador el que asume el riesgo.

Una de las consecuencias de este contexto es, además del avance de determinados productos, el cambio en el mix de las inversiones de las aseguradoras. Y quizá lo más llamativo sea el incremento que se ha producido en la asignación a activos alternativos (capital privado, inmuebles, infraestructuras…), que se caracterizan habitualmente por ser ilíquidos.

Natixis Investment Managers ha llevado a cabo un estudio de inteligencia de mercado a inversores de fondos alternativos en mercados privados en 2020. Entre los datos que arroja este trabajo, revela que las aseguradoras en España destinan a este tipo de activos un 1,2% de su cartera. Pero la expectativa del sector es elevarla hasta un 3,6% en los próximos tres a cinco años; el triple.

No solo en los productos aseguradores, los fondos de pensiones también se están asomando, cada vez con menos vértigo, al mundo de los activos alternativos.

Según el informe Global Pension Assets Study publicado por el Thinking Ahead Institute de Willis Towers Watson, y que analiza los mercados de pensiones de los 22 países con mayor volumen de patrimonio en pensiones, en 2000, únicamente el 7% de los activos de los fondos de pensiones estaban invertidos en mercados privados y otros activos alternativos. En 2020, ese porcentaje se incrementó nada menos que hasta el 26%. Este cambio se ha producido en su mayor parte a expensas de una reducción de la renta variable (del 60% al 43% en dicho periodo) mientras la renta fija tradicional ha bajado marginalmente del 31% al 29%.

La estrategia media de los siete países más fuertes en pensiones (Australia, Canadá, Japón, Países Bajos, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos) es mantener actualmente el 43% en renta variable, el 29% en renta fija, el 26% en alternativos y mercados privados y en tesorería un 2%.

Según explica Miquel Barnet, director en Inversiones de Willis Towers Watson España, el principal propósito de estos cambios es “obtener una mayor diversificación de las fuentes de rentabilidad y riesgo, con el objetivo de mitigar los efectos de las crisis cíclicas de los mercados de renta variable, y de esta forma mejorar la estabilidad del valor de los activos de pensiones”. La tendencia continuará: “En los próximos años esperamos que la tendencia creciente de los alternativos continúe, alimentada por la nula rentabilidad que proporciona la renta fija pública y su menor capacidad de compensar las pérdidas de la renta variable en escenarios bajistas”.

Los motivos para adentrarse en este mundo de los alternativos de aseguradoras y fondos de pensiones son los mismos: la necesidad de diversificación, la consecución de una rentabilidad extra o la sustitución de otros activos en cartera. Sin duda, motivos muy nobles en el mundo de la inversión, pero dado el perfil del cliente al que van dirigido estos productos, el reto es importante, igual que lo es no olvidarse de que los partícipes de los fondos de pensiones y los ahorradores con la vista puesta en el largo plazo si algo buscan es seguridad financiera.

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