La banca pa­rece agotar gran parte de su po­ten­cial al­cista y cues­tiona el corto plazo

El Ibex-35 celebra con una recuperación muy limitada el año de su caída histórica

Los ex­pertos creen que el ruido po­lí­tico ha im­pe­dido una re­cu­pe­ra­ción mayor pese al covid

Ibex 35
Ibex 35

El 12 de marzo del año pa­sado los mer­cados de va­lores mun­diales su­frieron un des­plome his­tó­rico, sin pre­ce­dentes en el caso del es­pañol. El Ibex 35 perdió un 14% de su valor en una sola se­sión, en el marco de un brutal cierre de po­si­ciones pro­vo­cado por la evi­dencia de que el Covid-19 había lle­gado para que­darse mucho tiempo. ¿Cuál es el ba­lance des­pués de aque­llas jor­nadas de pá­nico que lle­varon al Ibex hasta los 6.100 puntos a ve­lo­cidad de vér­tigo?

Los números fríos dicen que el selectivo ha recuperado alrededor de una tercera parte de los niveles perdidos tras el aluvión de ventas más potente desde la crisis financiera de 2008. ¿Es poco o es mucho? Según se mire. Ha sido un negocio redondo para los que entraron en mínimos y han sido capaces de mantener posiciones en unos últimos doce meses de enorme incertidumbre y volatilidad. Pero la cuestión es si podría haber sido mejor...o bastante menos malo.

Y la respuesta a esa pregunta es un sí rotundo. Al Ibex 35 le parecerán odiosas las comparaciones. En Europa, el índice DAX alemán se ha permitido el lujo de volver a máximos históricos. Y allende el Atlántico, los índices estadounidenses no han dejado de coleccionar récords en los últimos meses. Hay por lo tanto material suficiente para la comparación, que no sale nada bonita para la bolsa española, muy lejos de la evolución de sus grandes competidoras.

¿Cómo se explica este desfase ya casi crónico? El primer factor tiene que ver con el enorme peso del turismo y los servicios en la economía española. Pero hay otro, mucho menos tangible, que se está dejando notar con gran fuerza. Se trata del ruido de sables permanente en la escena política. Un año después del desastre bursátil, las desavenencias entre los socios de Gobierno están en todo lo alto y el escenario político en Madrid o Murcia es un polvorín.

"Ningún otro gran país de Europa se encuentra en una situación así. Mira uno hacia Italia y ve como la llegada de Mario Draghi tiene un efecto balsámico. Si hay que elegir un destino para la cartera en el sur de Europa, Italia es hoy un país más atractivo por su estabilidad política. En cambio, España es sinónimo de inestabilidad. Y si algo quieren hoy los grandes fondos es puertos tranquilos donde fondear. En este punto tenemos todas las de perder" señalan en una gestora nacional.

Los expertos creen que mientras la nada disimulada batalla política continúe, el mercado español seguirá bajo sospecha. Claro que ha habido grandes apuestas en el mercado nacional. Empresas de sectores muy concretos beneficiadas por coyunturas muy determinadas han recibido grandes entradas de dinero. Ahí está PharmaMar en el sector farmacéutico o Solaria en el de energías renovables, por ejemplo. O los bancos tras tocar mínimos de hace décadas en noviembre.

Pero el resultado final es una reacción todavía muy incompleta, que mantiene al Ibex lejísimos aún de los 10.000 puntos a los que recibió la llegada del Covid-19. Y eso que la banca, el sector con más peso en el mercado español, ha protagonizado una de las subidas más rápidas y potentes de la historia en Bolsa. Sólo en 2021 sube alrededor de un 16%, con entidades que han subido un 100% desde los mínimos de 2020. La gran pregunta es si podrá seguir manteniendo vivo un Ibex 35 que ofrece signos de cansancio alrededor de los 8.500 puntos.

"La banca ya no puede ser el motor a corto plazo. Va a hacer falta que otros grandes sectores como el energético o el constructor tiren del carro. Pero no será fácil hasta que la economía despegue definitivamente. Y eso pasa por que el ritmo de vacunación en España coja velocidad y porque no se retrasen las ayudas comunitarias. Queda mucha tela por cortar por lo tanto y conviene ser cautelosos", señalan en una firma de valores española.

En plena rotación de las grandes carteras en Europa desde los valores defensivos hacia aquellos más sensibles a la recuperación económica, España debe poner las bases para afrontar este cambio de escenario en igualdad de condiciones con el resto de mercados europeos. Tendrá que hacer sus deberes deprisa y bien para que el desfase acumulado -enorme ya respecto a los mejores índices de la zona euro- no vaya a mucho más.

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