Monitor de Latinoamérica

El FMI acon­seja man­tener los es­tí­mulos eco­nó­micos y fis­cales du­rante 2021

Latinoamérica, recuperación en cuarentena hasta por lo menos 2023

El re­cru­de­ci­miento del virus ame­naza la reac­ti­va­ción y dis­para la po­breza y el paro

Inversion en Latinoamérica.
Inversion en Latinoamérica.

Pese a en­con­trarse en horas más que ba­jas, las em­presas es­pañolas man­tie­nen, a es­cala ins­ti­tu­cio­nal, su apuesta por una Latinoamérica en di­fícil si­tua­ción con­ser­vando el in­terés in­versor y co­mer­cial aunque tanto en la es­fera pú­blica como pri­vada, se es cons­ciente de que a medio plazo se im­pone tener pa­ciencia en el em­peño de re­co­brar marco y di­ná­mica exis­tentes antes de la pan­de­mia.

El FMI, que ha reducido el desplome del PIB regional en 2020 del -8,1% al -7,4%, señala ya que el recrudecimiento de la pandemia amenaza con “frustrar una recuperación que ya es desigual” y que, pese a la mejora de perspectivas, con recuperación manufacturera y exportadora, consumo e inversión se rezagan. “La plena recuperación está aún muy lejos”.

“Las nuevas olas de contagios en Latam amenazan con frustrar la recuperación en varias economías, que no volverían a niveles previos a la crisis desatada por la pandemia hasta, al menos, 2023”, dice en su más reciente análisis el FMI. “Y el PIB per cápita no lo hará hasta 2025, más tarde que otras áreas del mundo”, subraya. Y Cepal es menos optimista. “El virus ha causado la mayor crisis en 120 años, con una caída en 2020 del 7,7% y un paro del 10,7% (un 2,6% más que en 2019)”. Según Cepal, que señala que tres millones de empresas cerraron en 2020 por el virus, el PIB per cápita acabó el año pasado al nivel 2010, lo que significa que Latam está ante una nueva década perdida.

La entidad detecta un rebote del 3,7% en 2021, pero cree que “costará algunos años recuperar los niveles de actividad de 2019”. Latam afrontó la pandemia en un momento de debilidad, con un crecimiento de apenas el 0,1% en 2019. “Si la región creciera al 0,3%, tasa media del último sexenio, el nivel del PIB de 2019 no se alcanzaría en la próxima década. Y si se mantuviera el avance de la última década (1,8%) se haría en 2024”. Aunque las economías comenzaron a revertir el zarpazo inicial del virus a fines de 2020, notablemente Brasil, Perú y Argentina, y aunque la situación mejorará en 2021, “la crisis ha repercutido desproporcionadamente en el empleo” y el golpe se ha focalizado en mujeres, jóvenes y trabajadores informales y menos cualificados”, destacan FMI y Cepal.

Un área estratégica para España

El Fondo espera un rebote en 2021 del 4,1%, superior al 3,6% que auguraba en octubre, tomando en cuenta que la región se comportó en el segundo semestre mejor de lo previsto, la mejora de EEUU y China y la expectativa de que se acelere la vacunación. La cifra es menor al crecimiento global esperado este año, el 5,5%. Aunque insuficiente para recuperar el terreno perdido por el desplome del PIB en 2020, el ente mejora su previsión de avance del PIB este año al 4,5% en Argentina; al 3,6% en Brasil; al 5,8% en Chile; al 4,6% en Colombia; al 9% en Perú y al 4,3% en México. En 2022 Latam crecerá el 3%.

En este contexto, el retraso de la vacunación a gran escala (se juzga que gran parte de la población no la tendrá en 2021 y que la inmunidad colectiva llegará como pronto en 2023) supondría un retraso de la recuperación en el área que más ha sufrido la pandemia: Latam, con el 8,4% de la población mundial tiene el 20% de los casos y el 28% de los muertos a nivel mundial.

En esta situación, y en su intervención días atrás en la presentación de las nuevas perspectivas del FMI junto con la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan y la secretaria de Estado de Comercio española, Xiana Méndez, el director para hemisferio occidental del Fondo, Alejandro Werner, resaltó que tras la contracción del 7,4% del PIB en 2020 será preciso mantener este año estímulos económicos y fiscales para sostener la recuperación. Aun así, Latam seguirá mostrando en 2021 y 2022 brechas muy negativas, advirtió.

En esa presentación, Méndez afirmó que en 2021 España retomará la senda comercial con Latam, después de que “2020 mostrara un deterioro pronunciado debido a la pandemia, con una caída del 25% en nuestras exportaciones y del 17% en las importaciones de Latam”. España es el segundo inversor allí tras EEUU (y el primero europeo) y representa el 32% (145.907 millones de euros) del stock que España ha invertido en el exterior. En 2019, las empresas del Ibex obtuvieron una media del 25% de sus beneficios en Latam. “Esa inversión y esa presencia es un elemento esencial en el modelo de negocio de las firmas españolas. Estratégicamente, Latam es su mercado más natural y todo lo que ahí sucede afecta”, dijo Méndez.

Cepal: la pobreza crece en 22 millones

Grynspan, a su vez, alentó a gobiernos y sector privado a trabajar juntos y pidió otra ronda de financiación de urgencia del FMI y más mecanismos de apoyo. “Existe la amenaza de que menor renta y alza de la desigualdad aumente significativamente el malestar social presente antes de la pandemia”. Y es que inquieta, además el retroceso en algunos parámetros que Latam ha sufrido por el Covid. Cepal acaba de ofrecer, en su informe ‘Panorama Social de América Latina 2020’, datos demoledores: Latam es la región en desarrollo más afectada por un virus que ha provocado un aumento del nivel de pobreza sin precedentes en décadas e impactado duramente en desigualdad y empleo.

“Pobreza y pobreza extrema alcanzaron en 2020 niveles no observados en 12 y 20 años, así como un empeoramiento de la desigualdad y en las tasas de ocupación y participación laboral, pese a las medidas de protección social de emergencia adoptadas”. Así, “el área afronta un panorama complejo: bajo crecimiento, más pobreza y creciente tensión social en medio de grandes desigualdades estructurales y altos niveles de informalidad y desprotección”. Según Cepal, en 2020 la tasa de pobreza extrema se situó en 12,5% y la de pobreza, en 33,7%. En 2020 había 209 millones de pobres, 22 millones más que en 2019 y del total, 78 millones en pobreza extrema, 8 millones más. Sin las medidas de protección, en 2020 las tasas habrían sido el 15,8% y el 37,2%.

El informe dice que el efecto adverso de la pandemia afecta principalmente a los estratos de ingresos bajos y medio-bajos. En 2020, 491 millones de personas vivían con ingresos hasta tres veces la línea de pobreza. Y 59 millones que en 2019 pertenecían a estratos medios sufrieron un proceso de movilidad descendente. Ocho de cada 10 personas son vulnerables en Latam, “lo que exige avanzar en sistemas de protección social universales”.

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