La ex­cep­ción fue BBV-Argentaria, por las tor­ti­ceras y malas artes de FG

No hay fusiones bancarias sino absorciones puras y duras

El re­parto de poder Unicaja-Liberbank con­firma que no hay ope­ra­ciones entre iguales

Unicaja
Unicaja

En plena orgía del pro­ceso de con­so­li­da­ción ban­ca­ria, lo que queda muy claro desde hace tiempo es que cuando se dice amor (fusión) lo que se quiere real­mente es sexo (absorción), pa­ra­fra­seando el tí­tulo de la pe­lí­cula de 1993 de Manuel Gómez Pereira. El re­parto de con­se­jeros en la ope­ra­ción Unicaja-Liberbank con­firma que el pez grande se come al más pe­queño, aunque no siempre se cumple esta má­xima. La Argentaria de Francisco González (FG) de­glutió en sus pe­queñas tripas a un gi­gante como el BBV, pero con malas artes de pesca.

¡Fusionemos todos!, es el mensaje que lanzan los reguladores bancarios españoles y europeos casi como el grito de la Internacional Socialista. La cuestión en este caso es si ese mensaje indica que todos son iguales en esas operaciones o, al final, hay algunos vencederos o vencidos.

Por supuesto, en este tipo de operaciones siempre hay una entidad de mayor tamaño o fortaleza que hace valer su ventaja con el compañero de baile elegido para, en un principio, la fusión aunque al final sea una absorción.

El reparto de consejeros en la fusión entre Unicaja y Liberbank es una clara muestra de ese reparto desigual. El presidente de la entidad malagueña, Manuel Azuaga, tendrá menos funciones ejecutivas que su consejero delegado, Manuel Menéndez, en el banco resultante que sus accionistas tendrán que aprobar el próximo 31 de marzo en su respectivas juntas de accionistas.

Eso sí, el consejo de administración de la nueva entidad contará con 15 miembros de los que dos serán ejecutivos, siete dominicales y seis independientes (a pesar de las dudas que siempre surgen respecto a esta consideración). La mayoría de consejeros, al margen de su consideración, recaen del lado de la entidad malagueña.

El reparto, a priori desde el punto de vista de la entidad dominante, podrá parecer equitativo. Eso sí, la familia Masaveu, presente también en el consejo de administración de Bankinter, se queda al margen. Las pequeñas cajas que ahora configuran el quinto banco de la entidad por volumen de activos, prescinden de un consejero en un banco competidor.

La integración de Bankia en CaixaBank tampoco ha mostrado divergencias en este reparto de poder entre la entidad adquiriente y la absorbida. El mayor peso de poder, tanto en el consejo de administración como en la línea directiva, se mantiene en manos de la entidad de mayor tamaño y con sus orígenes en Cataluña.

¿Piraña o tiburón?

La mayoría de las integraciones, fusiones o absorciones que se han producido en el sector bancario español casi siempre han sido beneficiosas para el banco con mayor tamaño o mayores potenciales de encajar en su esqueleto financiero a otras entidades más débiles o en dificultades.

Un ejemplo poco edificante fue el proceso de concentración de las antiguas cajas de ahorros con el estallido de la burbuja inmobiliaria hace una década y que, bajo el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, llevó a un proceso de concentración fracasado en muchos casos.

El Santander, el más pequeño de los siete grandes de finales del siglo XX, se convirtió en el primer banco en España con la integraciones de distintas entidades: desde el derrumbado Banesto de Mario Conde, hasta el más reciente del Popular que ya era incapaz de andar con muletas.

En contraposición, el actual BBVA procede de una integración en la que el grupo financiero vasco parecía el dominante en la operación con Argentaria, entonces presidida por Francisco González (FG) y gestada por un inolvidable Francisco Luzón, recientemente fallecido por su penosa enfermedad de ELA (esclerosis lateral amiotráfica).

Incluso años después de que cerraran las fusiones de Santander-BCH ( el conocido como 'bischo', y confundido con el HSBC en el caso Gescartera) y la de BBV con Argentaria, algunos ejecutivos aún no tenían claro quiénes habían sido los ganadores en esos procesos de fusión a finales del anterior Siglo XX.

Visiones contrapuestas

Por preservar el anonimato de algunas personas aún con responsabilidades públicas, y hace unos años aún más destacadas, distinguiremos como 'X' al directivo procedente de del BCH "fusionado" con el Santander. Mientras, que con 'Y' designaremos al que aún estaba en un BBVA ya casi presidido en solitario por un Francisco González (FG), todavía no cuestionado tanto en su gestión como en sus responsabilidades ante la Justicia.

Ante el comentario de quién era el perdedor en el proceso de fusión de ambas operaciones, el exdirectivo procedente del BCH (los azules) reconoce que la guerra se había perdido ante los 'los rojos' (aquellos procedentes del Santander). Casi siempre, las dos Españas de las que hablaba Machado.

El directivo designado como 'Y' se resiste a pensar que su entidad de procedencia es la perdedora en la fusión con Argentaria. "Nosotros somos mucho más grandes y nos los hemos comido", argumentaba. Por su parte, 'X' advertía a 'Y': "No te equivoques, al final vosotros quedáis como los perderos de la fusión". Pese a todo, 'Y', partía tras esa discusión a puestos políticos de relevancia.

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