ANÁLISIS

El Gobierno ha re­cla­mado a Bruselas el fondo de re­cu­pe­ra­ción porque se le han ago­tado los re­cursos

Sánchez condiciona las ayudas a las empresas al anticipo por la UE de los fondos comunitarios

Gentiloni y Calviño abordan las con­di­ciones para be­ne­fi­ciarse del Instrumento Next Generation

Nadia Calviño.
Nadia Calviño.

Hay que ac­tuar ya, pero el Gobierno ad­mite que no tiene re­cursos para ha­cerlo. Así se lo han trans­mi­tido a los re­pre­sen­tantes em­pre­sa­riales desde la vi­ce­pre­si­dencia ter­cera del Gobierno. Los em­pre­sa­rios han reite­rado otra vez al Ejecutivo de Pedro Sánchez, y no será la úl­tima, la ne­ce­sidad de que las em­presas re­ciban ayudas di­rectas si no se quiere que, como mí­nimo, una dé­cima parte de las pe­queñas y me­dianas em­presas es­pañolas des­apa­rezcan . Son cálculos del Banco de España.

Los empresarios dicen encontrar mucha receptividad en el equipo de la vicepresidente Nadia Calviño y admiten que el Gobierno es muy consciente de la gravedad de la situación. Todas las previsiones sobre la evolución económica del primer semestre y el impacto que va a tener la crisis sobre las empresas, dan por perdidos los seis primeros meses del año.

Pero el Ejecutivo, que conoce la profundidad de la crisis, admite que no tiene recursos para dar más ayudas. Por ello, quiere que sean los propios empresarios quienes le transmitan a los responsables de la Comisión Europea la gravedad de la situación. Este lunes tendrán la ocasión de hacerlo directamente al Comisario Europeo de Asuntos Económicos, y responsable del Instrumento Next Generation, Paolo Gentiloni.

El Ejecutivo ha puesto especial interés en que se celebre la jornada sobre ‘Planes de Recuperación y Resiliencia: ¿Hay vida después del 30 de abril?’ en colaboración con la consultora Kearny y con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales. Será una conferencia virtual en la que van a abordar el plan de recuperación para Europa y el Instrumento Next Generation EU en el que participará Paolo Gentiloni y la vicepresidenta del gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, así como el director en funciones de la Representación de la Comisión Europea en España, Jochen Müller.

A la espera de conocer en las próximas horas la contabilidad del mes de febrero, los datos de enero han sido devastadores según las estimaciones del Banco de España. Más del 10% de las pymes, unas 250.000 pequeñas y mediana empresas pueden desaparecer en el actual escenario de crisis económica, debido a su caída de actividad y de ingresos. La mayor parte de estas empresas están relacionadas con el ocio, el turismo y la hostelería. Pero no son las únicas. En el sector del comercio también las cifras han sido espeluznantes. En el 2020, el comercio ha facturado en España cerca del 25% menos que en 2019, con una caída superior al 30% en cuidado personal, que incluye textil.

En lo que va de año, el escenario que estamos contemplando es todavía más devastador. La facturación del comercio textil ha caído un 53% en enero. Han cerrado desde el inicio de la pandemia 50.000 comercios por las restricciones y los confinamientos, pese a que, como el portavoz de la Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos, Carlos Moreno-Figueroa ha resaltado, los contagios entre clientes y trabajadores originados en el comercio suponen menos del 0,5% del total de los registrados en España. Juntamente con la hostelería suponen el 2,8%, lo que es siete veces menos que los provocados en colegios y clarísimamente inferiores que los que tienen su origen en mataderos u hospitales.

La pandemia en las vacunaciones

Con el lento ritmo de vacunaciones que se está produciendo en España, el panorama de devastación debe permanecer todavía un largo periodo de tiempo provocando importantes caídas del consumo, sector tan importante para la consolidación del crecimiento de la economía española.

La falta de confianza hoy en día resulta devastadora para el sostenimiento de miles de pequeñas y medianas empresas y autónomos que dependen del día a día de sus ingresos para sobrevivir. También los bancos han lanzado ya su señal de alarma al estimar que la evolución de los créditos al consumo, determinantes para su cuenta de resultados, se va a ver muy dañada este año tras haber caído un 26 % en el conjunto del ejercicio anterior.

No por sabido resulta vano recordar que, en España, el PIB conjunto del comercio y la hostelería está por encima del 20% del total del país, con casi 5 millones de puestos de trabajo que la pandemia está poniendo en riesgo. Más de dos terceras partes de los más de 900.000 trabajadores en ERTE pertenecen a estos dos sectores.

Está muy bien que hoy se le recuerde al representante de la Comisión Europea la gravísima situación que afrontamos. Pero al mismo tiempo también la vicepresidenta tercera del Gobierno deberá escuchar las reivindicaciones de los representantes de los empresarios españoles gracias a cuyo empeño se puede mantener el tejido productor del país.

Los modelos de las ayudas directas excepcionales que se están concediendo en Francia o Alemania bien merecerían la pena estudiarse con detalle y detenimiento. La excepcionalidad que ha concedido Bruselas para otorgar ayudas de Estado no debería echarse ensaco roto. La presencia virtual del comisario europeo, Paolo Gentiloni, debe servir para contrastar lo que se ha hecho hasta ahora y si resulta necesario rectificar las equivocaciones. No solo está el juego el futuro de nuestro sistema económico. Lo que es más urgente todavía, es nuestro presente, que más que nunca depende de las ayudas públicas.

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