Los ex­pertos ad­vierten de que, como ocu­rrió en enero, la subida es de­ma­siado rá­pida

Inversores y gestores leen los resultados de la banca en clave de dividendo y ajustan cuentas

Las co­ti­za­ciones del sector pro­ta­go­nizan un re­bote téc­nico algo es­pe­cu­la­tivo pero es­pe­ran­zador

Bancos en Bolsa.
bancos en Bolsa.

Por si a al­guien le que­daba al­guna duda, el sector ban­cario es el nuevo edén bur­sátil de los in­ver­sores a corto plazo. Allí donde hay vo­la­ti­lidad hay ne­go­cio, y la banca es­pañola lo ha ofre­cido en grandes dosis du­rante la tem­po­rada de re­sul­ta­dos. El mismo banco que perdía más de un 4% el día que rindió las cuentas de 2020 se per­mitía des­pués un re­bote del 15% en apenas cuatro días. Los más opor­tu­nistas se han hecho de oro es­pe­rando el mo­mento ade­cuado.

"La táctica ha sido igual en casi todos los bancos. Esperar a que amainara la tormenta inicial tras los resultados y entrar cuando el vendaval vendedor empezara a remitir. Ha sido sólo cuestión de esperar a que las cotizaciones tocaran fondo. Y hemos tenido suerte porque, coincidiendo con unas valoraciones que ya eran atractivas, han ocurrido cosas muy puntuales capaces de levantar a la banca", señalan en una de las mayores gestoras españolas.

Efectivamente, el sí de Mario Draghi al encargo de formar Gobierno en Italia ha provocado una reacción muy positiva a corto, hasta el punto de que el diferencial de la renta fija transalpina con la italiana ha caído hasta los niveles más bajos desde 2016. El efecto contagio ha sido inmediato y la prima de riesgo de España se ha instalado por debajo de los 60 puntos básicos, con la rentabilidad del bono a 10 años saltando hasta cerca del 0,14%.

Es decir, muy por encima del 0,06% al que empezó el año. Aire fresco para la banca, pero ¿suficiente para justificar el rebote? "Me recuerda mucho a lo que pasó en los primeros días del año, cuando la banca subió muy rápido, casi un 10%, con la excusa de que los bonos americanos anticipaban crecimiento económico. Luego se vio que el avance tenía los pies de barro y un componente demasiado especulativo. Y otra vez a empezar", señalan fuentes bursátiles.

La realidad es que, al menos a muy corto plazo, todo se ha puesto a favor de la banca para que los inversores puedan hacer una segunda lectura de los resultados. Se ha pasado de definirlo por parte de algunos agentes del mercado como "menos malos" hasta decir que son "razonablemente buenos para la que está cayendo". Y se han leído también en clave de los dividendos anunciados, que han sido bien acogidos más allá de la limitación del 15% impuesta por el BCE.

La banca ha hecho un esfuerzo -excepción hecha de Sabadell- por ofrecer el máximo dividendo posible hoy, y por anunciar que volverá a la normalidad en cuanto sea posible. Los 120.000 accionistas perdidos en el último trimestre del año pasado han persuadido al sector de la necesidad de apretar en el mensaje de que pondrá toda la carne en el asador a la hora de retribuir. Las rentabilidades por dividendo superiores al 1% son un buen reclamo, al menos de momento.

Pero los expertos advierten de que ya no se debe esperar mucho más de la banca en Bolsa. "¿Alguien se ha parado a mirar el Euribor (inamovible en el -0,50%) o las previsiones económicas para España? La banca va a seguir sufriendo muchísimo", señalan en un 'broker' español, que recuerda que las valoraciones ya no dan mucho más de sí después de una subida que ha alcanzado el 15% en las últimas cinco últimas sesiones.

Mientras, los especuladores esperan a que baje la marea, para volver a subir al carrusel. Una historia muchas veces vista en los dos últimos años. De alto riesgo, sí, pero también muy rentable para los operadores más rápidos del oeste. Los otros, los gestores que hacen sus apuestas a medio y a largo plazo, van a necesitar más razones de peso para volver a un sector bancario en el que la volatilidad no deja de subir.

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