OPINIÓN

Bill Gates alarma con el calentamiento del planeta

De mo­mento, con el covid a cues­tas, hay pro­blemas más ur­gentes que afrontar

Bill Gates
Bill Gates

Los re­me­dios para co­rregir el ca­len­ta­miento del pla­neta y sus de­vas­ta­doras con­se­cuen­cias ten­drán que es­pe­rar. Hay pro­blemas más in­me­dia­tos. La cola es larga: alto nivel de paro, jó­venes sin ex­pec­ta­ti­vas, em­presas al borde de la in­sol­vencia y, sobre todo, el co­vi­d-19 con sus con­ta­gios y muer­tos.

Bill Gates no está de acuerdo y advierte: “El cambio climático tendrá efectos mucho peores que la pandemia”. Un virólogo camerunense establecido en Nigeria, Christian Happi, mantiene un criterio tranquilizador: “Con los patógenos tenemos que jugar al ataque” (“A por ellos!!!!”).

Happi niega una de esas verdades más autocompasivas. La menor incidencia de la pandemia entre las poblaciones africanas no obedece a su elevado número de jóvenes o a la vida al aire libre, sino fundamentalmente al DNA africano, el más diverso del mundo; el 99% del proceso evolutivo de la historia humana sucedió en este continente; la diversidad del genoma entre los africanos les proporciona una inmunidad natural.

Inmunidad contra el virus de esos jóvenes que viven al aire libre pero que van a sufrir intensamente los efectos del calentamiento del planeta. El genoma africano no es ningún baluarte para resistir las sequías en todas aquellas zonas africanas situadas entre los trópicos. El calentamiento es obra de poblaciones desarrolladas, mientras sus efectos más mortíferos se abaten sobre quienes menos han contribuido al calentamiento del planeta.

La tecnología avanza en favor de un mundo más verde, pero los obstáculos que le salen al paso siguen siendo formidables. Empecemos por el coste del combustible que mueve las máquinas de un buque de carga. Utilizando combustibles fósiles, el galón (3,785 lt.) en los EEUU cuesta 1,29 dólares y su sustitución por combustibles limpios incrementaría el coste entre un 300/600%.

¿Qué naviera americana aceptaría voluntariamente esa sustitución?

Un coste altísimo para mover un carguero y sin embargo cuando el estado de la Unión, Texas, con la mayor oferta de gas y petróleo sufre una fortísima nevada, los usuarios se quedan sin electricidad. El gobernador del estado ha acusado a las renovables, que sólo representan el 13% del suministro eléctrico de Texas, olvidándose de una red eléctrica a cielo abierto, cables aéreos, propia de un país del tercer mundo que se ha venido abajo con la nevada.

“Business as usual”. Es decir, competencia en precios e intereses creados, un negocio de billones de dólares. Alguien, Estado tejano o ciudadanía, se niega a reconocer la llegada del cambio climático, inundaciones y huracanes. Naturalmente, reconoce Gates, habrá que buscar remedios para ir saliendo del paso. En primer lugar, subvencionar las energías verdes, hasta que se rellene la diferencia de precios. En segundo lugar, como quiera que todavía son imprescindibles las cementeras o las siderúrgicas, habrá que buscar también ayudas económicas para hacer rentable la captura de gases de efecto invernadero.

Carecemos todavía, insiste Gates, de un andamiaje adecuado para absorber las emisiones contaminantes que genera cada ciudadano estadounidense, el 4% de la población mundial, que requeriría reforestar la mitad de las tierras de nuestro planeta, así que habrá que buscar otras alternativas: sustitución de los vehículos de gasoil y gasolina por aquellos que no contaminen. Prohibición o limitación de los automóviles en las ciudades.

La tecnología ayudará, (Pensemos qué habría ocurrido si no hubiera existido internet y su nube para trabajar on line) pero sin la intervención de los poderes públicos y el convencimiento de los ciudadanos el calentamiento del planeta continuará su marcha incontenible.

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