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Sempi, otra vez en el ojo del huracán

Muchos de los grandes me­dios de co­mu­ni­ca­ción se han hecho eco en estos días de las de­nun­cias de va­rios clientes contra la so­ciedad Sempi Gold por no cum­plir sus com­pro­misos fi­nan­cie­ros. Se quejan en los foros de llevar meses sin re­cibir ni las plus­va­lías pro­me­tidas ni la in­ver­sión rea­li­zada pese a haber ven­cido los con­tratos hace me­ses.

Por este motivo, aseguran, se están uniendo en una plataforma denominada “afectados. sempigold” con el fin de estudiar y adoptar posibles medidas legales contra los administradores.

Estos clientes habían depositado sus ahorros y su confianza en una empresa que ofrecía altos rendimientos con la inversión en oro. Algo completamente inusual, pues los metales preciosos como el oro y la plata no son productos financieros y, por tanto, resulta imposible garantizar ningún tipo de rentabilidad.

Para ello, la sociedad aseguraba contar con la “fórmula de la Coca Cola” y en su día llegó a prometer rentabilidades anuales superiores al 5%. Sin embargo, como ya se advertía en el artículo “Los chiringuitos financieros se hacen de oro” publicado por capitalmadrid.com a principios de 2017, “solo sería posible garantizar rentabilidades si la inversión en metales estuviera asociada a la inversión en derivados”. Algo que la compañía ha negado siempre, aunque así se especificaba en sus propios folletos publicitarios por aquella época.

“En ese caso dejaría de inmediato de ser un producto de bienes tangibles para convertirse en un producto financiero y para su comercialización necesitaría entonces la autorización de la CNMV”. De hecho, el organismo regulador terminó por incluir a esta sociedad en su larga lista de posibles chiringuitos financieros a finales de 2019. Es decir, que estaría prestando servicios financieros sin autorización para hacerlo.

El tiempo, finalmente, ha acabado dando y quitando razones. Muy posiblemente, los actuales impagos denunciados, señalan fuentes del sector, sean consecuencia de las dificultades para obtener rentabilidades en el mercado de derivados, aunque ahora ya no se publicita ningún tipo de rentabilidad.

Al respecto, la compañía sigue insistiendo en que ellos se han dedicado y se dedican exclusivamente a la venta de metales preciosos de inversión, aspecto que no se encuentra regulado por la Ley del Mercado de Valores y, por tanto, no se encuentra bajo el paraguas de la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y sí del Banco de España.

De momento, los clientes han iniciado una campaña de información en Trustpilot para alertar de las prácticas de esta sociedad y recabar la colaboración de otros posibles afectados. Se trata de una comunidad de opiniones online destinada a favorecer la transparencia, crear vínculos y estimular la confianza entre clientes y empresas. Opiniones que la Sempi ha intentado acallar denunciando las reseñas en su contra por contenido dañino e ilegal.

Sin embargo, la plataforma parece haber obviado las quejas de la firma tras solicitar y verificar la documentación sobre las que se basan las opiniones negativas o denuncias vertidas contra esta sociedad y su administrador, según afirman los propios usuarios. En ellas, se deja claro además las intenciones de estos clientes de presentar en breve la correspondiente denuncia en el juzgado.

Este tipo de actuaciones está además salpicando de lleno al resto del sector. Muchas han sido las voces que rápidamente han salido a la palestra ligando a todas las empresas de inversión en metales preciosos con esta clase de chiringuitos. Una generalización falsa e injusta.

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