BOLSA

ASML, el corazón tecnológico de Europa

Los fa­bri­cantes de au­to­mó­viles no ganan para sus­tos. A la crisis ge­ne­rada por la pan­demia se añade un riesgo de la pa­rá­lisis de la in­dus­tria de­bido a la falta de mi­cro­chips. La abrupta caída de ventas de au­to­mó­viles ge­ne­rada por la pan­demia mo­tivó a su vez una menor de­manda de esta tec­no­lo­gía, pro­vo­cando una fuerte re­duc­ción en la pro­duc­ción de chips de si­li­cio.

Ahora, conforme se ha ido recuperando las ventas de automóviles, se ha producido un repentino aumento del ritmo de la demanda de estos componentes básicos en la cadena de montaje. Un ritmo que los fabricantes de semiconductores no están pudiendo seguir al coincidir también con el incremento de la demanda de otros sectores mucho menos afectados por la pandemia.

Una situación que tiene como gran beneficiado a los productores de microprocesadores, cuya cotización no deja de crecer en Bolsa en estas semanas. Aunque cada vez que se habla del sector casi todo el mundo piensa en Intel, TSMC, Samsung o GlobalFoundries, la realidad es que estas empresas no son las más favorecidas por el aumento de la demanda de chips en el mundo.

Ese honor lo tiene ASML, una sociedad holandesa que marca el pulso de todo el sector en el mundo al ocupar una posición dominante con la fabricación de las máquinas que se utilizan en la producción de semiconductores. Aunque la cadena de suministros en el proceso de fabricación de microchips es muy amplia, lo cierto es que la industria depende en su gran mayoría de este único proveedor para darles vida.

Sus resultados al cierre de 2020 han sido excelentes en medio de la pandemia al registrar un aumento de tanto de las ventas como del beneficio superiores al esperado por el consenso del mercado. Las expectativas para los próximos ejercicios son además excepcionales con una gran entrada de pedidos con los que confía en quedar a las puertas de los 5.000 millones de euros de beneficios en 2022.

Eso le permitirá consolidarse en el top 5 de las mejores empresas del Euro Stoxx 50. La firma holandesa acumula una revalorización del orden del 20% que permite afianzar una espectacular tendencia alcista en la última década que le ha llevado hasta máximos, a cerca de los 500 euros por acción, a mediados de febrero. Desde 2010, el precio de la acción se ha multiplicado por más de 20 veces y no hay ninguna razón para pensar que vaya a frenar su velocidad de subida pese a la recogida de beneficios observada en los últimos días.

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