BOLSA

Telefónica sigue reduciendo deuda

La venta de ac­tivos no es­tra­té­gicos para re­ducir deuda se ha con­ver­tido en casi una ob­se­sión para Telefónica. El úl­timo paso en este ca­mino ha sido la venta del 60% de InfraCo, su fi­lial de in­fra­es­truc­turas de Chile al fondo de ca­pital riesgo KKR. El im­porte de la ope­ra­ción, pen­diente de las au­to­ri­za­ciones de los or­ga­nismos de com­pe­ten­cia, se eleva a 600 mi­llones de dó­la­res, algo menos de 500 mi­llones de eu­ros.

Este precio supone valorar a InfraCo en 1.000 millones de dólares, 822 millones de euros al cambio, lo que representa un múltiplo sobre el beneficio operativo antes de depreciación y amortización (Oibda) 2020 de 18,4 veces. La venta permitirá a Telefónica la rebaja de la deuda financiera neta del grupo en aproximadamente 400 millones de euros una vez completada a lo largo de este ejercicio.

La transacción, asegura la operadora se encuadra en los objetivos del nuevo modelo operativo y de gestión de Telefónica Hispanoamérica; enfocado en el crecimiento rentable, la maximización del valor y en desarrollar nuevos modelos que permitan modular la exposición del grupo a la región.

Para ello, Telefónica está siguiendo una estrategia de segregación de su unidad de negocio en Hispanoamérica después de que aprobara hace más de un año centrar su actividad en sus cuatro mercados principales: España, Brasil, Alemania y Reino Unido. De momento, ha vendido a Liberty Latin America su unidad de Costa Rica por 500 millones de dólares, unos 425 millones de euros, también a la espera de la aprobación regulatoria correspondiente.

Pero no todo son buenaventuras en Latinoamérica. El pasado mes de septiembre, la compañía se vio obligada a suspender el acuerdo de venta que tenía de su filial en El Salvador debido a las condiciones impuestas para la autorización de la operación en la que pretendía embolsarse cerca de 170 millones de euros.

Entre tanto, dentro de esta estrategia, Telefónica mantiene abiertas todas las opciones sobre sus filiales de Argentina, Uruguay, México, Venezuela y Ecuador, de las que Telefónica es propietaria del 100 % del capital; así como las filiales de Perú, donde controla el 98,9%, y de Colombia, en la que tiene una participación del 67,5%.

Pese a los esfuerzos de la operadora por reducir su deuda, su único punto débil, el mercado sigue mostrándose reacio a darle sus parabienes. En lo que va de año, su cotización se ha revalorizado un 12%, pero no consigue recuperar la cota de los 4 euros por acción. Y aun así se mantendría en los niveles más bajos desde principios de siglo.

Algo que no tiene demasiado sentido para una compañía que viene ofreciendo resultados milmillonarios tal y como seguramente certificará mañana en la presentación de sus cuentas. De hecho, la gran mayoría de los analistas que siguen al valor se muestran muy optimistas con recomendaciones de comprar o sobreponderar y un precio objetivo cercano a los 6 euros por acción.

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