Las en­ti­dades mu­tilan aún más las con­di­ciones de cuentas re­mu­ne­radas y de­pó­sitos

La banca saca más tijera al ahorro y empuja al inversor conservador a territorio desconocido

La re­com­pensa por la li­quidez se re­duce a la mí­nima ex­pre­sión en el ahorro tra­di­cional

Ahorro en los hogares
Ahorro en los hogares

Hace ya de­ma­siado tiempo que la ren­ta­bi­lidad de los pro­ductos de ahorro tra­di­cio­nales está ha­ciendo bueno el viejo axioma que dice que todo lo que es sus­cep­tible de em­peo­rar, em­peora. Como la banca es­pañola ya no puede meter más el cu­chillo en un jamón de los de­pó­sitos a plazo que está ya en los mis­mí­simos hue­sos, le ha lle­gado el turno a las cuentas de ahorro re­mu­ne­ra­das, que están em­pe­zando a re­co­rrer el mismo ca­mino.

El pasado año de 2020 deja un balance que sin la más mínima exageración debe ser considerado como desolador. Hoy, el universo del ahorro clásico de las entidades españolas es un inmenso solar, con el añadido de que nadie está hoy por la labor de edificar ni a corto ni a medio plazo. La presión que impone el Covid-19 ha provocado una desbandada casi total del pequeño grupo de entidades que todavía marcaban tímidamente las diferencias.

En el 0,01%, el rendimiento de los depósitos hasta un año de vida y de las cuentas corrientes y libretas ya no puede estar más cerca de la nada. Pero más allá de unos rendimientos medios deprimentes desde hace un lustro, lo que realmente importa es que el ahorrador español ya no tiene casi nada a lo que agarrarse si no es para poner dinero nuevo encima de la mesa. Es decir, si no se lleva el dinero de un banco a otro a cambio de una buena rentabilidad durante uno o dos años.

La última rebaja de Openbank (la cuenta ahorro ya sólo pagará el 0,05% a partir de esta primavera) y de otras entidades más pequeñas que siguen el camino que ya recorrió a gran escala ING cuando redujo la remuneración de la Cuenta Naranja al 0,01%) es solo la última demostración de que no hay esperanza alguna de que los retornos de los bancos con pasaporte español cambien de tendencia y vuelvan a ser atractivos en un plazo razonable.

"No se debe esperar nada ni este año ni en 2022. Los bancos protegen cada vez más sus márgenes porque con tipos negativos no pueden mantener remuneraciones muy superiores a la media del mercado. Al menos en las cuentas corrientes remuneradas, que se han convertido en muchos casos en un nido de clientes pasivos que no aportan negocio a las entidades con la contratación de otros productos y se limitan a llevarse su 0,2% de turno", señalan fuentes financieras.

Por lo tanto, las entidades más espléndidas también están señalando la puerta de salida a esos ahorradores que no aportan valor añadido, exactamente igual que hacen las grandes aplicando comisiones en algunos casos muy gravosas. Si hay que poner la carne en el asador, se pone allí donde más negocio en paralelo se pueden generar. El mejor ejemplo es el hipotecario, donde los bancos están ofreciendo tipos históricamente bajos a quienes además contratan seguros, fondos de inversión o planes de pensiones.

La otra estrategia, que la banca ha puesto en marcha hace ya tiempo con todavía escaso éxito, es empezar a trasladar los 916.000 millones en depósitos que están en manos de las familias hacia los fondos de inversión. De momento, el ahorrador medio español se resiste como gato panza arriba (aumentó el dinero depositado en los bancos en más de 16.000 millones el año pasado), pero ve como ya apenas le quedan opciones fuera de las entidades extranjeras.

"No es fácil convencer a un ahorrador que siempre ha firmado su depósito en una oficina, aconsejado por un director, de que tiene que llevarse su dinero a una entidad que no conoce de nada o que acaba de llegar a España como Banco Big, Orange Bank o Renault Bank. Son los últimos reductos de rentabilidad en depósitos y cuentas junto a otros como Pibank (Banco Pichincha) o MyInvestor (Andbank). Y no hay mucho más", señalan un banco español, donde creen que habrá nuevos recortes a lo largo del año.

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