MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El iz­quier­dista Arauz ganó en la pri­mera vuelta de las elec­ciones pre­si­den­ciales

El avance ‘correísta’ en Ecuador inquieta a los inversores españoles

Recelo por la po­si­bi­lidad de un ra­dical giro po­lí­tico en pleno co­lapso eco­nó­mico

Andrés Arauz, Ecuador.
Andrés Arauz, Ecuador.

Incertidumbre y cau­tela. Las em­presas es­pañolas con in­tereses en Ecuador ob­servan con cierta apren­sión la po­si­bi­lidad de que el ‘correísmo’ re­grese a la pre­si­dencia de Ecuador, tras un pe­ríodo de aper­tura eco­nó­mica y a la in­ver­sión ex­tran­jera y un marco de mayor se­gu­ridad ju­rí­dica pro­mo­vido por el man­da­tario sa­liente, Lenín Moreno.

Y con cierto temor a que puedan repetirse los encontronazos de la era de Rafael Correa con el sector privado y las compañías extranjeras si finalmente el candidato izquierdista Andrés Arauz gana una segunda vuelta, cuyo desenlace en el primer turno aún debe esperar, ante las dificultades para discernir quien será el aspirante que compita con él.

En Ecuador hay 160 firmas españolas establecidas y otras 13.000 exportan al país. El aumento del interés surgido tras la llegada de Moreno, por su apuesta por la inversión y la apertura comercial, se aplacó en los últimos dos años. España es el segundo país europeo que más invierte, con un stock de 1.800 millones y presencia en energía, infraestructura, hidrocarburos y turismo. Allí están Repsol; Acciona, Telefónica (que planea dejar el país), ACS, Mapfre, OHL, Sacyr, CAF, Globalia, Isabel, Pescanova, Indra, Iberia, Inditex o Mango.

Aunque el futuro de la Presidencia y del rumbo económico en los próximos años se decidirá en segunda vuelta, el 11 de abril, el triunfo en primera ronda del candidato ‘correísta’ Arauz, de Unión por la Esperanza (UNES) genera intranquilidad tras la etapa de mayor entendimiento con las empresas y el FMI de Moreno, cuyo mandato, que acaba en mayo, se complicó desde el otoño de 2019 con una grave revuelta social, a la que siguió en 2020 el golpe económico del virus. Con el 99,65% del voto escrutado Arauz (32,70%), que recuperaría el legado de Correa si logra el poder, se garantizó un lugar claro en el segundo turno, mientras que la plaza del otro aspirante pende de un hilo, dado el escaso margen de diferencia entre el líder indígena Yaku Pérez (Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik) y el empresario Guillermo Lasso, líder de CREO.

¿Retorno de la izquierda?

Ante el estrecho margen entre ambos (un puñado de votos) y las denuncias de irregularidades, la autoridad electoral, el CNE, y los dos candidatos, Lasso y Pérez, acordaron la revisión y recuento de votos en 17 provincias de las 24 del país para definir al rival de Arauz en segunda vuelta, notablemente en Guayas, donde el empresario parecía ganar al aspirante indígena. Un pacto que se produjo cuando el derechista Lasso tenía mínima ventaja de 34.000 votos (19,74%) sobre Pérez (19,38%), que generó polémica y en cuyo trasfondo algunos creían ver la forja de un frente común ante el ‘correísta’ de UNES, sea quien sea el que pase, El recuento, de 6 millones de votos, empezó a cobrar forma el lunes y podría tardar 15 días. Pero en las últimas horas Lasso se ha retractado del pacto, lo que ha recrudecido la pugna por el segundo lugar.

Pese a su amplia ventaja, Arauz, no tiene la victoria asegurada, ya que el numeroso voto que se decantó por otros candidatos podría unirse en su contra. Los dos aspirantes que pugnan aún por pasar a segunda vuelta tienen trayectorias distintas, pero en la campaña se ubicaron en las antípodas del ‘correísmo’, pese a ser identificados como candidatos de izquierda y derecha.

Para los analistas, los comicios en Ecuador determinarán el futuro de Latam y la consolidación o no del giro a la izquierda que marcó Luis Arce en Bolivia en octubre al devolver el poder al MAS de Evo Morales. Por otro lado, el presidente operará con un Parlamento fragmentado, con dos fuerzas que aglutinarán más del 50%, UNES y Pachakutik y la desaparición de Alianza PAIS, la fuerza que fundó Correa y de la que tomó el control Moreno tras romper con éste y abandonar la senda del ‘socialismo del siglo XXI’.

Economía bajo mínimos

El próximo presidente no tendrá una tarea fácil en economía. Al iniciarse la pandemia en 2020 el país ya estaba en recesión y Moreno decretó un ajuste del gasto público en una economía dolarizada desde 2000 y que arrastra una abultada deuda de 60.000 millones. El PIB habrá caído el 9% en 2020 y se prevé un insuficiente rebote del 3% en 2021 (que Cepal rebaja al 1%) gracias a las exportaciones, que se mantuvieron a flote en 2020 pese a la caída del crudo. Todo en un contexto de dos años de caída de la IED; de fuerte alza de paro y pobreza y del impacto del virus (15.000 muertos y 265.527 contagiados).

Ecuador decreció el 0,2% en 2019 tras crecer el 1,4% en 2018 y el 2,4% en 2017 y tener recesión (-1,2%) en 2016. El riesgo país de Ecuador subió 172 puntos y el precio de los bonos de deuda bajó tras la primera vuelta, signo de que el proceso electoral crea incertidumbre en los mercados. Los inversores creen que solo Lasso supondría continuidad y la promoción de la inversión privada y las reformas fiscales y el cumplimiento de los pactos con el FMI.

Moreno impulsó en su mandato la diversificación económica, las asociaciones público-privadas y facilidades para la inversión extranjera. Ante el hundimiento económico por la pandemia, se vio forzado a reestructurar la deuda por 17.400 millones para financiar necesidades y también buscó y obtuvo un acuerdo con el FMI, entidad muy criticada por la izquierda del país, y logró financiación por 6.500 millones para hacerle frente a la pandemia a cambio de un plan que exige austeridad fiscal, recorte del sector público y una reforma tributaria.

Arauz ha dicho que no cumplirá las condiciones del plan con el FMI si resulta electo y que renegociará. “Bienvenido sea el apoyo del FMI a nuestro propio programa económico, pero someternos a las condiciones negociadas por Moreno no lo vamos a hacer”, ha dicho, mientras que el Fondo está dispuesto a dialogar con el próximo presidente. Arauz ha señalado que pondrá punto y final a las “políticas neoliberales” de Moreno y revertirá los recortes. Lasso, por su parte, apoyado por el sector empresarial, defiende esas políticas liberales.

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