Monitor del Seguro

El Covid, los tipos de in­te­rés, de­ci­siones po­lí­ticas y fac­tores téc­nicos las­tran Vida

Un mal año para el ahorro, y sin perspectivas de mejora

Solo los uni­t-­linked y los Sialp crecen en pro­vi­siones en un ejer­cicio pé­simo

iAhorro
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El se­guro de Vida ha pa­gado cara la crisis pro­vo­cada por el COVID-19. El vo­lumen de primas se re­dujo en 2020 un 20,8% hasta los 21.804 mi­llones de eu­ros; una ne­ga­tiva evo­lu­ción que es res­pon­sa­bi­lidad fun­da­men­tal­mente del ne­gocio de Vida Ahorro (-25%). Pero no nos en­gañe­mos, la pan­demia no ha sen­tado bien, pero este ramo ya venía las­trando sus pro­pios pro­ble­mas. En 2019, la fac­tu­ra­ción des­cendía ya a un ritmo del 5% (6,6% Vida Ahorro).

Este tipo de pólizas lleva mucho tiempo sufriendo la situación derivada del prolongado contexto de tipos de interés bajos, un entorno que no es bueno para el ahorro. No al menos en España, donde los ciudadanos son muy conservadores y demandan soluciones basadas en garantías financieras, las cuales son hoy por hoy muy complejas de ofrecer.

Hay, además, otros factores que están pesando en la evolución de los seguros de Vida, y más concretamente en los de Vida Ahorro: la situación fiscal, que no ha ayudado a ese objetivo por el que tanto pelea el sector asegurador, que la sociedad ahorre con la vista puesta en el largo plazo. De “notable prueba de miopía” calificaba recientemente la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de recortar los límites de reducción del sistema de tributación diferida del ahorro-previsión: “Le pone freno al ahorro justo en el momento en el que han quedado patentes las consecuencias muy negativas que tiene su no existencia. En este tema, ahora mismo, España va hacia donde no va ninguno de sus socios y competidores”, se lamentaba.

Y un tercer elemento que impacta en este negocio, más técnico, y que tiene que ver con la normativa de solvencia, más exigente con los productos más ligados a la economía del envejecimiento, como son las rentas.

Dicho todo esto, también hay que destacar que una magnitud más adecuada para valorar la evolución de este negocio es el de las provisiones, es decir, el volumen de ahorro gestionado. Y en este caso las cosas no han ido bien, pero tampoco tan mal. El sector acabó 2020 con 194.109 millones de euros en seguros diseñados para canalizar el ahorro de los ciudadanos, un 0,3% menos que un año atrás. Se rompe de esta manera la tendencia de crecimiento que se observó a finales de 2019, cuando el ritmo de avance era del 3,3% en tasa interanual.

Riesgo de inversión

Los seguros unit-linked, aquellos en los que el tomador asume el riesgo de la inversión y que tanto interés tiene la industria en fomentar, son los que registraron un comportamiento más positivo en términos interanuales. El patrimonio bajo gestión se incrementó un 12,5%. No obstante, se aprecia una ligera ralentización respecto a 2019, cuando las provisiones crecían a un ritmo del 16,6%. El volumen llegó a los 16.016 millones, convirtiéndose en la tercer partida más abultado en ahorro gestionado por detrás solo de las rentas vitalicias y temporales (89.128 millones) y los capitales diferidos (49.004 millones), y superando ya a los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, los PIAS (14.441 millones).

Les siguen los Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALP), los únicos juntos a los unit-linked que lograron crecer en 2020. Estas pólizas movían 4.397 millones al acabar diciembre y crecen un 1,7%. El resto de líneas de negocio han reducido el ahorro bajo gestión, destacando el descenso que se ha producido en la transformación de patrimonio en rentas vitalicias (-6,8%), producto que no hace tanto tiempo acumulaba trimestre a trimestre crecimientos de dos dígitos.

Y para finalizar un mensaje de todo menos optimista de la presidenta de Unespa de cara a este año que acabamos prácticamente de estrenar: “2021, de una forma ya probablemente irremediable, será el año en el que España, país miembro de una UE que ha desarrollado un producto paneuropeo de pensiones ante su preocupación por la baja suscripción de este tipo de soluciones en los diferentes países, ha decidido penalizar dicha suscripción por la vía de endurecer sus condiciones fiscales. Un año, por lo tanto, que difícilmente será el año del ahorro; no porque no sea necesario ni porque no sea positivo; sino simple, y llanamente, porque el Gobierno ha decidido que no lo sea”.

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