Bolsonaro le­vanta el veto a Huawei pero li­mita su margen de ma­niobra

Las operadoras brasileñas se descolocan con la futura red 5G

Toda la red del país dis­pondrá de 5G, al margen de las in­fra­es­truc­turas 3G y 4G

Huawei
Huawei

Las ope­ra­doras bra­si­leñas ya tienen una idea clara sobre la fu­tura red 5G pero al­gunas no se han que­dado muy tran­qui­las. Y es que en lugar del veto po­lí­ti­co-i­deo­ló­gico a Huawei plan­teado por el pre­si­dente Jair Bolsonaro, que tenía a Donald Trump como ins­pi­ra­ción, Brasil fa­ci­li­tará la en­trada de otros pro­vee­dores como el sueco Ericsson, el fin­landés Nokia y los ja­po­neses NEC y Fujitsu. Pero Brasilia ha apos­tado por una red 100% 5G, o sea, sin ningún vínculo con las redes ac­tuales 3G y 4G que, con tec­no­logía de Huawei, se que­dará en si­tua­ción de in­fe­rio­ri­dad.

Para clarificar las ideas, y más un para despejar eventuales sospechas sobre las intenciones ideológicas del gobierno de Bolsonaro en relación con el despliegue de la red nacional 5G, una comitiva interministerial dirigida por el responsable de las comunicaciones Fabio Faria, con la participación del Tribunal de Cuentas y también del secretario de Asuntos Estratégicos de la presidencia de la Republica, se paseó durante más de una semana (del 4 al 12 de este mes), por los países de referencia proveedores de tecnología de telecomunicaciones.

La ronda empezó en Europa, por Suecia (Ericsson) y Finlandia (Nokia), y terminó el pasado viernes en China (Huawei). Corea del Sur (Samsung) también estaba incluida, pero la visita fue anulada “in extremis” por culpa de la pandemia del coronavirus. En todo caso, lo que más llamó la atención, fue la visita al fabricante chino: a finales del 2020, cuando Jair Bolsonaro seguía a la línea las directivas ideológicas de Donald Trump, Fabio Faria solo había aceptado hablar del despliegue de la red 5G con los representantes de Ericsson y de Nokia en Brasil.

Un veto indirecto a Huawei

Sin embargo, aunque la posibilidad de un veto ideológico a Huawei sea ahora remota, ello no significa que el fabricante chino podrá seguir campando a sus anchas en Brasil. Prueba de ello es el edicto preparado por la reguladora brasileña del sector, Anatel, que tiene garantizada la mayoría necesaria para la aprobación definitiva, en la reunión prevista para 24 de febrero. O sea, Brasil tendrá una red 5G Standalone (5GSA), con un “core” específico, en lugar de una red 5G No Standalone (5GNSA), que utilizaría el “core” de las redes 3G y 4G con tecnología china.

Fabio Faria sacó la misma conclusión de su ronda por Europa y Asia, sosteniendo que una red 5GNSA solo sería una “4G mejorada”, con que la apuesta en el 5GSA es “innegociable”: situará Brasil como referencia mundial en telecomunicaciones de última generación y traerá nuevas oportunidades de negocio para las empresas, con una aplicación masiva en la Internet de las cosas (IoT), y según el ministro, con unas bajísimas latencias (el tiempo descorrido entre el inicio y la ejecución de la operación) y unas altísimas tasas de confiabilidad.

Ventaja italiana

La operadora TIM, de Telecom Italia, es la única gran operadora brasileña que comparte casi sin reservas la apuesta de Anatel y del Gobierno federal por el despliegue de una red 5GSA. Al contrario, pues, de las rivales Vivo y Claro, que tenían previsto rentabilizar las inversiones realizadas en las redes 3G y 4G pensando en el futuro servicio 5G. Las operadoras de Telefónica y de América Móviles, sostienen que la solución ideal debería pasar por una “migración progresiva” del 5GNSA al 5GSA, en línea con la estrategia seguida en la mayoría de los países.

China sería casi una excepción a la regla, pero según el representante de Huawei en Brasil, la apuesta china en el despliegue de redes 100% 5G no es general, sino que solo abarca zonas exclusivas, con altas exigencias de aplicaciones de bajísima renyabilidad y de enormes cantidades de conexiones. En todo caso, Anatel y Fabio Faria rechazan tener en cuenta las cuantiosas inversiones realizadas en 4G con vistas al servicio 5G, subrayando al respecto que la subasta de las licencias 5G en Brasil no tendrá objetivos recaudatorios.

Tim, a favor

La posición de Tim es la más favorable al edicto de Anatel: considera que el despliegue de la red 5G deberá tener como prioridad las necesidades reales y objetivas del país; sostiene que el 5GSA no saldrá más caro a las operadoras que el 5GNSA; el coste de las radios base 5GSA está prácticamente al mismo nivel que el exigido para la adaptación de las radios base 4G a los requisitos exigidos para el despliegue del servicio 5GSA; y además, el espectro de 3,5Hz exigirá, en todo caso, la instalación de nuevas estaciones de radio base.

Más cuestiones

También está la cuestión clave del cronograma aprobado por Anatel para la disponibilidad de las frecuencias de 3,5Ghz, y que solo está prevista para el segundo semestre del próximo año. Por lo tanto, según Tim, las operadoras tendrán tiempo más que suficiente para instalar y desarrollar la nueva red 5GSA. Según el CEO de TIM, Pietro Labriola, no cabria especular sobre un eventual incremento brutal del impacto que tendrá la nueva red 5G al nivel del Capex de las operadoras, calculando en un 10% el esfuerzo suplementar exigido por el “software” 5GSA.

Lo mismo que Anatel, Tim también justifica la creación de raíz de una red 100% 5G con la transparencia de la subasta de las licencias y la entrada eventual de nuevos actores. Habrá que garantizar al respecto que las eventuales nuevas operadoras, aún sin ninguna presencia en el sector, puedan iniciar el despliegue de las redes 5GSA en igualdad de condiciones con las operadoras ya instaladas, que no podrán sacar ventaja utilizando sus infraestructuras 4G.

Críticas a Anatel

Sin embargo, las críticas del sector al edicto de Anatel van más allá de saber si Brasil necesita de inmediato una red 5GSA o se debería empezar por desplegar una red 5GNSA, con el 'core' de la tecnología 4G. También está la cuantificación y el origen de la inversión necesaria para cumplir con otras exigencias de la reguladora del sector, ostensiblemente presionada por Fabio Faria y el presidente Bolsonaro. La cobertura de la extensa región amazónica y la creación de una red privada 5GSA de alta seguridad, reservada exclusivamente a las instituciones federales.

Quienes deberán hacerse cargo de la cobertura de la vastísima región amazónica, con miles de kilómetros de cableados terrestres y fluviales, el llamado Programa Amazonia Integrada y Sostenible (PAIS), y cuyo coste no fue cuantificado por Anatel, serán los compradores de espectro de 3,5GHz, que será reservado a dicho efecto por Anatel. Lo mismo pasa con el despliegue de la red privada del gobierno federal, que siendo 100% 5G, no podrá utilizar ninguna de las infraestructuras y de los equipos utilizados actualmente por las redes 4G.

Según estimaciones de la revista de referencia Teletim, el coste de la red federal 5G podrá alcanzar los 3.000 millones de Reales (450 millones de euros), mientras que la nueva red amazónica, con hasta unos 7.000 kilómetros de cables subfluviales, saldrá por unos 528 millones de Reales (75 millones de euros). Habrá que clarificar la naturaleza jurídica de dichas disposiciones y quien se hará cargo de la inversión necesaria, advierte Conexis, que representa a las grandes operadoras y reclama el aplazamiento de la aprobación del edicto de Anatel.

De hecho, para Conexis, lo que está en juego va más allá de la incertidumbre sobre las exigencias financieras exigidas por Anatel al conjunto del sector. Considera que lo más urgente no es la aprobación final de lo anunciado por la autoridad reguladora, sino que habrá antes garantizar la seguridad jurídica y reguladora, tanto de la subasta de las licencias 5G (tras el “ok” de Anatel, deberá ser aprobada por el Tribunal de Cuentas, que dispondrá para ello de un plazo máximo de 5 meses), como de todo lo relacionado con el despliegue de la red.

Conexis también cuestiona el hecho de que Anatel vaya más allá de las competencias que tiene atribuidas, de cara a la subasta de las licencias 5G. Según la patronal del sector, Anatel solo tendría que poner las condiciones de la subasta, dejando al margen todo lo relacionado con la tecnología de la red, que sería de la responsabilidad exclusiva de las operadoras… que ya estarían ponderando seguir el ejemplo de SFR y Bouygues en Francia: reclamar una indemnización por no poder utilizar el “software” 4G adquirido a Huawei con vistas al 5G.

Artículos relacionados