Monitor de Innovación

Esta tec­no­logía filtra y es­truc­tura la in­for­ma­ción re­co­gida de forma ma­siva

Smart data: el Big data refinado

Tiene un papel fun­da­mental en la de­tec­ción de pa­trones y ten­den­cias de con­sumo

Big Data
Big Data

Dentro de las nuevas ten­den­cias tec­no­ló­gi­cas, el Big data es una de las que más por­tadas aca­para. Esta he­rra­mienta re­sulta fun­da­mental para la re­co­gida de in­for­ma­ción de forma ma­siva y rá­pida; es de­cir, la pros­pec­ción de datos orien­tados al co­no­ci­miento de los con­su­mi­dores y del mer­cado. No obs­tante, hay otra tec­no­lo­gía, evo­lu­ción na­tural de la an­te­rior, que se abre paso en todos los fo­ros: el Smart data, que po­dría de­fi­nirse como el re­fi­na­miento pos­te­rior a la ex­trac­ción en bruto.

En los últimos años, las empresas han enfocado sus esfuerzos a la recopilación de datos de todo tipo, con la intención de utilizarlos para hacer análisis de mercado y conocer bien las necesidades de sus potenciales clientes.

Sin embargo, en un mundo interconectado en el que el consumidor tiene más información que nunca, ya no es suficiente con conocer las inclinaciones de un determinado sector poblacional. El futuro adquiriente de un producto o servicio afronta la operación conociendo mejor que nunca sus intereses y las opciones de que dispone, por lo que asaltarle con información descontextualizada ya no es factible, y lo será aún menos en el futuro.

Detectar patrones

Según la definición de ESIC Business School, el Smart Data es la ciencia (o el arte) de extraer el valor del Big data. Bajo este paraguas se engloban todos los procesos cuya meta es ordenar y categorizar las masas de datos, transformándolos en información estructurada y gestionable, confluyente con los objetivos de la compañía y que aporte valor a la experiencia de los potenciales destinatarios del producto o servicio.

Se trata, por tanto, de detectar patrones de comportamiento, necesidades y anhelos, e insertarlos en el flujo productivo para que den rendimiento. Una vez captada la masa de información a través del Big data, se activan los catalizadores 'Smart', dedicados al análisis de la misma, la criba y sus posibles aplicaciones, para finalmente optimizar la experiencia de negocio.

Poniendo como ejemplo una empresa online del sector textil, la compañía puede hacer uso del Big data para conocer las tendencias de moda en camisetas, obteniendo cifras de ventas de determinados diseños, tallas, materiales y estilos; una información valiosa y útil, pero que no pasa de ser materia prima.

Una vez refinados los datos a través del Smart data, el departamento de marketing tendrá conocimiento del porcentaje de usuarios que son alérgicos a ciertos tejidos, de manera que nunca reciban publicidad de prendas que no puedan utilizar.

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