La ten­sión de fondo en el seno del Gobierno im­pide una subida de hasta el 5%, según al­gunos ex­pertos

El excesivo ruido político aleja a los inversores del Ibex 35

Los ana­listas in­ter­na­cio­nales re­co­miendan per­ma­necer en li­quidez en España

Ibex 35
Ibex 35

La ba­talla en­car­ni­zada que li­bran las dos fac­ciones cada vez más ale­jadas del Gobierno es­pañol ame­naza con dejar un ro­sario de víc­ti­mas. Aún es pronto para ca­li­brar el im­pacto en tér­minos de repu­tación del país y ya será verá cómo in­fluye en las de­ci­siones de Bruselas sobre el re­parto de las ayudas de hasta 140.000 mi­llones de euros que po­drían em­pezar a des­blo­quearse en mayo. Pero el Ibex 35 ya ejerce -desde hace tiempo y ahora in­cluso más- como in­di­cador ade­lan­tado.

Ha dejado de ser noticia que el índice que agrupa a los grandes valores españoles no pueda con la resistencia de los 8.000 puntos. Cada ataque se salda con una vuelta atrás más o menos rápida que ya se ha repetido en dos ocasiones este año. Pero en este última, la previa a las elecciones en Cataluña y con el fuego cruzado entre el PSOE y Podemos más intenso de la legislatura, el Ibex 35 está ofreciendo una gran demostración de debilidad.

Aunque recuperó 'in extremis' los 8.000 este viernes gracias al tirón de Wall Street, ha perdido un 2% en las últimas cinco sesiones. A simple vista puede no parecer gran cosa, pero el parte de daños es aún más revelador si se tiene en cuenta que esta última semana el Euro Stoxx 50 ha avanzado un 1% y ya gana un 4% en lo que va de año. Por el contrario, las ventas en el Ibex han sido más que suficientes para devolverlo a terreno negativo en 2021 y para convertirlo en el peor gran índice del continente. No es casual.

En los cuarteles generales de las grandes gestoras hay orden creciente de retirada en el mercado español. Una consigna que a estos niveles no se traduce en caídas desorbitadas, sino en un lento goteo bajista que ha terminado por bloquear al Ibex 35. Evidentemente, hay empresas que a título individual siguen reclamando el interés de los grandes inversores mundiales, pero el mercado español como conjunto está siendo relegado en un proceso imparable.

El mercado de deuda también recoge esta pérdida de atractivo. Mientras la prima de riesgo de Italia sigue estrechándose por el 'efecto Draghi' y baja hasta los 90 puntos básicos (ha retrocedido en ocho de las 10 últimas sesiones), la española se ha estancado la semana pasada ligeramente por debajo de los 60 puntos. Se diría que los grandes inversores se están tomando un largo descanso en España en vísperas de una elecciones catalanas que asustan.

"Los gestores europeos y estadounidenses han puesto la venda antes que la herida. Ya estaba descontado un escenario político muy complejo en Cataluña, pero no que los dos socios de Gobierno saquen los puños entre ellos hasta límites insospechados. El dinero no quiere ruido, y el volumen es ensordecedor ahora mismo en España. Debates como el de la calidad democrática del país son nefastos para los mercados", señalan en una de las mayores gestoras de fondos internacionales.

En el ecuador ya del mes de febrero, los expertos creen que se ha perdido una extraordinaria oportunidad de poner al Ibex 35 en el foco de los inversores. "Sin ruido político no descarto que el selectivo podría haber subido al menos un 5% en los que va de 2020. El año pasado se quedó muy rezagado del resto de Europa y estaba todo preparado para empezar a recuperar parte del terreno perdido. Pero en estas condiciones es imposible", sostienen fuentes bursátiles que creen que el parón inversor va para largo.

"El Gobierno está en una posición de franca debilidad, como demuestra la pinza de los partidos independentistas sobre el candidato socialista Salvador Illa. Y a nivel nacional será muy difícil parar la bola de nieve creciente de la mala relación entre PSOE y Podemos. Están llegando al límite, pero tampoco se adivina una solución a medio y largo plazo. El dinero va a estar bien agazapado, buscando alternativas en otros mercados del sur de Europa, como Italia", señalan fuentes bursátiles.

Jugando otra vez la partida en la resistencia interminable de los 8.000 puntos, el Ibex 35 encara por lo tanto unas próximas semanas y meses difíciles. España es percibida ahora mismo como la economía más inestable e indefensa de Europa, y la guerra interna en el Gobierno como un elemento de creciente preocupación. El primer efecto es que la bolsa nacional puede haber tirado por la borda todo el primer trimestre del año.

Artículos relacionados