El fu­turo del sector a corto ya no está solo en manos de las en­ti­dades

Los bancos entran en terreno desconocido en bolsa tras su extraño arranque en el año

Los in­ver­sores es­ta­bles re­celan de la vo­la­ti­lidad má­xima de las co­ti­za­ciones y pos­ponen com­pras

Bancos en Bolsa.
Resultados bancarios.

La banca es­pañola ha fir­mado su co­mienzo de año más raro en Bolsa. El mer­cado ha lle­vado los pre­cios desde la eu­foria a la de­pre­sión sin so­lu­ción de con­ti­nuidad y sin que más allá de los re­sul­tados de 2020 pu­bli­cados en la úl­tima se­mana -faltan Sabadell y Santander por pasar el examen del mer­cado- se puede decir que las subidas ini­ciales y la marcha atrás pos­te­rior res­pondan a los fun­da­men­tales de los bancos co­ti­za­dos. En ab­so­luto.

"La sensación es extraña. Es como se te llevarán de un lado a otro a toda velocidad y no pudieras hacer nada, como si no pudieras decidir tu destino en absoluto" señalan en el departamento de inversores de uno de las entidades que llegó a subir más de un 5% en los primeros día de 2020 y que ha acabado enero con números rojos en bolsa. Unas sensaciones de vértigo que tienen que ver con la elevada especulación que ha sacudido el sector.

Cuando empezó el año, la banca marcó diferencias en bolsa. Se benefició sobre todo del aumento de las rentabilidades de la renta fija -el bono americano rebasó el umbral del 1% por primera vez desde marzo del año pasado, antes del 'shock' generado por el coronavirus- por las expectativas de una potente aceleración del crecimiento global. El comienzo de las vacunaciones era en ese momento un potente motor.

Para los inversores más a corto plazo, fue una oportunidad de aprovechar unos precios todavía atractivos por valoración. Un buen ejemplo fue Sabadell, que llegó a subir cerca de un 15% en los primeros días de enero animado también por las especulaciones de fusión con uno de los dos grandes bancos españoles. Pero el rally se ha quedado en muy poco después, en una demostración de que en un mercado de 'traders' los cambios de orientación pueden ser muy violentos a poco que cambie el viento.

Inversores bajistas

Que un 2,5% del capital de Sabadell esté en manos de inversores bajistas es una demostración de que son los inversores más especulativos los que llevan el timón en un sector que en plena temporada de resultados está ofreciendo a los cortoplacistas la oportunidad de hacer negocio rápido. Ahí está para demostrarlo la locura que ha invadido la cotización de Bankinter, que desde que presentó resultados tiene dos caras en bolsa.

Dos caras que se alternan, pues a las ganancias de un día les suceden las fuertes pérdidas del siguiente, y así sucesivamente. Desde que presentó resultados el 21 de enero, sólo una vez ha subido o bajado menos de un 2%. El ecosistema perfecto para los 'traders' es el que está sirviendo en bandeja de plata un sector bancario que tras el largo paréntesis de los meses de noviembre y diciembre pasados vuelve a donde solía: la máxima volatilidad.

Es decir, exactamente lo que no quieren los inversores estables, que recelan de la banca en bolsa. "Nos perdimos la subida inicial de la banca en enero, pero bien está. No estamos por la labor de soportar estas volatilidades. Ya habrá momentos mejores para entrar, cuando el panorama macroeconómico y sanitario sea más estable. El riesgo que supone entrar ahora no compensa un posible rebote técnico a corto plazo", señalan en una gran gestora nacional.

Ni siquiera los bancos más grandes y líquidos se libran de este ataque de indecisión de los fondos. Las mayores caídas de enero han sido para los dos mayores, con mención especial para BBVA, cuyos resultados fueron recibidos el viernes con el mayor escepticismo. El mercado necesita garantías antes de volver a entrar en el sector. De momento, son los inversores especulativos los que llevan las riendas.

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