OPINIÓN

La inflación se desata y dispara el riesgo inversor

"Los riesgos sa­ni­ta­rios se co­rre­girán pero los riesgos fi­nan­cieros pueden dis­pa­rarse"

Inflación
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La pan­demia con­ti­nuará tan cam­pante el día 1 de 2022 mien­tras el viejo co­no­cido, el Libor dice adiós como tipo de in­terés de re­fe­ren­cia; per­derá esa con­di­ción en cual­quier ope­ra­ción de cré­dito o en cual­quier fór­mula de de­ri­va­dos. Mantendrá, eso sí, una exis­tencia lar­vada en los 230 bi­llones de dó­lares en los con­tratos en vi­gor. El líbor perdió su es­tatus de re­fe­rencia a raíz de los es­cán­dalos pro­vo­cados por sus ges­to­res. Bancos de in­ver­sión de pri­mera fila ma­ni­pu­lando el Euribor en pro­vecho pro­pio.

El regulador británico, Financial Conduct Authority, propone otro indicador de referencia: el tipo de interés “overnight”, que refleja correctamente el tipo de interés del día anterior. Naturalmente no todos los países se han decidido por una alternativa al Euribor. Otra incógnita más para el nuevo año.

Incertidumbres que se añaden a las decisiones financieras desde fondos de pensiones hasta el más humilde inversor. Philip Coggan, experto operador, se pone en la piel del inversor que busca la máxima rentabilidad para sus ahorros. Opción segura: un depósito bancario, seguridad sí pero rentabilidad negativa. Un bono del tesoro no renta más de un 0,5-0,6 % y un bono a diez años estadounidense apenas llega al 1,5%.

A por los depósitos

Rendimientos todos ellos muy por debajo de las recientes tasas de inflación: 6,8% en EEUU ó 6,7% en España o el Reino Unido. Señales, todas ellas para decidirse por la renta variable. ¿Qué riesgos en ese camino?

En primer lugar, las cotizaciones de las acciones, especialmente en EEUU, son especialmente elevadas. El PER, es decir la relación precio-rentabilidad invita a la cautela. Mucho tendrán que subir los beneficios en 2022 para que la apuesta salga bien.

El marco macroeconómico tampoco es el más tranquilizador; coste de los hidrocarburos, escasez de semiconductores, elevados déficits públicos e incertidumbre sobre las políticas monetarias. Merryn Somerset Webb, editora jefe del Financial Times, advierte que “en 2022 los riesgos sanitarios se corregirán pero los riesgos financieros pueden dispararse”.

Sin embargo, una versión más optimista vendría a subrayar que empresas y familias, especialmente en los países ricos, atesoran buenas cantidades de ahorros a la vez que muchos emprendedores están sedientos para acometer esos proyectos que reclama el cambio climático o una utilización del territorio y de las ciudades, más verde por un lado y más humana por otro; nuevas tecnologías a la espera de una economía mundial quizás más solidaria.

Qué pasaría, por otro lado, si el covid y sobretodo las vacunas, consiguen que esta epidemia no sea otra cosa que un virus endémico como la gripe frenado por una vacuna recurrente a la llegada del invierno.

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