Los ges­tores más du­bi­ta­tivos con el re­levo en la cú­pula ya han rea­li­zado be­ne­fi­cios

Inditex exhibe una estabilidad máxima pero se queda en tierra de nadie en bolsa

Los ana­listas me­joran sus va­lo­ra­ciones del grupo hasta nuevos ni­veles ré­cord

Amancio y Marta Ortega, Inditex.
Amancio y Marta Ortega, Inditex.

Después de unos días de ten­sión por los cam­bios pro­du­cidos en la alta di­rec­ción -y que han pro­bado ser irre­le­van­tes-, Inditex es una balsa de aceite en bolsa. La ac­ción suma ya ocho se­siones con­se­cu­tivas de mo­vi­mientos mí­ni­mos, en las que nunca se ha mo­vido más de un 1% ni hacia arriba ni hacia abajo. Todavía un 5% por de­bajo de los ni­veles pre­vios al anuncio del re­levo en la pre­si­den­cia, la pri­mera em­presa es­pañola por ca­pi­ta­li­za­ción bur­sátil se da una larga tregua en el parqué que, de mo­mento, la deja en tierra de na­die.

Veinte sesiones después del anuncio del nombramiento de Marta Ortega como nueva presidenta del grupo en sustitución del Pablo Isla -el relevo se concretará el 1 de abril de 2022-, de un nuevo consejero delegado y de la renovación del comité de dirección, ya se ha puede hacer un primer balance de la acogida de los inversores al histórico relevo en la presidencia: hay voto de confianza, pero también máxima vigilancia.

La revolución en el puente de mando del grupo provocó el 30 de noviembre una gran caída del 6,1% en la cotización de Inditex. No podía haber una excusa más perfecta para que los fondos que acumulan ingentes plusvalías en el valor optaran por deshacer algunas posiciones y por realizar beneficios. Se abría un período de dudas y nervios, con la presentación de los resultados de los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal en el horizonte.

Fue el pasado 15 de diciembre, y la avalancha de ventas se reprodujo de nuevo. Esta vez la excusa fue que los márgenes se quedaron por debajo de las expectativas del mercado. Lo de menos fue que Inditex firmó nuevos máximos históricos de ventas y de beneficios y que la posición financiera neta rompió todos los registros muy cerca de los 9.600 millones de euros. Otra vez los inversores más nerviosos pasaron a la acción.

Pero después de la presentación de las cuentas la vida bursátil de Inditex se ha relajado. Sin noticias relevantes por delante capaces de cambiar el ritmo, la acción se ha instalado ligeramente y de forma estable por encima de los 28 euros, mientras que los volúmenes de contratación han perdido fuerza y están muy lejos de los como mínimo 100 millones de euros diarios habituales durante la primera quincena de diciembre.

"Se abre un período de reflexión, una etapa de mayor tranquilidad alrededor de Inditex después de que los gestores que peor han encajado la próxima salida de Pablo Isla hayan rehecho ya sus estrategias en el valor. Ya no hay ventas significativas, pero tampoco manos fuertes comprando. Es hora de reevaluar a Inditex de cara a un 2022 de muchos cambios, señalan en una gran firma internacional.

Analistas

Frente a las dudas de los inversores, los analistas están concediendo al grupo gallego algo más que el beneficio de la duda. Varias de las firmas que han revisado el valor en el último mes han elevado sus precios objetivos, hasta niveles medios de 32 euros por acción. Algunas, como HSBC, han subido la apuesta hasta los 38 euros, una cota que supondría reventar los máximos históricos de un valor con el que el nivel de exigencia es máximo.

Un listón de enorme altura al que Marta Ortega se enfrentará con todas las armas posibles y en un escenario complejo. Por ejemplo, la aparición de nuevos jugadores de bajo coste como la china Shein -con una irrupción extraordinaria en el mercado estadounidense y cada vez más valorada en España por el público adolescente- y el marcado carácter familiar que confiere al grupo el nombramiento de Ortega pueden jugar a la contra. Despejar dudas es el objetivo número uno de 2022.

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