Europa no puede se­guir el ritmo ver­ti­gi­noso de Estados Unidos, que cierra un buen 2021

El negocio de fusiones y adquisiciones, de más a menos con la vista en los tipos

El pin­chazo de úl­tima hora de va­rias ope­ra­ciones en­som­brece las ci­fras de España

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Extraordinario en Estados Unidos y bueno en Europa. Esos son los ca­li­fi­ca­tivos que se ha ga­nado el ne­gocio del M&A (fusiones y ad­qui­si­cio­nes) en un año 2021 que los bancos de in­ver­sión vol­ve­rían a firmar con los ojos ce­rrados pero que ha evo­lu­cio­nado de más a me­nos. La for­ta­leza de los tres pri­meros tri­mes­tres del año ha dado lugar a las dudas en el úl­timo.

Las expectativas de subidas de los tipos de interés, que algunas grandes economías como la británica ya han concretado, amenazan con no dar continuidad a las grandes cifras de este año.

A nivel global, el volumen de las operaciones se va a alrededor de 5 billones de euros. La cifra supone superar los récord del año 2007, el último ejercicio antes de que la gran crisis financiera pusiera al sector financiero mundial al pie de los caballos. Los bancos pararon la actividad crediticia en seco y dieron paso a una larga travesía del desierto cuyo final se ha concretado en una era marcada, paradójicamente, por la irrupción de ese gran cisne negro llamado Covid-19.

La pandemia ha extendido la etapa más larga de la historia de tipos de interés reales negativos. Terreno abonado para las adquisiciones, las fusiones, las salidas a bolsa -la renta variable apenas han tenido competencia en la renta fija- o las grandes ampliaciones de capital. Si a todo ello se suma la aparición a lo grandes de las SPAC -sociedades de propósito especial que buscan financiación en Bolsa para comprar otras empresas- el año sólo podía ser de récord.

Sólo las SPAC han comprometido más de 600.000 millones de dólares para futuras operaciones corporativas, echando más leña al fuego de un negocio que, no obstante, ha ido a dos velocidades según cada área geográfica. Gracias a estas figuras ha volado en Estados Unidos, pero en Europa y, en concreto en España, las cifras han sido menos llamativas siempre dentro de un nivel de actividad alto.

En clave europea, los grandes protagonistas han sido los fondos de capital riesgo -con la OPA sobre Telecom Italia como gran operación del año o las ofertas sobre Euskaltel o Solarpack dentro de casa-, que con los bolsillos cargados como nunca y acceso a la financiación más barata de la historia han ofrecido su cara más agresiva en un 2021 en el que han tratado de anticiparse a lo que pueda pasar en el nuevo año.

"La subida de tipos de interés es cuestión de tiempo. Habrá tres en Estados Unidos en 2022, y en la zona euro no se esperan movimientos hasta 2023, salvo que la inflación siga apretando como hasta ahora. Lo normal es que a nivel global las estructuras de financiación de todas las operaciones de M&A se encarezcan poco a poco. El nuevo año será bueno, pero posiblemente no tanto como el que acaba", señalan en fuentes del sector.

España

De hecho, en el tercer trimestre ya se está viendo una cierta ralentización de la actividad. Todos los agentes del mercado se lo están pensando dos veces antes de pasar a la acción, esperando a que se concreten los calendarios definitivos de alzas de los tipos de interés. En el caso de España, las cosas se han complicado con los problemas que han rodeado a algunas de las grandes operaciones del año.

Por un lado, Iberia ha roto, al menos de forma provisional, el pacto para la adquisición de Air Europa, una operación valorada en 500 millones de euros. Por otro lado, Iberdrola ha sacado toda la artillería jurídica para salvar la compra de PNM Resources, rechazada por el regulador de Nuevo México. Y también ha pinchado la integración de Vía Célere en Neinor, a la espera de que aparezcan nuevos novios.

Tres operaciones -más el parón de las salidas a bolsa- que comprometen las expectativas de ingresos de los bancos de inversión, que han firmado un 2021 que en cualquier caso sólo puede considerarse como bueno gracias a las grandes operaciones como la OPA de Acciona Energía, las ampliaciones de capital de Cellnex o las grandes transacciones de Telefónica, Santander o BBVA.

Otra vez de vuelta al M&A global, de lo que no cabe duda es de que 2022 será un año de retos -"con más operaciones en la primera que en la segunda parte del año, para esquivar las subidas de tipos", señalan en el sector- porque van a cambiar las reglas del juego. Una evidencia que exigirá un período de adaptación al que el sector llega con dudas, pero también con las alforjas bien cargadas tras un gran 2021.

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