OPINIÓN

Más que mensajes navideños, reales o francoitalianos, Europa necesita un impulso decidido

Necesitamos cre­ci­miento y re­cu­pe­ra­ción. Dos pa­lancas para com­pensar los efectos con­trac­tivos de la pan­de­mia.

Emmanuel Macron
Emmanuel Macron

En la España ro­ma­ni­zada de los dos pri­meros si­glos, la de­no­mi­nada Edad de Plata, un ara­go­nés, Quintiliano, a quien su pai­sano Marcial lla­maría “summus mo­de­rator ju­ven­tae” re­cla­maba “hombres de ta­lento, ca­paces de vivir en un mundo cor­dial y tomar parte en los asuntos pú­bli­cos”. Siglos más tarde, en una España que ya tran­si­taba hacia la mo­der­ni­dad, el poeta de las clases me­dias al­tas, Campoamor, ca­li­fi­caba a aque­llos hom­bres de ta­lento como “una grey de en­gaña­dores en­gaña­dos”.

En la noche de Navidad, el Rey Felipe VI reclamaba concordia en esta España del ahora en busca de consolidar su recuperación frente a una nueva ola de una pandemia recurrente.

Pasamos de los ERTEs a un Acuerdo tripartito entre gobierno, patronal y sindicatos que allana el terreno para la convivencia entre obreros y patronos. Los ERTEs han tenido un alto costo pecuniario. Aumento del gasto público y necesidad de una financiación para cubrir el déficit.

¿Una imprudencia temeraria o sensata e imprescindible? Mario Draghi y Enmanuel Macron al unísono abogan por reformar las reglas fiscales de la Unión. “Reglas, que califican, de demasiado oscuras y excesivamente complejas que constriñen las políticas gubernamentales durante la crisis y recargan sobremanera a las políticas monetarias.”

Reclaman los dos políticos liberales un nuevo marco que posibilite nuestra ambición europea, aunque sin renunciar a rebajar, cuando y cómo se pueda, los niveles de endeudamiento público. Ahora bien, sin subir impuestos ni reducir el gasto social.

Necesitamos crecimiento y recuperación. Dos palancas para compensar los efectos contractivos de la pandemia. La UE ha recuperado su espíritu integrador y solidario que impulse la actividad y el empleo. España por su parte marcha en esta dirección. Más ocupados, más cotizantes a la Seguridad Social, recaudación fiscal superior a la de 2019 y un indicador tan sensible para medir la temperatura de un país, como es la exportación, no cesa en su espiral ascendente.

Mensaje navideño de Felipe VI. Demasiado tímido y envuelto en una retórica más gris que brillante. Contraste con el discurso que pronunciara en la Asamblea Francesa, copyright de Jorge Semprún, Juan Carlos I.

Aquél rey caprichoso y licencioso, como lo fuera en Francia el presidente Mitterand, dos familias y una mutación del anti-europeísmo a la defensa a ultranza de la UE. Rechazo a la unificación de Alemania y exigencia, como contrapartida, de la creación de una moneda común.

Rezaba el villancico plateresco de hace 500 años con sones de dulzainas: “Aquellas sierras madre – altas son de subir- encima de ellas, madre- tengo mis amores” Altas son ahora las amenazas que hay que escalar y necesitadas de un esfuerzo de gentes, como diría Quintiliano, llenas de talento y cordialidad para el manejo de los asuntos públicos.

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