Para los ob­je­tivos más am­bi­cio­sos, como los de Europa, será in­cluso más com­pli­cado

La economía verde en 2050 será inalcanzable

Un es­tudio fin­landés ad­vierte que habrá que mul­ti­plicar por cinco la pro­duc­ción de ni­quel, por cuatro la de litio y por once la de co­balto

Manifestación por el Clima.
Manifestación por el Clima.

La eco­nomía verde es un sueño irrea­li­za­ble. Así de ca­te­gó­rico se muestra Chris Macintosh, un re­co­no­cido es­tra­tega de las fi­nan­zas, en InternationalMan.com, cuando alerta que un es­tudio del Servicio Geológico de Finlandia ad­vierte sobre la in­via­bi­lidad de al­canzar las emi­siones cero en el año 2050. El ca­mino hacia el aban­dono de los com­bus­ti­bles fó­siles re­que­rirá mul­ti­plicar por cinco la ex­trac­ción ac­tual de ni­quel, por cuatro la de litio y nada menos que por once la de co­balto.

Se trata de los materiales precisos para producir baterías que aseguren la energía necesaria para el funcionamiento del mundo en los momentos en que el sol no brille y el viento no sople. Es una perspectiva pesimista, aunque hay que recordar que la tecnología puede modificar estas estimaciones: hace unos años, los vehículos eléctricos no llegaban a alcanzar los 100 kilómetros de autonomía y ahora existen constructores de automóviles que han elevado la capacidad de funcionamiento sin recargar baterías hasta los 1.000 kilómetros de distancia.

“Parece que prácticamente todo el mundo, desde las ciudades hasta los países y las corporaciones, está estableciendo objetivos para alcanzar emisiones netas cero. Más de 3.000 empresas y países que representan el 89% de las emisiones globales se han "comprometido" a alcanzar el cero neto”, alerta Macintosh.

Tras varios años al servicio de bancos de inversión de primera fila, Macintosh ha intermediado operaciones de millones de dólares, ha fundado una firma de capital riesgo para nuevas empresas con un patrimonio de 35 millones de dólares y administra patrimonios en el fondo Glenorchy Capital.

La crítica que realiza del sueño verde es despiadada: “Es fácil hacer una promesa para que otra persona cumpla dentro de 30 años. Es por eso que prácticamente todo el mundo lo está haciendo. Estas son virtudes de barrera de entrada baja. Si todos pueden hacerlo, no puede ser tan difícil. Desafortunadamente, el problema es mucho más difícil de resolver y podríamos decir que es casi imposible”.

Una quimera total

El razonamiento se apoya en unas cifras del estudio de Servicio Geológico de Finlandia que resultan demoledoras. Para construir las baterías necesarias para el sueño de 2050 sólo parece que pueda cumplirse el objetivo de alcanzar los 472 millones de toneladas de cobre necesario, lo que podrá lograrse en 22 años al ritmo de producción actual de 21 millones de toneladas anuales.

Producir el resto de materiales resulta una quimera. En este momento se producen 100 millones de toneladas de cobalto y se necesitarían 78 millones de toneladas. Esto supone incrementar la producción en un 1.126%. Se generan algo más de 100 toneladas y para reemplazar los combustibles fósiles se requerirían 78 años.

Los datos de los finlandeses entrañan también la necesidad de multiplicar por cinco la producción de niquel, o el equivalente a 183 años de producción al ritmo actual. La generación de litio deberá cuadruplicarse con creces o un equivalente a 706 años al ritmo actual.

Para Europa, la transición hacia la economía libre de carbono va a suponer una travesía del desierto. Europa apenas produce estos materiales, más conocidos como tierras raras. China es el dueño del mundo en el terreno de las 17 tierras raras conocidas. China tiene yacimientos de una elevada calidad, entre los que se encuentran la baritina, el bismuto, el magnesio, el escandio, el titanio, el tungsteno, el vanadio, así como los denominados elementos de tierras raras luminosas (LRREs) y los elementos de tierras raras (HREE). ¿Serán suficientes para alcanzar los objetivos mundiales en 2050?

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