La ac­ción ha per­dido un 15% en los úl­timos días pero man­tiene una senda al­cista en el año de casi el 20%

La batalla personal por el control de Merlin Properties se cierra en falso

El CEO y fun­dador Ismael Clemente y el pre­si­demte no eje­cu­tivo, García-Carranza, acuerdan una tregua

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La guerra abierta por ha­cerse con el con­trol de Merlín Properties en­tre­tiene a los in­ver­sores de la prin­cipal so­cimi del mer­cado es­pañol. Un en­fren­ta­miento que ha lle­gado al Consejo de Administración con el pre­si­dente no eje­cu­tivo, Javier García-Carranza, que teó­ri­ca­mente re­pre­senta al Santander como má­ximo ac­cio­nista del grupo con el 22,2%, po­niendo coto al con­se­jero de­le­gado, Ismael Clemente, tras plan­tear su aban­dono del grupo.

El enfrentamiento ha llegado a tal extremo que la sociedad convocó para las 19.00 horas de la tarde del lunes una reunión extraordinaria del consejo que se saldó, tras dos horas de tensión, en un acuerdo de tregua. El equipo se ha comprometido a iniciar un proceso de reforma de la gobernanza, con el objetivo de mejorar la misma en interés propio y de todos sus accionistas, según una nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La crisis interna de Merlin viene de lejos ante el aparente deseo de García-Carranza -según un sector minoritario de la socimi-, de ir ganando peso en la inmobiliaria y reducir la de su fundador, limitar los salarios del consejo y conseguir poco a poco mayor terreno en la gestión.

Como resultado, el poder de decisión de Clemente se ha ido acotando. Atado de pies y manos para tomar decisiones importantes, ahora ya necesita la autorización del consejo para las operaciones de compraventa que afecten a la deuda, probablemente por las lógica operativa de las relaciones entre acreedores y deudores.

Desde la propia compañía inmobiliaria se ha reconocido este enfrentamiento. Aseguran que viene de lejos y lo achacan en buena medida a los intereses personales de García-Carranza y no al Banco Santander. Pero reconocen que se está produciendo una tensión entre los grandes accionistas, algunos de los cuales habrían propuesto elevar la situación a la junta general para resolver el conflicto cuanto antes de la forma más favorable para la compañía y así se ha trasladado al consejo.

De hecho, el consejo de administración de Merlin Properties había convocado una reunión extraordinaria para las 19.00 horas de este lunes con un solo punto en su orden del día: el plan de sucesión o cese del actual consejero delegado, Ismael Clemente.

La convocatoria provocó que las acciones de Merlin Properties se hundieran este lunes más de un 6% en Bolsa, Los títulos de la compañía inmobiliaria cayeron en la sesión bursátil hasta los 8,9 euros por acción, lo que supone un retroceso del 6,34% respecto al viernes pasado, así como su peor precio de los últimos tres meses.

Perita en dulce

Lo cierto es que el grupo es una perita en dulce tras cerrar el tercer trimestre con un beneficio neto de 254 millones de euros, un 127,6% superior al mismo período del año anterior, aunque todavía lejos de los niveles anteriores a la pandemia debido a la mayor debilidad en ingresos.

La deuda del grupo se encuentra además bajo control. Apenas un 40% del valor de los activos y casi toda en bonos por lo que no cabría sospechar de un posible interés del Santander por limitar la actividad del CEO para protegerse de un posible exceso de apalancamiento.

Difícil solución a Merlin Properties

Estos enfrentamientos han culminado con la petición del cese de Ismael Clemente en el Consejo de Administración celebrado la semana pasada y reiterada de nuevo este lunes. Sin embargo, la medida no ha obtenido el respaldo necesario, ya que la entidad financiera solo cuenta con tres de los 13 asientos del Consejo, muchos de los cuales son independientes.

De momento, la crisis no parece que vaya a tener una solución inmediata. Según fuentes del consejo, el actual CEO, con ocho años al frente del grupo, tiene intención de presentar batalla y ha contratado a un despacho especializado en obtener grandes indemnizaciones. Se afirma que para ello cuenta con el respaldo de al menos seis consejeros.

Otros analistas, sin embargo, creen que Ismael Clemente podría acabar renunciando al cargo de forma voluntaria ante las continuas presiones ejercidas por el presidente no ejecutivo, dadas las pésimas relaciones que mantienen en los últimos meses.

Ambas opciones, en cualquier caso, parecen difíciles para la socimi en un momento de mercado muy delicado. El actual consejero delegado de Merlin es uno de sus fundadores, junto con Miguel Ollero y David Brush, y su gestión en los últimos ocho años ha colocado a la Socimi como la mayor inmobiliaria de la Península Ibérica. Su salida y la de parte del equipo ejecutivo supondría un fuerte sesgo para la cotización, señalan los expertos de Renta 4.

La disyuntiva del Santander

Pero como en todas las guerras, todos perderían. La participación del Santander, de algo más del 22% y con apenas tres consejeros, no le resultaría suficiente para presionar la salida del actual gestor, si es que ésta fuera realmente su intención. Pero se corre el riesgo de desestabilizar la propia imagen de la entidad.

Se habla incluso de otras muchas opciones. Según señalan desde Renta 4, no hay que descartar “la posibilidad de una colocación o venta de todo o parte de la participación del banco en el grupo inmobiliario”. Otra opción, aunque muy remota, que se apunta en los foros es que el presidente busque un socio inversor de confianza con el que tomar el control de la inmobiliaria. Todo en medio de una lucha de poder que parece no tener vuelta atrás.

De momento, la cotización de Merlin Properties ha caído cerca de un 15% a lo largo del mes de diciembre, comiéndose buena parte de la rentabilidad acumulada en el año.

Con todo, el valor mantiene todavía un balance positivo de algo menos del 20% en el conjunto del año. Aunque de seguir por este camino, podría llegar a poner en riesgo el soporte en los 8,9 euros antes de final del ejercicio. De perder esta cota se abriría un importante gap bajista, según algún analista.

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