Hasta 57 em­presas se verán afec­tadas el año que viene por el im­puesto del 0,2%

La Tasa Tobin expande su radio de acción en bolsa en pleno pinchazo recaudatorio

Capitalizar más de 1.000 mi­llones se con­vierte en un re­galo en­ve­ne­nado para las me­dianas

Tasa Tobin
Tasa Tobin

El 16 de enero de 2022 se cum­plirá un año desde que entró en vigor el Impuesto sobre Transacciones Financieras que grava con un 0,2% todas las com­pras de ac­ciones de em­presas con un valor de mer­cado su­pe­rior a los 1.000 mi­llones de eu­ros. La tasa, que ha su­puesto un so­noro fra­caso para el Estado en tér­minos de re­cau­da­ción, es un dolor de ca­beza para las em­presas que han dado un salto en bolsa este año.

La Agencia Tributaria hizo el pasado 1 de diciembre el corte por el que 57 empresas verán cómo se encarece su operativa en bolsa el año que viene. Hay una más respecto a las 56 afectadas este año, y si la cifra no es más alta es porque salen del rádar compañías como Bankia o Euskaltel, que han sido excluidas de cotización tras ser opadas o fusionadas. Entran cinco y salen cuatro en una rotación llena de paradojas.

Se puede decir que la salida del rádar de la también conocida como 'Tasa Tobin' es un paliativo para las empresas que como Prosegur Cash o Faes Farma han firmado un mal año en bolsa y ahora valen menos de 1.000 millones. Se trata de empresas medianas en las que ahora los gestores no se lo pensarán dos veces -por aquello de tener que hacer frente al 0,2% que les repercuten las firmas de bolsa- antes de comprar, si así lo consideran conveniente.

Pero lo contrario ocurre con las empresas que sí entran en el espectro de aplicación de la Tasa. El 'premio' por subir en bolsa es la aplicación de la tasa, lo que en el caso de las empresas con menos liquidez como Metrovacesa, Molins o Aedas puede suponer un cierto lastre. En el caso de las compañías más grandes y líquidas, el impacto se diluye mucho más, y además los gestores de fondos indexados necesitan tenerlas sí o sí en cartera.

Difícil cálculo

"Es muy difícil cuantificar cuánto afecta realmente la tasa a la vida bursátil de las compañías, pero lo que está claro es que no les beneficia. En la práctica, las casas de bolsa están traspasando el coste del 0,2% a los clientes, y eso puede limitar la operativa en los valores menos conocidos. Y más teniendo en cuenta la debilidad que está demostrando el mercado español en los últimos meses", señalan fuentes del sector.

Efectivamente, con una subida de apenas el 3% este año, el Ibex 35 se está quedando muy rezagado respecto al resto de mercados europeos, que en bloque experimentan subidas de doble dígito. Además, el español es uno de los mercados menos dinámicos en salidas a bolsa entre los grandes europeos. Se salva el volumen de las ampliaciones de capital, que se han disparado hasta niveles de 2016. Pero es gracias a las operaciones necesarias para las fusiones de CaixaBank y Bankia por un lado y de Unicaja y Liberbank por otro. Y también gracias por el empuje decisivo de un solo emisor, Cellnex.

En esta circunstancias, la Tasa Tobin que el Gobierno sacó adelante el año pasado después de continuos retrasos y en una versión mucho menos dura que la planteada inicialmente es una piedra en el camino de la bolsa española que no se justifica poco por el resultado recaudatorio. Hasta octubre, el impuesto recaudó 237 millones de euros, poco más de una cuarta parte de los 850 millones proyectados por el Gobierno para todo este año.

El propio Gobierno ha rebajado las pretensiones por debajo de los 400 millones, una cifra insignificante que, según fuentes financieras, teóricamente debería a obligar a un replanteamiento del uso de esta figura impositiva que, en un buen año de bolsa como 2021, no está ofreciendo réditos significativos a sus promotores. Pero nadie apuesta por su desaparición mientras PSOE y Podemos sigan gobernando. "Tenemos que acostumbrarnos a lidiar con esta tasa, que tiene un gran componente político. Es lo que hay", señalan en un gran bróker nacional.

Artículos relacionados