EMPRESAS

El grupo textil hace limpia del papel más ner­vioso con daños muy li­mi­tados

Los inversores dan una segunda lectura en positivo al relevo en el grupo Inditex

Los grandes fondos apro­ve­chan la gran caída del lunes y se re­fuerzan en el valor

Amancio y Marta Ortega, Inditex.
Amancio y Marta Ortega, Inditex.

Nunca hay un buen mo­mento para re­levar a un gestor es­tre­lla. Pablo Isla ha pa­sado por serlo, en su larga tra­yec­toria pro­fe­sio­nal: efi­caz, dis­creto, fiel y sobre todo, cohe­rente. Pilotar un gi­gante fa­mi­liar como Inditex a lo largo de 17 años está al al­cance de muy po­cos. Por eso el mer­cado siempre du­daría de su sus­ti­tuto, fuera cual fuera el nombre del he­re­dero del timón del trans­atlán­tico. Pero Marta Ortega no es una ges­tora cual­quiera. Ni lo será.

Formada en las mejores universidades, la hija de Amancio Ortega asume el mando de un barco que marcha a velocidad de crucero. Mientras otros competidores han naufragado en el intento de afrontar los retos del comercio 'online' y la diversificación internacional, Inditex resulta un caso de éxito abrumador que también ha sabido navegar en las turbulentas aguas del Covid-19. El relevo llega ahora que lo peor parece haber pasado y después de un segundo trimestre histórico en facturación y beneficios.

Y también con la acción del gigante más o menos en los mismos niveles a los que la atrapó el estallido de la pandemia en marzo de 2020. Por lo tanto, Marta Ortega y Óscar García Maceiras, el ex Santander que compartirá el puente de mando con la hija del fundador, afrontan la nueva etapa sin urgencias. Se abre un período de transición que el dúo podrá encarar sin grandes dosis de presión y con el beneficio de la duda asegurado.

Asegurado a pesar de que la dura caída del 6% del lunes podría hacer pensar lo contrario. Fue un desplome a todos los efectos exagerado, como demuestran las circunstancias en las que se produjo. Por un lado, Inditex venía de una larga etapa de consolidación en bolsa. Tras subir en torno a un 25% desde los mínimos del año de enero, se había frenado por encima de los 30 euros, donde había encontrado una fuerte resistencia.

Simplemente una excusa

Con estas cartas sobre la mesa, el relevo en la cúpula ha sido la excusa de muchos inversores para realizar beneficios a precios atractivos. "Había fondos con enormes beneficios acumulados que han decidido vender parte de sus paquetes. No todo, desde luego, y no son pocos los que han aprovechado la caída para volver a entrar a precios más atractivos", señalan en uno de los mayores 'broker' españoles.

De una forma u otra, lo cierto es que el valor se ha limpiado de los vendedores más nerviosos. Pero las ventas no han sido excesivas. El lunes cambiaron de manos algo más de 10 millones de acciones por 287 millones de euros. Una cifra superior a la media de los días anteriores, pero que el valor ha superado en hasta 15 ocasiones durante este año y que apenas supone el 0,3% del capital del grupo gallego.

Por lo tanto, el volumen de ventas no estuvo al nivel del volumen de la caída del 6,1%, que ha quedado muy amortiguada por la subida inmediatamente posterior del 4,5% de este miércoles. Aunque el valor cerró lejos de los máximos del día, los inversores realizaron una segunda lectura del relevo mucho más optimista. Ahora, el parte de daños en bolsa provocado por la salida de Pablo Isla se reduce a menos de un 2%. De momento, muy limitado.

"Se ha pasado de la sensación muy inicial aunque no generalizada de que la salida de Isla podía ser traumática, a otra bien distinta de que la continuidad en la gestión a corto y medio plazo está garantizada. Marta Ortega conoce el grupo al detalle, y ya será hora de juzgar su gestión más adelante, cuando haya que tomar grandes decisiones. Pero de momento todo parece bien encarrilado en un grupo en una situación muy estable", señalan fuentes bursátiles.

Lo que no quiere decir que esté garantizado un futuro de color rosa. Evidentemente, Ortega y García Maceiras tienen no mucho que demostrar, como han asegurado algunos analistas, sino todo. Pero también es verdad que frente a los retos digital -el grupo ya tiene una estrategia muy bien definida en este punto- y sanitario -la pandemia sigue azotando-, el nuevo equipo ya tiene el rodaje suficiente para afrontarlos con garantía.

La salida de Isla tenía que ser traumática a la fuerza. Lo habría sido con o sin el gran condicionante de la pandemia y las transformaciones que acelera e impone, y queda claro que gestores, inversores y analistas van a vigilar la compañía mucho más de cerca a partir de ahora. Razones más que suficientes para evitar cualquier tentación del nuevo equipo gestor de tomar decisiones precipitadas que se salgan del guión de los últimos años.

Artículos relacionados