Monitor de Infraestructuras

El cre­ci­miento de la deuda mun­dial sólo ha ser­vido para au­mentar la lista de estas com­pañías

El número de empresas en situación de quiebra y que permanecen activas se dispara

En España hay 40.000 de estas so­cie­dades que el mer­cado de­no­mina zom­bies

Fuga de empresas en
Fuga adelante de empresas.

La po­lí­tica de cre­ci­miento de la eco­nomía a base de deuda emi­tida a tipos ri­dí­cu­la­mente ba­jos, que apli­caron los bancos cen­trales de Estados Unidos y de Europa, ha si­tuado a las eco­no­mías mun­diales en una si­tua­ción lí­mite. Una de las con­se­cuen­cias de este tipo de es­tra­tegia ha sido el cre­ci­miento im­pa­rable de las de­no­mi­nadas em­presas zom­bies, aque­llas cuyos in­gresos brutos no bastan si­quiera para pagar los in­tereses de las deudas en que han in­cu­rrido. En España existen casi 40.000 em­presas zom­bies, según datos de in­forma.

Una de las polémicas que ha desencadenado la política de ayudas a las empresas ante la pandemia del coronavirus se ha centrado en si las ayudas públicas deberían destinarse también a estas empresas, que en realidad se encuentran en situación de quiebra técnica. Los economistas ortodoxos consideran que uno de los efectos positivos de una situación de crisis es la limpieza que acarrea sobre el tejido productivo. Las empresas zombies deben morir.

La crisis se ha producido cuando las economías llevaban diez años de crecimiento de la deuda con el objetivo de revertir la depresión económica de 2008. Ha llovido sobre mojado. Y la situación ha empeorado. “Los mercados ahora son extremadamente complacientes. Los fundamentos no parecen justificar su optimismo.

Las empresas zombis, que ya eran un problema en 2019, no solo no han sido eliminadas sino que se han multiplicado. El apocalipsis zombie podría estar más cerca de lo que imaginamos, y no tenemos suficientes Will Smiths en el mundo para salvarnos”. Esta es la advertencia que formula Daniel Fernández, fundador de UFM Market Trends y profesor de economía en la Universidad Francisco Marroquín y que cuenta con el doctorado en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos y máster en la misma disciplina por la Universidad de Alcalá de Henares.

A mediados de este año, España contaba con 39.560 empresas zombies, lo que suponía un 7% sobre las casi 580.000 empresas del país, con tasas de escalofrío, como que casi una de cada cinco sociedades se encuentra en esta situación en los sectores de la construcción, comunicaciones y el comercio.

El siglo de la deuda

“El siglo XXI podría llamarse el siglo de la deuda, y si las cosas siguen como están, bien podría llamarse el siglo del gran default de la deuda. A principios de siglo, las bajísimas tasas de interés promovidas por los bancos centrales en prácticamente todo el mundo desarrollado provocaron un frenesí de creación de crédito privado y una gigantesca burbuja financiera e inmobiliaria que estalló en 2008 con nefastas consecuencias para la economía mundial”, denuncia Daniel Fernández.

La deuda mundial alcanzó los 200 billones (con B) de dólares a comienzos de 2011, mientras el PIB mundial sólo llegó a 74 billones de dólares, lo que supone una deuda sobre PIB del 275%. “En el segundo trimestre de 2021, la deuda mundial alcanzó casi 300 billones de dólares, con un PIB de 83,9 billones de dólares (el 330% de deuda sobre PIB)”, advierte Fernández.

La pandemia ha golpeado la tasa de cobertura media de los préstamos por parte de las empresas, “Aunque la ratio se ha ido recuperando desde el segundo semestre de 2020, actualmente se encuentra en el nivel de 2009, en plena Gran Recesión”, indica el doctor en Economía Aplicada por la Rey Juan Carlos.

Existe un estudio de la Fed que indica que la cuarta parte de las empresas estadounidenses con peor cobertura de interesas se han colocado al borde del precipicio, en un escenario en el que son incapaces de pagar siquiera los intereses de la deuda contraída. Su ratio de cobertura se acercó a 0 durante la pandemia, lo que implica que sus ganancias casi han desaparecido.

El resto de empresas se ha recuperado, pero las pérdidas en estas (antes de intereses) son casi iguales a su coste de financiación. “Este es un desastre total. Al menos el 25 por ciento de las empresas estadounidenses están financieramente muertas”.

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