ANÁLISIS

Christine Lagarde da un respiro a Pedro Sánchez al aplazar la subida de los tipos de interés

El BCE se suma a la FED en la re­baja de es­tí­mulos pero con­si­dera im­pro­bable subir el coste del di­nero

Cristine Lagarde, ECB.
Cristine Lagarde, BCE.

Christine Lagarde es una pre­si­denta muy atí­pica del Banco Central Europeo (BCE). No pro­viene de la banca, ni del mundo de las fi­nan­zas. Aunque sus men­sa­jes, tras las reuniones del con­sejo de Gobierno del BCE, tienen que ser pre­ci­sados por ella misma o por miem­bros del con­sejo, no lo ha sido en esta oca­sión en la que ha op­tado por un men­saje claro a los mer­cados para no tener que rec­ti­ficar mi­nutos des­pués: no habrá subida de ti­pos.

A España le viene muy bien. Los bancos y los mercados ya trabajan con que la idea de que el próximo año todo seguirá igual.

Contrasta con la previsión de las tres subidas de tipos de interés sugeridas por la Reserva Federal de los EEUU para el próximo año, o a las del Banco de Inglaterra. Lagarde ha optado por una declaración genérica pero decisiva. Según la máxima responsable del BCE la subida de tipos de interés para el año que viene es muy improbable.

Así de imprecisa ha sido. Pero los mercados lo han recibido muy bien. Como el Gobierno español, que ha respirado. Lo último que le faltaba a la economía española es que el encarecimiento del precio del dinero redujera todavía más los bajos índices de consumo.

Lagarde sigue considerando que la inflación es transitoria y va a caer el próximo año y por lo tanto no hace falta tomar medidas urgentes en la dirección de los tipos. Por eso, mientras otros bancos centrales ya han comenzado a subirlos, como es el caso de los bancos de Inglaterra o de Noruega, ella se contenta de momento con reducir el programa de compra de activos para controlar la situación.

La situación económica de la zona del euro es diferente a la de las otras regiones del mundo que han decidido acelerar la retirada de sus estímulos monetarios y anunciar subida de tipos como ha hecho la FED, el Banco de Inglaterra o el de Noruega. Según Lagarde, que ha querido mantener la rueda de prensa de forma virtual, muestra de su preocupación por la propagación del virus en actos públicos, los riesgos de la pandemia del Covid-19 siguen presentes.

Acción medio coordinada También por ello el BCE, a diferencia del resto de bancos centrales de países desarrollados, ha decidido actuar en solitario, en un momento en que los demás grandes bancos centrales, ya sean la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra o el Banco de Noruega han decidido apretar el gatillo de la política monetaria.

Hay que admitir que la decisión del Banco de Inglaterra ha sorprendido a todo el mundo, incluso al diario de la City, el Financial Times, que no apostaban en este momento por una subida de tipos. En cambio, Andrew Bailey ha optado por incrementar los tipos al 0,25 %, dejando además la puerta abierta a otras próximas subidas para controlar la inflación que, en el caso del Reino Unido, está en niveles desconocidos desde hace diez años.

La del Banco de Inglaterra es la primera subida de tipos de interés desde el inicio de la pandemia de un banco central de uno de los países del G7 que supuestamente están ‘coordinados’ en materia de tipos. La última subida del Banco de Inglaterra se había producido en el verano del 2018.

Eso sí, Lagarde ha anunciado que el BCE va a acabar con el programa de compras de urgencia de 1,850 billones de euros. En cambio, va a aumentar el programa de compra de activos tradicionales a partir de marzo del año que viene para no dejar sin alimento a la economía europea de forma brutal, con el riesgo de que los bancos endurezcan a su vez las condiciones crediticias a empresas y particulares.

Pese al intento de Lagarde de tomar todas sus decisiones en el consejo de Gobierno del BCE por unanimidad, no ha sido el caso. Ella misma ha confesado que, aunque las medidas aprobadas, han contado con un amplio apoyo en el Consejo de Gobierno estas no lo han sido por unanimidad.

Esta situación puede anticipar nuevas tensiones en el consejo de gobierno del BCE, sobre todo tras el cambio de ejecutivo en Alemania. España puede estar tranquila tras lo sucedido este jueves en Fráncfort. Pero no está garantizado que sea así por mucho tiempo.

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