El mayor riesgo de ataque ha pa­sado ya para los bancos y las 'utilities'

Los fondos activistas también ningunean al Ibex 35 de cara a 2022

España sigue siendo un mer­cado re­si­dual para estos vehículos muy agre­sivos

Banca
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Cuando aca­baba el ve­rano de 2020, la banca es­pañola es­taba al pie de los ca­ba­llos en bolsa. Con un valor de mer­cado con­junto de menos de 100.000 mi­llones de eu­ros, las en­ti­dades fi­nan­cieras es­pañolas pa­re­cían un blanco per­fecto para los grandes fondos ac­ti­vistas mun­dia­les. Estaban ante la opor­tu­nidad de com­prar a pre­cios de saldo y pre­sionar para cam­biar, con su pe­cu­liar es­tilo, ten­den­cias y ob­je­ti­vos.

Más de un año después, y con la banca muy recuperada ya en el parqué -a pesar de la gran corrección de las últimas cuatro semanas- no hay noticias de los Elliott Management, Bluebell y Third Point de turno. Lo más cercano a España es que el primero de ellos ha tomado el 4,1% de Santander Consumer USA por alrededor de 460 millones de euros a precio de mercado. Un desembarco que llega en plena OPA de la matriz por el 100% del capital.

¿Se trata de un aviso a navegantes en clave de Ibex 35? No parece. A otra escala, el sector energético español ha sufrido este año en bolsa por el cambio de reglas del juego y las continuas idas y venidas por parte del Gobierno. Pero los fondos activistas, tan celosos y vigilantes de lo que las grandes del sector mueven y dejan de mover en términos de sostenibilidad medioambiental, ni se han dejado ver en el selectivo.

Mientras Elliott mete máxima presión a la británica SSE -tiene entre el el 3% y el 5% de sus acciones- cuestionando su decisión de no escindir su rama de energías renovables y pide la incorporación de expertos en energía verde y, en paralelo, renuevan sus ofensivas Third Point en Shell o Bluebell en Glencore, las eléctricas españolas se van de rositas cuando está a punto de terminar uno de sus años más difíciles en el parqué.

¿Cómo se explica este desafecto hacia las empresas españolas que con tanta crudeza se expresa en el reciente informe de Alvarez & Marsal? La firma prevé una "época dorada" para los fondos activistas en Europa de la que no participará España, que sólo cuenta con tres empresas entre las casi 150 del continente que podrían estar en el objetivo de los fondos activistas. Un porcentaje menos que testimonial.

Peor Ibex en tiempos

"Se puede dar la paradoja de que el peor comportamiento del Ibex frente a otros índices europeos juegue a favor de las empresas españolas, porque estos fondos buscan empresas muy grandes y con el capital lo más disperso posible, para poder influir mucho más. En España, este tipo de compañías o están blindadas por un gran accionista como es el caso de Inditex, o tienen estructuras de capital muy estables, con accionistas de referencia", señalan fuentes del sector.

Lo demás lo hace que el capital esté blindado legalmente, porque el Estado tiene la última palabra como en el caso de Telefónica, Red Eléctrica o Enagas. Por lo tanto, los fondos activistas parecen tener pocos alicientes en un mercado como el español al que no le vendría mal una buena ración de emociones fuertes. Esas que aportan en enormes dosis los fondos activistas y que por lo visto se harán mucho de rogar.

La incertidumbre política y regulatoria ha pasado una dura factura al Ibex 35 en los últimos años. La horquilla de rentabilidad respecto a la media del resto de índices europeos no deja de crecer año a año, y tiene mucho que ver con la pérdida de peso de España en la cartera de los grandes gestores mundiales. Un desinterés que se extiende también a los fondos activistas, tan temidos por las empresas como buenos (por agitadores) para sus accionistas.

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