Álvarez (Santander) niega que el banco se plantee una fu­sión, y menos con el BBVA

Las entidades financieras, reacias a nuevas operaciones de consolidación en España

Sin em­bargo, el mer­cado vuelve a es­pe­cular con un pro­ceso de con­cen­tra­ción ban­caria

BBVA y Santander
BBVA y Santander

El po­si­tivo ba­lance de los re­sul­tados del sector ban­cario en el tercer tri­mestre del año, lejos de apa­ci­guar la es­pe­cu­la­ción de los úl­timos meses sobre po­si­bles fu­siones la ha vuelto a agi­tar. La re­ciente fu­sión entre CaixaBank y Bankia cul­mi­nada el pa­sado mes de marzo ha su­puesto un vuelco en el ran­king na­cio­nal, con la con­se­cu­ción del primer banco es­pañol por total de ac­ti­vos. La ba­talla sigue abierta.

En los foros creen que esta nueva situación será un acicate para el resto de grandes entidades españolas a la hora de estudiar posibles operaciones de concentración para recuperar posiciones en el ranking. Y más ahora, si cabe, después de la mejora sustancial experimentada del escenario macroeconómico, mucho más favorable con las expectativas en el horizonte de un posible endurecimiento de la política monetaria más favorable para el negocio bancario.

Esta posibilidad choca, sin embargo, con las reticencias de la mayoría de los bancos a afrontar cualquier tipo de acercamiento para cerrar una operación corporativa de gran calado y complicada con el único fin de ganar tamaño en un mercado cada vez más digital y competitivo. Sobre todo, después de haber superado con holgura las recientes pruebas de estrés que han certificado la solidez y solvencia del sector en España.

Reticencias que no están frenando las especulaciones. Al contrario. Muchos operadores ponen el foco sobre el BBVA tras acumular cifras millonarias con la venta de su filial en Estados Unidos a mediados de año. Cerca de 10.000 millones de euros disponibles que no tienen un destino claro, salvo de momento una compra de acciones propias por un importe de hasta 3.500 millones de euros y la remuneración al accionista vía dividendo.

La entidad, sin embargo, no acaba de verlo claro tras el fracasado intento de fusión con el Banco Sabadell ante la incapacidad de llegar a un acuerdo en el precio.

Retomar este proceso resulta complicado y nadie parece estar dispuesto a dar el paso. Cada vez que se le pregunta por esta posibilidad, el consejero delegado del Sabadell, César González-Bueno, insiste en que el mandato de su consejo de administración es el mantenimiento de la independencia y el cumplimiento de su nuevo plan estratégico para ganar en eficiencia y rentabilidad hasta 2023.

Los satisfactorios resultados del tercer trimestre avalan este mensaje y minimizan las críticas tras salir de las pruebas de resistencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) con un mejorable nivel de solvencia entre los bancos del Ibex 35.

Santander y Bankinter, una pareja casi de hecho

Este rechazo, al menos aparente, a entrar en una nueva ronda de fusiones o integraciones afecta al conjunto de grandes entidades. En el caso del Santander, su presidenta Ana Botín viene afirmando por activa y por pasiva que su tamaño en el mercado español es más que suficiente, máxime tras la pesada digestión del Banco Popular. Pero en el mercado se barrunta que algo habría cambiado en las últimas semanas.

De hecho, el CEO del Santander, José Antonio Álvarez, negó tal hipótesis en la última presentación de resultados de los nueve primeros meses de 2021 señalando que no había ninguna operación en estudio, ni siquiera planteada.

Bankinter, primer candidato

La delicada situación en la que ha quedado Jaime Botín, accionista de referencia de Bankinter, condenado a pagar una multa de 91,7 millones de euros y a tres años de prisión, que podría no cumplir, por el supuesto contrabando de un 'picasso' podría incentivar su salida del banco presidido por Dolores Dancausa y facilitar la integración de la entidad en el Santander. No en vano, para muchas firmas de inversión esta sería la opción más lógica.

Cartival, el vehículo de inversión del banquero, controla en la actualidad el 23,19% del capital, lo cual podría facilitar el desembarco del Santander para realizar un proceso de fusión más fácil que el del Popular. Bankinter tiene una capitalización en la actualidad de cerca de 4.500 millones de euros. Una importante operación estratégica que permitiría al Santander retomar su posición de liderazgo y aumentar su radio de acción a zonas como Portugal e Irlanda.

Solo Abanca se muestra predispuesta a estudiar una posible fusión

Entre las entidades de pequeña y mediana capitalización tampoco parece haber demasiado interés en afrontar operaciones corporativas, a pesar del éxito apuntado por la reciente fusión de Unicaja y Liberbank.

Kutxabank e Ibercaja se mantienen en sus trece a la hora de salvaguardar su independencia contra viento y marea. En el caso de Ibercaja, además, ya lleva meses desarrollando su nuevo plan estratégico enfocado a su salida a Bolsa a finales de este año o principios del próximo como muy tarde, una vez que las condiciones del mercado han mejorado sustancialmente. Eso sí, sin intención de entrar en ninguna operación inorgánica por el momento.

El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, sería la excepción a la regla, Ha sido el único en mostrar en público su predisposición a encarar nuevas operaciones corporativas tras todas las integraciones que ha sumado en los últimos tiempos, tanto en España como en Portugal.

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