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CAF, entre el riesgo y la euforia

El im­pulso de la mo­vi­lidad sos­te­nible está cer­ti­fi­cando el buen mo­mento del sector fe­rro­viario en los mer­cados es­paño­les. Una sus­tan­cial me­jora que CAF está sa­biendo apro­ve­char al má­ximo con una in­tensa ac­ti­vidad co­mer­cial que le ha per­mi­tido al­canzar un vo­lumen de ofertas abiertas su­pe­riores a los 7.000 mi­llones de eu­ros.

El fabricante de ferrocarriles y autobuses no descarta alcanzar un nuevo récord de cartera de pedidos en este ejercicio gracias a las grandes oportunidades que está encontrando en Oriente Medio, Países Escandinavos, América del Norte y Europa.

En este último mercado, el grupo ha conseguido cerrar en estas semanas tres nuevos contratos para el suministro de autobuses eléctricos. Suministrará 14 unidades de 24 metros para la ciudad danesa de Aalborg, 30 unidades eléctricas para la localidad italiana de Génova, así como 24 unidades para Barcelona. Contratos que suman un valor de unos 45 millones de euros.

Todo ello gracias a su alta capacidad para dar soluciones a medida y adaptarse a las necesidades de los distintos operadores europeos en su esfuerzo por electrificar su flota de autobuses, más silenciosa y menos contaminante, en su apuesta por una movilidad más sostenible.

Una creciente demanda que ha convertido a su filial de autobuses Solaris en una pieza clave en el crecimiento de la compañía. La buena gestión de esta filial permite a CAF en su idea de profundizar en el crecimiento orgánico como principal vía para hacer frente a esta alta demanda. Sin embargo, tampoco descarta posibles adquisiciones en el caso de conseguir abrir nuevos mercados.

El grupo tampoco descarta un crecimiento inorgánico en otras actividades, en especial en Francia en caso de que surjan oportunidades en el proceso de desinversión obligado por la fusión entre Alstom y Bombardier. No obstante, la cotizada española asegura que no es algo esencial en estos momentos.

El buen momento para el sector y la compañía, sin embargo, puede verse empañado en los próximos meses por dos grandes amenazas externas que pueden elevar sus costes.

El primero sería el gran cuello de botella en la entrega de suministros a nivel mundial. La escasez de microchips y de otros componentes fundamentales para la industria pueden tirar por la borda los grandes esfuerzos comerciales del grupo y provocar retrasos. Un problema que se puede solucionar con una excelente planificación y CAF tiene experiencia para ello.

El segundo factor a tener en cuenta vendrá derivado de la energía ya sea por el riesgo, aunque bajo, de falta de suministro o de encarecimiento de los precios que afecten tanto a las actuales como a las futuras licitaciones.

De momento, el mercado está a la expectativa de cómo se reflejan todos estos factores, los buenos y los malos, en su cuenta de resultados, cuya presentación está prevista para el próximo 11 de noviembre. Su cotización se mantiene así en línea con los niveles de principios de año, sobre los 38 euros por acción, pero con clara proyección hacia sus máximos anuales en 41,4 euros.

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