La líder de Podemos gana 1,1 puntos y el PSOE de Sánchez al­canza 25,4% de apoyos

La división del PP pasa factura a Casado y da alas a Yolanda Díaz

La des­con­fianza en la eco­nomía es­pañola se ex­tiende a los in­ver­sores in­ter­na­cio­na­les, que optan por otros mer­cados

Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno.
Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno.

La di­vi­sión in­terna del PP ya le pasa fac­tura en los son­deos. El en­fren­ta­miento entre el pre­si­dente del par­tido Pablo Casado y la pre­si­denta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pro­voca que en solo una se­mana el PP caiga hasta un punto por­cen­tual y se deje un es­caño, según el úl­timo sondeo co­no­cido este fin de se­mana de ElectoPanel. En esta misma se­mana, en cam­bio, Yolanda Díaz con­sigue sumar 1,1 puntos a sus ex­pec­ta­tivas de voto y ya se sitúa en el 11,2% de las pre­fe­ren­cias de los es­paño­les.

Es su mejor previsión desde que la designara su sucesora, Pablo Iglesias. También el PSOE gana 4 décimas hasta el 25,4 % y gana el escaño que perdería el PP.

Con estas previsiones, los inversores internacionales siguen sin encontrar en España el atractivo que encuentran en otros mercados. Mientras el Dow Jones fija récords consecutivos casi día a día y está ya el 85 % por encima del máximo fijado el 9 de octubre del 2007, el Ibex 35 se mantiene un 42 % por debajo del máximo fijado el 8 de noviembre de 2007 cuando cerró en los 15.945 puntos.

Por lo que respecta a los sondeos, aunque la suma de escaños del centro y la derecha todavía podría dar el Gobierno a los populares si se celebraran en este momento las elecciones, la incomprensible división entre Génova y la Puerta del Sol, consolida la tendencia a la baja del PP.

El partido liderado por Pablo Casado caería un punto porcentual, hasta al 27,2 % de las expectativas de voto y lograría 115 diputados. Por el contrario, VOX sube un punto porcentual, hasta el 17,4 % de los votos, pero se mantendría con 58 escaños. Si se le suman al centro y la derecha los dos escaños de Navarra Suma más el de Foro Asturias, Casado podría conseguir la mayoría necesaria de 176 escaños y formar gobierno.

Pero la actitud del líder popular y su entorno en su enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso por el control del PP madrileño, está poniendo en riesgo tanto el futuro gobierno conservador de la Comunidad de Madrid como su propio futuro.

Coincide el agravamiento de la crisis interna popular con el aumento de las incertidumbres económicas en España y en el todo panorama internacional que deberían provocar un auge de las expectativas conservadoras, como ha sucedido con anterioridad en la generalidad de las crisis que ha atravesado la economía española desde la recuperación de la democracia.

La recuperación pierde pulso

Los datos evidencian que la recuperación reduce su pulso. A la crisis que ha atravesado el sector turístico se añaden los riesgos que afronta el sector industrial como en el caso de la automoción, que en el período 2014-2019 ha representado el 10% del PIB y el 18% del total de las exportaciones españolas.

En cambio, en el pasado mes, los fabricantes de automóviles han tenido que parar su producción por la falta de componentes, sobre todo de microchips. También ha tenido que parar la producción la industria del acero al no resultarle asumibles los costes energéticos.

En consecuencia, como advertía recientemente el Banco de España, el crecimiento económico general ya se resiente por las interrupciones de la actividad industrial. En el tercer trimestre ha caído la demanda. Los problemas en las cadenas de suministro la han estrangulado. Lo que ha llevado al consenso de analistas a realizar una rebaja de las previsiones de crecimiento para este año.

Funcas la ha rebajado al 5,1 %, BBVA Research al 5,2 %, la Airef al 5,5 %, mientras que el propio Gobernador del Banco de España ha anticipado que las revisarán "significativamente" a la baja.

La ilusión que provocó la fiesta consumista celebrada tras el desconfinamiento y el éxito de las campañas de vacunación, que lidera España, han durado un suspiro tras el cúmulo de las incertidumbres que se ciernen sobre la economía.

Según los datos avanzados por el INE que deberán ratificarse el próximo 23 de diciembre, la demanda nacional (consumo e inversión) ha sumado solo 0,2 puntos al avance trimestral del PIB, debido a la caída del 0,5 % del consumo de los hogares, que el trimestre anterior crecía un 4,7 %. Bien es cierto que la inversión ha crecido un 2 %, gracias sobre todo a la dirigida a bienes de equipo y maquinaria que lo ha hecho un 3,6 %.

Tras conocer los datos, el siempre optimista secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés, ha presagiado que el cuarto trimestre "va a estar marcado por los cuellos de botella en la oferta, el alza de los precios energéticos y su efecto en la inflación".

Pero donde la desconfianza en la evolución futura de la economía española se sigue evidenciando con más claridad es en el comportamiento del mercado al contado. El Ibex 35, pese a la mejora en lo que va de año, cerraba el pasado viernes un 42 % por debajo del máximo que fijó en el otoño del 2007 en que marcó 15.945 puntos.

Contrasta con los máximos históricos que han fijado la pasada semana en Francia el CAC 40 o en Alemania su principal índice el DAX. Y sobre todo está muy lejos del máximo histórico fijado por los tres principales índices de la bolsa de Nueva York, donde por poner un ejemplo, los 36.329 puntos al cierre del viernes del Dow Jones son el 85 % superiores al récord establecido el 9 de octubre del 2007 antes de que se desencadenara la crisis financiera más importante del último siglo. Los datos deben servir de lección para nuestros dirigentes y los que aspiran a serlo.

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