Vox sigue su­biendo en las en­cues­tas, aunque muy poco, y Yolanda Díez evita el des­plome de Podemos

La guerra interna hunde al PP y deja al Gobierno prácticamente sin oposición

El con­senso de los ex­pertos es­tima que los casos de afec­tados por la va­riante Ómicron sería más li­viana de lo te­mido

Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.

El sondeo pu­bli­cado por SW Demoscopia este fin de se­mana es el que más cla­ra­mente re­fleja el grave daño que la di­vi­sión in­terna del PP está pro­vo­cando en las ex­pec­ta­tivas elec­to­rales del centro de­re­cha. El Partido Popular más VOX y el resto de par­tidos con­ser­va­dores que­da­rían a 6 es­caños de la ma­yoría ab­so­luta por pri­mera vez desde mayo. Y lo que es peor: mien­tras dure la guerra in­terna en Madrid, el Gobierno de Pedro Sánchez capea a sus an­chas sin opo­si­ción.

El PP conseguiría en su caso un 23,0 % de los votos y 97 diputados, frente a los 106 que obtendría el PSOE gracias al 25,9 % de estimación de voto. Aunque VOX seguiría creciendo, si se celebraran las elecciones en este momento, hasta el 18,8 %, sus 68 diputados junto a los del resto de partidos de centro y derecha no serían suficientes para poder formar Gobierno. Por su parte Unidas Podemos, con el liderazgo de Yolanda Díaz, obtendría ya un 12,7 % de los votos y 33 diputados.

Esto pese a que de nuevo el Gobierno da muestras de no saber qué hacer para afrontar la propagación de la nueva variante Ómicron de la pandemia de la Covid, mientras en el resto del mundo la generalidad de los ejecutivos está actuando drásticamente y con rapidez. Es el caso, por ejemplo, de Israel, que ha decidido cerrar las fronteras durante 14 días a los extranjeros, para evitar la propagación.

Poco le han importado al Ejecutivo del primer ministro de Israel, Naftali Bennett las últimas estimaciones del consenso de expertos que reconocen que, aunque los casos identificados hasta ahora de Ómicron aumentan, a su vez apuntan a que su sintomatología sería más liviana de lo temido inicialmente. Esto es bueno de cara a su efecto en las previsiones económicas, aun admitiendo, que hay muchas dudas sobre lo que pueda suceder si nos atenemos a lo oído y leído de los muchos expertos que se han expresado en España y en el mundo en las últimas horas.

Por el momento debe concluirse que la situación debería derivar en un desarrollo evolutivo convencional en el que esta última variante de la pandemia aumenta en transmisibilidad, pero baja en mortalidad o en su letalidad al menos, a medida que se acostumbran a ella los afectados. A la espera de la reacción oficial de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en las próximas horas, que han calificado la variante de ‘preocupante’, esto es lo que sugiere la teoría de la epidemiología.

Falta por saber cómo leerán esta semana los mercados el brote sudafricano a medida que se vayan conociendo más datos. Pero ha sido muy esperanzador que desde Moderna se haya avanzado, como hicieron ya el viernes, su intención de desarrollar una vacuna de refuerzo específica para la nueva variante ómicron de covid-19, detectada en Sudáfrica.

La compañía estadounidense anticipaba en un comunicado que Moderna desarrollará rápidamente una vacuna específica para una dosis de refuerzo específica para la variante ómicron tras recordar que en 2020-2021 ya se hizo con las dosis de refuerzo para las variantes delta y beta.

Moderna añadía que han demostrado capacidad para añadir una respuesta a las nuevas variantes de la pandemia en un plazo de 60-90 días.

¿Se librará España de un nuevo confinamiento? ¿No ha estado el Gobierno hasta ahora a la medida de la gravedad de la situación? En las próximas horas vamos a saber si la cobertura de la población vacunada va a servir para que, gracias a esa inmunidad de rebaño, se evite la progresión temida o si, por el contrario, de nuevo se acabará convirtiendo en un drama económico, social, y quien sabe si político.

A quienes esperaban pasar tranquilos las vacaciones de Navidad, la irrupción súbita de esta nueva variante B.1.1.529, originaria de África del Sur, que la OMS ha acabado por nombrarla finalmente como Ómicron, demuestra que estamos todavía muy lejos de habernos librado de la pandemia y de la crisis sanitaria, política y económica provocada por ella.

La primera reacción de los mercados el pasado viernes fue drástica quizás influidos por las palabras del ministro alemán de Sanidad, quien para llamar la atención de los negacionistas habló de que no hay más alternativa que vacunarse, están curado o morir y las nuevas estimaciones de la OMS.

Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, incluso antes de conocerse la variante Ómicron, todavía morirán unas 700.000 personas más en Europa consecuencia de los efectos causados por la pandemia en general.

Previsiblemente los próximos sondeos en España evolucionen muy vinculados a cómo el Gobierno gestione la nueva crisis sanitaria surgida tras la aparición de la nueva variante de la Covid-19. Sorprende que el Gobierno no haya publicado durante el fin de semana la evolución de los afectados y hasta el martes no tenga previsto actuar.

Lo dicho, ¿podrá evitar España un nuevo confinamiento por no haber actuado a tiempo, o finalmente el Gobierno y la oposición actuarán rápido conscientes de la gravedad de la situación?

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