La po­si­bi­lidad de un rally de fin de ejer­cicio se re­duce a la mí­nima ex­pre­sión

Los gestores empiezan a cerrar el año en bolsa por el Covid y las valoraciones

Wall Street sufre mal de al­tura y su primer ob­je­tivo es re­tener las ga­nan­cias acu­mu­ladas

Wall Street
Wall Street

Los ges­tores em­piezan a dar por per­dido lo que queda del ejer­cicio 2021 en bolsa. Muchos de los que han es­pe­rado hasta este tramo final de no­viembre al co­mienzo de una buena racha al­cista o a que se pu­sieran las bases para un rally de fin de año, em­piezan a tirar la toa­lla. El re­punte de los con­ta­gios por Covid-19 en Europa y un ín­dice Dow Jones fuerte por en­cima de los 35.000 puntos llaman a la pru­den­cia.

En estos momentos, son muchos los que están empezando a cerrar sus carteras. Es decir, los que están asegurando las ganancias de doble dígito -desde el 10% hasta más del 20% en algunos casos- que se han labrado los principales índices en lo que va de año. Es tiempo de hacer caja y de no arriesgar unas plusvalías que ganan mucho valor en un entorno de fuerte inflación y de cambio en las políticas monetarias de los bancos centrales.

"Las cosas se están poniendo difíciles. Austria ha entrado oficialmente en un nuevo confinamiento, Alemania estudia introducir la vacunación obligatoria y podría aprobar medidas más duras y hay una contestación creciente a las nuevas restricciones, como se está viendo en Holanda. Todo indica que las cosas se pueden poner peor en las próximas semanas, y los mercados ya están descontado este escenario", señalan fuentes bursátiles.

La pandemia aprieta de nuevo y limita seriamente las expectativas de un rally de final de año que, antes de los rebrotes, ya estaba seriamente cuestionado. Aunque tras el ajuste a la baja de los últimos días índices como el Ibex 35 han vuelto claramente por debajo de soportes claves como el de los 9.000 puntos, el dinero se lo está pensando mucho antes de picotear en niveles presuntamente atractivos.

Algunas grandes firmas como Morgan Stanley empiezan a lanzar mensajes muy cautelosos de cara ya a 2022. Se basan en que difícilmente podrán mantener las bolsas una línea alcista que, en casos como el del S&P 500 estadounidense, asombra. Si la recuperación económica en marcha se ralentiza (el IFO alemán conocido este miércoles anticipa un cuarto trimestre débil) y los bancos centrales retiran estímulos (que Jerome Powell vaya a seguir al frente de la Reserva Federal apoya más esta expectativa- , resulta impensable que las bolsas puedan mantener el ritmo de 2021.

"La estrategia ahora tiene que ser conservadora. Hay que salvaguardar gran parte de las ganancias acumuladas, invertir de forma muy selectiva y esperar a que se produzca una corrección significativa para volver a entrar con fuerza a múltiplos atractivos. Ahora mismo el nivel de riesgo es muy alto a cambio de un potencial alcista bastante limitado", señalan en una de las grandes gestoras españolas.

Son cada vez más las gestoras que apuestan por estar neutrales en renta variable, muy especialmente en el mercado estadounidense, en el que hay algo más que vértigo. Las altas valoraciones en Wall Street condicionan los movimientos en todo el mundo, porque existe la seguridad de que más pronto que tarde se producirá un ajuste a la baja que es inevitable.

Aunque en absoluto hay señales de mucho nerviosismo ni mucho menos de pánico, se está procediendo a un cierre ordenado de carteras que anticipa pocas emociones fuertes de cada al tramo final de un 2021 más que bueno en los parqués mundiales. Es la hora de asegurar beneficios y de empezar a estudiar las rotaciones de las carteras de cara a un 2022 que viene cargado de incógnitas en unas bolsas caras.

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