Las va­lo­ra­ciones y el po­ten­cial de re­es­truc­tu­ra­ción las con­vierte en muy atrac­tivas

El 'private equity' abre en canal el melón de las 'telecos' con todo el viento a favor

La ato­mi­za­ción del sector en Europa es to­tal­mente in­sos­te­nible a medio plazo

Telefonica puede ser la próxima.
Telefonica puede ser la próxima.

Lo más sor­pren­dente de la OPA de KKR sobre Telecom Italia es que haya tar­dado tanto en lle­gar. La oferta de 10.800 mi­llones de euros por el 100% del grupo, a los que hay que sumar los 22.500 mi­llones de deuda que asu­miría el 'private equity', llega tras mu­chos me­ses, tri­mes­tres, años de con­tinua ero­sión de las va­lo­ra­ciones del sector de las 'telecos' eu­ro­peas en bolsa. Mucho han tar­dado los fondos en pasar a la ac­ción.

La ofensiva final era esperada desde hace bastante tiempo. En un sector muy fragmentado en el Viejo Continente y cada vez más incapaz de mantener una estructura de costes de otra época, los 'private equity' vislumbran una extraordinaria historia de reestructuración. Es la hora de comprar para reenfocar negocios, vender divisiones, establecer alianzas y más tarde abanderar fusiones entre grandes jugadores.

En este punto, los fondos de capital riesgo aparecen como los salvadores de un sector en apuros. Muy oportunistas, como corresponde a su naturaleza, pero salvadores al fin y al cabo. Porque la acción de TIM había perdido alrededor de la mitad de su valor en los últimos cinco años y porque, a pesar del gran rally posterior al lanzamiento de la OPA, sigue valiendo menos de 10.000 millones de euros en bolsa.

De momento, ni siquiera alcanza el precio ofrecido por KKR, quizá porque su oferta por TIM no es vista con buenos ojos por su accionista Vivendi y porque también levanta los recelos del Gobierno italiano, que se guarda la posibilidad de rechazar la operación. Pero, sea como sea, la OPA supone un antes y un después que abre en canal el melón de las grandes operaciones corporativas en el sector. Las hostilidades han comenzado.

+Mucha liquidez pandémica*

Cargados de liquidez, los 'private equity' son hoy por hoy los inversores más ricos del vecindario. En primavera, EQT y Stonepeak ya pusieron sobre la mesa 18.000 millones -incluida la deuda- para quedarse con la holandesa KPN. No la convencieron. Y el propio KKR también ofertó sin éxito. Y, en el juego entre operadoras, hay rumores sobre la posibilidad de que el mayor accionista de Altice, Patrick Drahi, eleve su participación del 21,1% en la británica BT.

"Hay resistencia, como no podía ser de otra manera en empresas que son 100% estratégicas, pero cada vez va a ser menor. Los fondos de capital riesgo tienen cada vez más presencia en el sector de las 'telecos' europeo, y éste está cada vez más tocado por una competencia creciente en unos mercados muy maduros ya. Es una cuestión de tiempo que los Estados den su brazo a torcer, porque las ofertas son generosas", señalan fuentes del sector.

Porque las ofertas son generosas y, porque, claro está, nadie espera una resurrección orgánica de las 'telecos' en bolsa. Hace una semana, Meinrad Spenger, el consejero delegado de Másmóvil -participado entre otros fondos por KKR y comprador de Euskaltel por cerca de 2.000 millones de euros-, hacía referencia al momento "dramático" del sector en España, asolado por la pérdida de ingresos y rentabilidad que se deriva de las ofertas cada vez más competitivas en precios.

Una situación que es muy parecida -aunque en ningún otro país la guerra de precios ha sido tan devastadora para las operadoras como en España- en Europa, donde el conjunto del sector reclama nuevas reglas del juego. De lo que se trata es de poner las bases para que, sin dañar la competencia, se puedan consolidar grandes grupos capaces de afrontar retos cada vez más exigentes.

Porque lo peor es que, en paralelo a la guerra comercial, las telecos -tanto dentro como fuera de España- tienen que afrontar potentes inversiones en redes que suponen un esfuerzo extraordinario y, en algunos casos, inasumible. Quien más quien menos está vendiendo negocios o divisiones concretas -por ejemplo Deutsche Telekom se ha deshecho de su filial holandesa por 5.100 millones-, que son compradas por... el capital riesgo.

O da entrada al 'private equity' en sus negocios de fibra para sacar adelante sus millonarios proyectos de inversión, como ya han hecho Telefónica, Orange o KPN. Pero después de esta primera gran incursión, los fondos ya no se conforman con los bocados pequeños y quieren pescar en los grandes caladeros. La OPA sobre TIM es sólo el comienzo de una fase que abre una nueva etapa en el sector.

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