Jaime Caruana, con­se­jero y ex go­ber­nador del Banco de España, sería un "mal me­nor" frente al ac­tual CEO

El mercado agita una abrupta salida de Carlos Torres del BBVA

Sus malas re­la­ciones con el BCE y el caso Villarejo jus­ti­fi­ca­rían un cambio de rumbo

Onur Genç y Carlos Torres, BBVA.
Onur Genç y Carlos Torres, BBVA.

Las aguas vuelven a bajar re­vueltas en el BBVA en vís­peras de la reunión de su con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción des­pués de la calma lo­grada tras sor­prender al mer­cado con sus re­sul­tados al cierre del tercer tri­mes­tre. La re­ciente de­ci­sión del ex con­se­jero de­le­gado del BBVA, Ángel Cano, de po­nerse a dis­po­si­ción del juez de la Audiencia Nacional por el de­no­mi­nado caso Villarejo ha agi­tado los mer­cados fi­nan­cieros sobre la po­sible sa­lida abrupta de su pre­si­dente Carlos Torres del banco.

Cano fue citado en julio de 2019 como investigado para esclarecer los presuntos encargos realizado por la entidad financiera al comisario José Manuel Villarejo, pero en aquél entonces optó por acogerse a su derecho constitucional a no declarar por estar las actuaciones en secreto.

Ahora en cambio ha decidido colaborar con la justicia por considerar que es esencial para su defensa. Una declaración que se espera que se convoque en los próximos días, después de las previstas para miércoles y jueves con la del ex responsable de Comunicación del BBVA, Paul García Tobin, y del asesor financiero del banco, César Béjar. De estas declaraciones dependerá en gran medida la situación del actual equipo directivo, haciendo aflorar cierto nerviosismo en la entidad.

Las actuaciones del juez están dirigidas a esclarecer los servicios contratados por el banco a Cenyt, sociedad del grupo empresarial creado por Villarejo, para distintos proyectos entre 2004 y 2017 por los que la entidad habría pagado más de diez millones de euros.

La crisis reputacional del BBVA preocupa a De Guindos

La reactivación mediática prevista para estos días del caso Villarejo habría generado una profunda preocupación en el Banco Central Europeo (BCE) ante la fuerte crisis reputacional. No en vano, se trata de la segunda entidad española por capitalización, con algo más de 36.000 millones de euros de valor en bolsa tras la subida del orden del 40% acumulada en el año.

Los líos judiciales, junto con la pésima relación con Luis de De Guindos, vicepresiente del BCE; estarían acentuando las presiones por parte entidad europea para que Carlos Torres abandone el barco y sea sustituido por Jaime Caruana, actual consejero de la entidad y antiguo gobernador del Banco de España. Un hombre con la confianza del actual vicepresidente del Banco Central Europeo pero que se considera próximo al ex presidente del BBVA, Francisco González, al que "ayudó" desde el Banco de España a rechazar, en 2004, el asalto fallido de la constructora Sacyr a la entidad bilbaína.

Las tensiones habrían llegado a tal extremo que en los mercados financieros se ha empezado a especular con la posibilidad de una inminente dimisión del presidente del BBVA. En los foros se dice, en argot futbolístico, que no se va a comer el turrón al frente de la entidad. Un temor que justificaría buena parte de la caída de más del 10% sufrida por el valor en la última semana.

Otro indicio más, según fuentes cercanas al banco, sería el interés mostrado por Carlos Torres por su fondo de pensiones valorado en más de 12 millones de euros con el fin de buscar las fórmulas más favorables para su rescate.

La plantilla muestra su descontento por el trato al cliente

A esta situación se sumaría el norme malestar interno por la contradictoria gestión realizada en los últimos años. Trabajadores de la entidad critican a “sotto voce” el desastre de la banca comercial en España -uno de los puntos más débiles del banco- tras el reciente ERE y el proceso de digitalización acometido.

La reducción de personal y de oficinas estaría generando una intensa carga de trabajo. La nueva estructura se habría enfocado en distintas oficinas principales, rodeadas de oficinas satélite con apenas dos empleados con miles de clientes cada una a los que atender.

Por otra parte, se habrían centralizado ciertos trámites que antes se hacían en oficinas en Madrid, Barcelona y Bilbao para concentrarlos en una sede en Málaga que estaría generando retrasos. Todas las comunicaciones internas se estarían haciendo por email dificultando y entorpeciendo procesos que antes se realizaban de una forma mucho más ágil.

Pese a todo, la entidad sigue presumiendo del alto grado de satisfacción de sus usuarios y de estar a la cabeza de las mejores entidades donde trabajar en las encuestas Gallup.

Encuesta Gallup

Pero eso, aseguran, tiene truco. Los trabajadores se ven obligados a pedir a sus clientes que les evalúen a ellos por su atención personal y no a los servicios del banco como tal. Por otra parte, las encuestas Gallup realizadas entre los trabajadores que se suponen anónimas se hacen con un número de usuario que deja un rastro informático. Eso genera dudas en los trabajadores a la hora de responder con veracidad. El autoengaño y la ausencia de una autocrítica constructiva solo supondrá pan para hoy y hambre para mañana.

Un descontento rematado con la reciente adquisición de cerca del 50% de su filial turca Garanti por 2.250 millones de euros, que a muy pocos convence en el mercado al elevar su perfil de riesgo. Una operación, señalan las malas lenguas, incentivada por el consejero delegado de origen turco Onur Genç para garantizarse una posible salida en caso de un proceso de reestructuración directiva en el banco.

Torres reaviva la operación del Sabadell para hacerse fuerte

Esta compra, de hecho, también ha generado cierto disgusto en el BCE, pero tiene limitado su margen de actuación al realizarse con el exceso de liquidez obtenido por el BBVA tras la venta de su negocio en Estados Unidos. Un motivo más para agitar las especulaciones sobre un posible cambio de rumbo de la entidad, aparecidas cada cierto tiempo desde la salida de Francisco González en 2019.

Por el contrario, en los últimos días, han surgido voces que apuestan justo por todo lo contrario. En ciertos medios se asegura que Carlos Torres habría reabierto la puerta a una posible fusión con el Banco Sabadell con el fin de hacerse fuerte en la presidencia frente a Caruana. Esta hipótesis, sin embargo, choca ahora con los intereses del Sabadell, dispuesto ahora a seguir en solitario una vez reconducida su situación financiera.

En este tira y afloja, los próximos días y semanas se antojan apasionantes en el BBVA de cara una posible lucha de poder por liderar uno de los bancos más importantes de Europa.

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