Monitor del Seguro

La ratio de re­ten­ción se ha man­te­nido por en­cima del 98%

Un homenaje al seguro de Decesos

Casi la mitad de la po­bla­ción es­pañola, el 47%, tiene su se­pelio cu­bierto

Unespa
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Con un nuevo Día de Todos los Santos ya v en­cido, es­pe­cial­mente do­lo­roso por las se­cuelas de una pan­demia mortal de ne­ce­si­dad, la jor­nada fes­tiva en toda España se ha cu­bierto con la tra­di­ción de llevar flores a las tumbas de los fa­mi­liares fa­lle­ci­dos. Un buen mo­mento, aunque mal­dita la gra­cia, para hacer un re­paso de la evo­lu­ción de uno de los se­guros más po­pu­lares en nuestro país. El de Decesos.

Lo primero, el análisis del comportamiento de las primas. Según los últimos datos provisionales recabados por Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA), y difundidos por Unespa, la facturación por la venta de pólizas crecía a un ritmo a septiembre del 3,77%. Un avance algo inferior al del grupo de seguros Diversos en los que se engloba, denominado Resto No Vida (4,54%), pero ligeramente superior al del conjunto de los ramos de No Vida (3,17%).

Hace un año en estas mismas fechas y con la crisis provocada por el COVID encima, el negocio crecía a tasas del 0,28% frente a una caída del 2,15% de los seguros Diversos y un avance del 0,65% de No Vida. Y en 2019, en tiempos prepandemia, el aumento en septiembre era del 5,35% (un 2,96% Diversos, y 2,90% No Vida). Es decir, las ventas de seguros de Decesos se han animado, pero todavía no han llegado a coger el impulso que exhibían antes de la irrupción del coronavirus.

Hay que destacar el importante papel que estas pólizas han tenido durante la pandemia y su resiliencia. A pesar del confinamiento y del incremento del número de fallecidos, su evolución se ha mantenido en valores positivos, lo que “demuestra la solidez del ramo”, según destaca Mapfre Economics en su informe ‘El mercado español de seguros en 2020’. Esta solidez se la achaca al hecho de que las aseguradoras supieron responder “al enorme reto que ha supuesto seguir atendiendo a las familias en circunstancias tan complicadas como las vividas. Fruto de todo ello, la ratio de retención se ha mantenido por encima del 98%”.

Ramo que ha aguantado bien

Así las cosas el ramo ha aguantado bien, ya que está creciendo a un buen ritmo, pero que se encuentra en en la calificación de muy maduro. Cerca de la mitad de la población española tiene un seguro de Decesos. Según el informe ‘El seguro de Decesos en 2020’, elaborado por Estamos Seguros, la iniciativa de divulgación de la cultura aseguradora puesta en marcha por Unespa, más de 22 millones de personas tienen su sepelio cubierto en el país. O lo que es lo mismo, un 47% de la población.

Otro característica que se destaca en este análisis es que se trata de un producto de carácter familiar. Una misma póliza suele dar cobertura a varias generaciones de una misma familia. Por tramos de edad, la mitad de las personas de más de 50 años tiene un seguro de este tipo y, en edades particularmente avanzadas, son casi el 60%. “Pero es que, además, un tercio de los adolescentes y el 40% de los veinteañeros cuentan con esta protección”, destaca Unespa.

El ramo se ha caracterizado en los últimos años por despertar el interés de actores que hasta hace poco no tenían presencia en la comercialización de este tipo de seguros. Es el caso del canal de bancaseguros. También se han fijado en él entidades aseguradoras que no operaban en este nicho. Por ejemplo, recientemente, a principios de octubre, MMT Seguros recibía la autorización administrativa para ampliar su actividad a este ramo.

Según el informe de Mapfre Economics, el incremento de la competencia que se está produciendo en este nicho de mercado se está centrando “en segmentos novedosos, como la prima única, que son seguros pensados para un segmento de cliente muy específico (mayores sin seguro de Decesos), para quienes hasta hace pocos años no existía ningún producto”. No obstante, de momento, este tipo de seguros todavía son los mínimos.

Según los últimos datos de ICEA correspondientes a 2020, la mayor parte de los asegurados utilizan la prima nivelada (las primas se mantienen constantes a lo largo de la vida del asegurado variando, únicamente, si el coste del servicio fúnebre de su zona varía). El 60,6% del total de primas se hacen de esta forma, seguido de las mixtas (durante los primeros años se irá recalculando la prima a pagar en función de la edad del asegurado. Una vez se haya alcanzado la edad pactada con la compañía, las primas se mantendrán constantes, variando solo en el caso de que el coste del servicio fúnebre de su zona aumente), que alcanzan casi el 21% y son las que más crecen en el último año (+13,2%).

A esta tipología le sigue la prima natural (tiene una vigencia anual renovable y llegado el momento del vencimiento es cuando se recalcula la prima a pagar por parte del tomador en función de su edad en ese momento), con un 7,9%, y, por último, la prima única (se calcula y paga la prima en un solo recibo y, una vez abonado, la cobertura queda vigente hasta el momento de la defunción), un 2,3%.

Por último, hay que destacar la tremenda evolución que han experimentado estos seguros, que ya no se limitan a ofrecer las coberturas tradicionales relacionadas con la defunción, sino que han derivado en pólizas completas de protección familiar incluyendo nuevas garantías adaptadas a las demandas actuales de los clientes. Pueden incorporar, por ejemplo, asistencia sanitaria, una cobertura para mascotas, chat médico, algunas permiten conservar la carga genética…

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