No ha ha­bido grandes sor­presas po­si­tivas ca­paces de com­pensar el factor po­lí­tico

Los resultados trimestrales pasan de puntillas por un Ibex descolgado

La bolsa es­pañola afronta el final de 2021 cada vez más lejos de la media eu­ropea

Ibex 35.
Ibex 35.

Agua. Si al­guien es­pe­raba que los re­sul­tados del tercer tri­mestre del año, tanto de la banca como de las em­pre­sas, fueran ca­paces de reac­tivar a la bolsa de cara al úl­timo tramo del año, ha errado to­tal­mente. Por su­puesto que a estas al­turas no se puede des­cartar un tirón de úl­tima hora, pero no será por el im­pacto de una cuentas tri­mes­trales que han pa­sado de pun­ti­llas por un Ibex 35 in­capaz de dar el gran salto du­rante 2021.

Es verdad que el índice se ha instalado en las tres últimas semanas siempre alrededor de los 9.000 puntos. Pero en este nivel decisivo está haciendo un ejercicio de impotencia constante, protagonizando un movimiento lateral interminable que denota falta de dirección. O, lo que es peor, ausencia de catalizadores para seguir subiendo y cerrar parte del desfase que acumula respecto a los grandes índices mundiales.

A la espera de la presentación de las últimas -muy pocas ya- cuentas del trimestre, las empresas del Ibex 35 han ganado más de 40.000 millones de euros y han apuntalado la recuperación iniciada desde los números de derribo de un 2020 marcado a fuego por el Covid-19. Pero la realidad es que, en líneas generales, no ha habido grandes sorpresas positivas y sí muchos elementos no habituales que han tirado de los beneficios.

Ahí están las menores provisiones en el sector financiero o las ventas de activos (un buen ejemplo es la enajenación de la división de torres Telxius por parte de Telefónica), que explican parte del proceso de recuperación de las cuentas de resultados. "El problema es que ese salto ya estaba descontado en los precios y no ha tenido impacto alguno en las cotizaciones", señala el gestor de una gran firma nacional.

Ingresos descolgados

Y, en lo que respecta a los ingresos, el crecimiento se queda algo por debajo del 15%. Una cifra no demasiado espectacular que confirma que los inversores necesitan más argumentos para seguir alimentando la caldera de una bolsa demasiado condicionada por el factor político. El acuerdo de Gobierno y sindicatos para subir las cotizaciones sociales 0,6 puntos en diez años sin acuerdo con los empresarios es el último capítulo.

"Hay un runrún negativo continuo sobre España, que tiene que ver con la inestabilidad política y la pérdida de tracción de la economía. El último tijeretazo de Bruselas a las previsiones de crecimiento para 2021 y 2022 tiene una lectura también en clave electoral, y es que difícilmente podrá eludir Pedro Sánchez un adelanto electoral. El mercado está descontando que habrá mucho ruido en cuestión de pocos meses", señalan fuentes bursátiles.

Las cifras no engañan. La subida del Ibex 35 en lo que va de año no avanza más allá del 11%, frente a los avances de más del 20% del EuroStoxx 50 o los índices francés o alemán. En realidad, continúa una tendencia que viene desde bastante más lejos y que confirma la pérdida de atractivo de un mercado, el español, con cada vez menos peso en las carteras. Una evidencia que limita mucho el alcance de un potencial rebote de fin de año.

Con ruido de sables en la arena política, pocas cosas que llevarse a la boca en los resultados empresariales y sin apenas relevos a las grandes estrellas del año -los bancos y Repsol entre los pesos pesados-, todo parece encaminado a un final de año anodino para el Ibex 35. Los analistas más pesimistas aseguran incluso que no estaría mal terminar en los actuales niveles. De momento, el mercado no da para más.

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