OPINIÓN

Los chips y otros riesgos, sin olvidar la pandemia, espolean una inflación preocupante

El con­trol del Covid-19 y evitar una de­fla­ción son más ur­gentes que la subida de los pre­cios

Janet Yellen, U. S Tresuary secretary.
Janet Yellen, U. S Tresuary secretary.

En España, como en los Estados Unidos, se han re­gis­trado subidas de pre­cios en tasa in­ter­anual en el mes de oc­tubre su­pe­riores al 5% y 6% res­pec­ti­va­mente. Alarmas or­to­doxas ante el riesgo de que la in­fla­ción des­troce la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica. Cuando la pan­demia pa­recía con­tro­lada, la subida de los pre­cios y la es­casez de chips han pro­vo­cado un alza ines­pe­rada y alar­mante del IPC.

Es cierto que el confinamiento enfrió la actividad y contuvo cualquier subida de precios, en tanto que la rápida y vigorosa recuperación ha impulsado un incremento generalizado de la demanda al que no ha respondido aquella oferta frenada por el confinamiento.

La secretaria del Tesoro estadounidense y ex gobernadora de la Reserva Federal, Yanet Yellen, alerta con estas palabras: “Si queremos reducir la inflación debemos, pienso, continuar haciendo progresos contra la pandemia”. El temor a los contagios explica el por qué muchos trabajadores recelan acudir a los puestos de trabajo a la vez que las escaseces provocan alzas inusitadas, por ejemplo, en los precios de los automóviles de segunda mano. En España, incluso la vivienda muestra unas alzas de precios desorbitadas.

Yellen insiste en el control de la pandemia frente a quienes abogan por políticas monetarias más rigurosas y, en definitiva, subidas de los tipos de interés. La alta funcionaria teme que hacerse eco de estas alertas provoque una deflación y una anemia de los negocios, como la sufrida por Japón durante muchos años del presente siglo.

Atención porque la epidemia rebrota en los Estados Unidos, en Europa y no digamos en Rusia o incluso, en la República Popular China (significativo y vertiginoso descenso en el precio de las viviendas). Confinamiento en Austria y Baviera, así como en Rumanía o Bulgaria. O el propio Reino Unido. Las tasas de contagios y el número de fallecidos crecen en España, a pesar de los excelentes resultados conseguidos en el número de vacunados. La pandemia no está totalmente controlada.

El gobernados del Banco Central de Canadá se suma a estas reflexiones: “Aunque la economía global se recupera la pandemia continúa siendo una amenaza para los ciudadanos, para las empresas y las políticas públicas”. Los bancos centrales no pueden abandonar sus políticas y extremar el cuidado en sus comunicados para no provocar alarmas innecesarias. Máxima prudencia con la recuperación.

Banqueros centrales sostienen la imperiosa necesidad de controlar la pandemia como el mejor antídoto ante el confinamiento y la recuperación. Esta prudencia es ahora extrema cuando la inflación y los recortes de suministros de semiconductores cuestionen la generosidad de las políticas monetarias y fiscales.

Recorte de rentas

La inflación, sin duda, recortará las rentas de los trabajadores. Los salarios reales sufrirán el encarecimiento de los precios. La demanda de consumo se resentirá. Ahora bien, tampoco hay que olvidar que mientras los tipos nominales de interés se mantengan bajos los tipos reales, diferencia entre los nominales y el IPC, experimentarán una fuerte bajada.

El menor precio del dinero y el mayor precio de bienes y servicios es todo un incentivo para solicitar préstamos y apuntalar proyectos de inversión. El endeudamiento se abarata.

La pandemia en cualquier caso no está controlada. La economía española ha registrado una sólida recuperación como atestigua el comportamiento del sector exterior, como subraya FUNCAS. Un superávit de la balanza de pagos de bienes y servicios de 13.438 millones entre enero y agosto. Y como refuerzo unas entradas de capital extranjero durante el mismo periodo de 25.000 millones de euros. La prima de riesgo española no se aleja de la cotización del bono alemán.

Ahora bien, la contención de la pandemia sigue siendo un reto nada despreciable cuando aumenta el numero de contagios y de fallecimientos. No es tiempo para tirarse a la calle sino para apoyar la prudencia y la recuperación.

Artículos relacionados