La banca es un ele­mento de­ci­sivo en el di­na­mismo del mer­cado de vi­viendas

Las ventas récord en septiembre huelen a burbuja inmobiliaria y de hipotecas

La caída ver­tical de los tipos fijos de los prés­tamos dis­para las com­pras

Hipotecas
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Se podrá estar de acuerdo o no -y hay una di­vi­sión de opi­niones cre­ciente- en que es­tamos en el co­mienzo de una nueva bur­buja in­mo­bi­lia­ria. Pero de lo que no cabe una sola duda es de que hay dos ele­mentos sobre la mesa que son in­dis­pen­sa­bles para su for­ma­ción. A la de­manda dis­pa­rada de vi­vienda se une la oferta de prés­tamos hi­po­te­ca­rios más ba­rata que hayan co­no­cido los es­paño­les. Y aún habrá más re­cortes a muy corto plazo.

Se podrá argumentar también, y con mucha razón, que esos tipos de interés de derribo en muchos casos sólo están al alcance de las familias más solventes del país. Efectivamente, contratar un diferencial del 0,69% a tipo variable o un 1,5% TAE a tipo fijo a 30 años exige mucha vinculación. Pero no es menos cierto que el nivel de ahorro de las familias que han salvado la crisis es ahora más alto. Hay miles en disposición de comprar.

Los datos del INE del mes de septiembre marcan un hito. Las compraventas de viviendas se han disparado un 40,6% interanual en septiembre hasta las 53.410 operaciones. Hay que echar el calendario atrás 13 años, desde abril de 2008, para ver una cifra tan alta. Las transacciones conjuntas de viviendas usadas -sobre todo- y nuevas devuelven al sector a cifras que casan con las del 'boom' inmobiliario de funestas consecuencias.

En el sector no se cansan de recordar que en nada se parece la situación de hoy a la de entonces. Ni las promotoras se acercan al número de casas levantadas entonces, ni hay exceso de oferta -al revés, hay problemas de escasez en gran parte de las grandes capitales- ni los bancos levantan la mano con todo tipo de clientes, como era habitual en 2008. Todo eso es verdad también, pero con ciertos matices.

Porque, ¿no es cierto que resulta sorprendente que la banca esté prestando al 1,5% cuando la inflación está desbocada hasta niveles del 5,4% en octubre, los más altos en 29 años? Puede que se trate de un repunte coyuntural, muy centrado en los precios de la energía, pero la realidad es que hay un desfase muy potente que los compradores de vivienda están viendo como una oportunidad única de compra.

Efecto llamada

"Posiblemente no volveremos a ver precios tan bajos de las hipotecas. La subida de tipos llegará más pronto que tarde y entraremos en una fase de cierta normalización. Pero, por el camino, se van a contratar miles y miles de hipotecas porque en plena subida de la inflación y con incertidumbre en las bolsas por las altas valoraciones de Wall Street, la inversión en inmobiliario no puede ser más atractiva", señalan fuentes del sector.

Las mismas fuentes creen que en el extraordinario crecimiento de las operaciones en septiembre sigue influyendo el proceso de recuperación -las compraventas de vivienda se han incrementado un 37,6% en los nueve primeros meses del año frente al mismo periodo de 2020- tras el gran parón provocado por la pandemia. Pero muy posiblemente ese proceso de normalización ya estaría cerca del fin sin el apoyo imprescindible de las hipotecas más baratas de todos los tiempos.

La banca se ha convertido, por lo tanto, en un colaborador absolutamente necesario para acelerar y prolongar una recuperación del mercado inmobiliario que está superando todas las expectativas. Un acelerón que ha despertado la inquietud del Banco de España, que ya ha advertido de que los precios pueden registrar el siguiente gran calentón si la ausencia de oferta persiste. ¿Burbuja a la vista?

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