Los bol­sistas no des­cartan una pronta sa­lida con un des­cuento muy im­por­tante

El mercado espera una pronta decisión de Ibercaja sobre su salida a Bolsa

La in­de­ci­sión en busca del mo­mento más opor­tuno puede ser con­tra­pro­du­cente

Ibercaja Plan + Madrid
Ibercaja Plan + Madrid

La cons­tante es­pe­cu­la­ción sobre la in­mi­nente sa­lida a Bolsa de Ibercaja po­dría ser con­tra­pro­du­cente, señalan los ope­ra­do­res. Apuntan a que se está pro­du­ciendo una es­pecie de juego del ratón y el gato a la es­pera del mejor mo­mento para salir mer­cado que puede pro­ducir un des­gaste en el in­terés de los in­ver­so­res.

La entidad estaría obligada por la Ley de Fundaciones Bancarias, aunque tiene otras opciones, a que su principal accionista, la Fundación Ibercaja, reduzca su actual participación, cercana al 88%, por debajo del 50% antes de finalizar el próximo año.

Operación lista desde hace tiempo, pues ya tiene la estructura preparada y a los asesores contratados. La idea inicial de Ibercaja Banco es que su principal accionista coloque una participación del 40% y al tiempo aprovechar para ampliar capital.

Para diseñar la salida a Bolsa, la entidad aragonesa ha contratado a Rothschild, que ya estaría en fase de prospección para conocer el interés del mercado por esta colocación de acciones, junto a Bank of America, UBS, JP Morgan y Morgan Stanley. Circunstancia que ha desatado las especulaciones ante una posible aceleración del proceso y su adelanto a este mismo año; aprovechando la recuperación de la bolsa, asentada otra vez sobre los 9.000 puntos de Ibex.

La valoración, principal hándicap

Su camino hacia al mercado, sin embargo, no parece un camino de rosas por un tema de valoraciones. Los expertos recuerdan que sus principales comparables en el mercado cotizan en la actualidad con importantes descuentos sobre su valor en libros. Eso supone un notable hándicap, pues podría obligar a la entidad liderada por Víctor Iglesias a realizar un descuento superior a lo previsto para convencer a los inversores de que acudan a su oferta pública de venta (OPV).

La opción sería apurar los plazos, dejando la salida para el próximo año con el riesgo de que las bolsas se puedan ver agitadas por factores externos y se pierda ese momento adecuado tan buscado. Un riesgo oportunidad muy a tener en cuenta. En el peor de los casos, sin embargo, podría lograr una ampliación del plazo por parte del Gobierno después de que en 2020 consiguiera dos años de gracia debido a la pandemia.

No parece lo más aconsejable, pero el Ejecutivo español ya ha demostrado cierta manga ancha en situaciones parecidas. Uno de los argumentos que se esgrimen en el mercado es que una salida a bolsa con un excesivo descuento supondría un riesgo para la fundación y su obra social en favor de inversores extranjeros.

Venta de activos

Tampoco se descarta otra de las posibilidades que permite la Ley. Esta sería la constitución de un fondo de reserva para apoyar al banco en caso de turbulencias. Opción elegida, por ejemplo, por Kutxabank. Tras convencer al BCE de su solvencia, la cantidad necesaria para ello se situaría en torno a los 300 millones de euros. Eso le obligaría a realizar desinversiones en sus activos más importantes como la gestora de fondos o el negocio de seguros.

Según Bloomberg, la entidad aragonesa ya habría estado tanteando esta posibilidad para Ibercaja Vida, una de sus líneas de negocio en seguros. La venta parcial o total de alguna de sus unidades no solo le permitiría repartir un dividendo extraordinario para que la Fundación lo destine r a cumplir con los requisitos del fondo de reserva, sino que le serviría además para fijar mejor la valoración objetiva de todo el grupo.

En cualquier caso, los operadores creen que lo mejor para Ibercaja es su salida a Bolsa, pero sin marear tanto la perdiz. Al mercado no le suelen gustar ni las incertidumbres ni las dudas en la gestión. El rechazo del sector a posibles nuevas operaciones corporativas reduce los riesgos de ser absorbida a corto plazo. Este escenario, aunque nunca garantizado, le facilitaría seguir en solitario mientras consolida su posición en el mercado para en un futuro, si es necesario, afrontar posibles operaciones de concentración con más peso específico.

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