OPINIÓN

Chips, deslocalización, desabastecimiento y la amenaza de la R. P. de China

La es­casez de se­mi­con­duc­tores pone en pe­ligro la re­cu­pe­ra­ción mun­dial

Microprocesadores, chips en la jerga común.
Microprocesadores, chips en la jerga común.

Un fan­tasma ame­naza la pro­duc­ción mun­dial de au­to­mó­vi­les: la es­casez de chips. Paralización, al menos par­cial de las ca­denas de mon­taje. No hay chips su­fi­cien­tes. El prin­cipal centro de pro­duc­ción está si­tuado en la costa no­roeste de la isla de Taiwan, donde se en­cuen­tran las ins­ta­la­ciones de la Taiwan Semiconductors Manufacturing Co. (TSMC). Es el prin­cipal fa­bri­cante de se­mi­con­duc­to­res, cir­cuitos in­te­grados o sen­ci­lla­mente chips para te­lé­fonos mó­vi­les, or­de­na­do­res, au­to­mó­vi­les, re­lo­jes, re­fri­ge­ra­dores y un largo et­cé­tera. Entre su clien­tela Appel, Intel, Qualcomm, Huawei, Mercedes, Seat …

Taiwan es una república independiente con estrechos vínculos políticos y económicos con Occidente, pero también con su vecino la R. P. de China, que no ha tenido ningún reparo en invadir el espacio aéreo de la Isla.

La revista Time, en un excelente reportaje (num. de 12/18 octubre), analiza la importancia mundial de TSMC, que contribuye al 50% de la producción mundial de chips, a la vez que señala las amenazas que la acechan.

Desde mediados del pasado febrero se ha intensificado la escasez de chip. La pandemia recortó la demanda y la producción se ajustó como respuesta. La súbita recuperación de las economías ha generado una brecha entre consumidores y productores.

Una crisis por el acceso a una tecnología inventada y todavía bajo diseño estadounidense, pero desarrollada en países de bajo coste de mano de obra. EEUU tenía la sartén por el mango, pero la avaricia de los beneficios deslocalizó hacia el sudeste asiático la fabricación de los semiconductores. ¿Por qué no México y el resto de América Latina?

El objetivo del capitalismo liberal, maximizar el beneficio, tiene, en más de una ocasión, un coste y un riesgo estratégico. Las debilidades del sistema de producción del capitalismo norteamericano fueron detectadas por un ingeniero chino, Murris Chang, fundador de TSMC en 1987, licenciado por Harvard, Stanford y el MIT.

En 2018, Chang se jubiló cuando había encontrado a un avispado sucesor, Liu, licenciado en Berkley. Liu toma dos decisiones estratégicas: Apple como cliente y el desplazamiento de parte de su producción a Corea del Sur. en alianza con Samsung. La empresa coreana constituiría más adelante su propia manufactura: Galaxy.

La UE en acción

La escasez de semiconductores ha hecho sonar las alarmas de los poderes públicos. La Comisión Europea ha desvelado la existencia de un acuerdo público-privado para producir un 20% del total mundial de chips en 2030. Asimismo, pese a la posición dominante de los EEUU en el diseño de chips, subsiste una incapacidad empresarial para fabricar más semiconductores dentro de sus fronteras.

Hoy día el proceso de fabricación de chips responde al siguiente esquema: EEUU diseñan los chips, diseño que se envía a Taiwan o a Corea del Sur para su fabricación, a la vez que se montan en otros países del sudeste asiático. El ciclo se cierra con la producción terminada en la R.P. de China, que nunca ha sido capaz de sustituir la fabricación taiwanesa.

Los proyectos europeos y estadounidenses llevarán tiempo. De momento, desabastecimiento. precios más caros y el riesgo dudoso, pero no despreciable, de una acción agresiva de la R.P. de China hacia Taiwan.

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