SECTOR QUÍMICO

Combustible para aviones, nueva mega tendencia

El trans­porte aéreo es una de los prin­ci­pales emi­sores de CO2 al me­dioam­biente. Muchas pla­ta­formas eco­lo­gistas e in­cluso go­bier­nos, en su agenda 20/30, em­piezan a in­si­nuar en la ne­ce­sidad de re­ducir o eli­minar los viajes en avión con el fin de lu­char contra el cambio cli­má­tico.

Esta es la razón por la que el proceso de descarbonización del sector, con los llamados carburantes sostenibles, va camino de convertirse en una de las grandes mega tendencias de inversión en esta década.

Un negocio que está generando una espectacular carrera por el liderazgo entre las grandes multinacionales tanto aeronáuticas como energéticas. Las empresas de ambos sectores están poniendo toda la carne en el asador conscientes de que el primero en llegar dominará una actividad multimillonaria en los próximos años.

En este marco se encuadra la reciente alianza estratégica creada por el fabricante de motores aeronáuticos Safran y el grupo energético Total Energies. Una alianza destinada a trabajar en la descarbonización del sector aéreo con la producción de carburantes sostenibles.

El objetivo a corto plazo es conseguir la compatibilidad de los motores actuales con la utilización de hasta un 100% de este tipo de combustibles para la aviación y optimizar su eficacia energética y medioambiental. Esta asociación implica, en el terreno de la investigación, la tecnología y la innovación, la realización de pruebas con sistemas de propulsión y con motores en vuelo.

Otra de las grandes metas de esta alianza será el aprovisionamiento de SAF (esencialmente biocarburantes), producidos en Francia por Total Energies para los test de motores de aviones y helicópteros de Safran. Además, las dos compañías tienen intención de llevar a cabo "acciones de sensibilización" de actores públicos y privados en Francia y en el extranjero con el fin de captar inversiones.

Los motores actuales de Safran ya están certificados para poder utilizar hasta un 50% de SAF, pero en la práctica el porcentaje utilizado es de menos del 1% por razones de precio y de disponibilidad. La legislación francesa estipula que en todos los vuelos que despeguen en Francia se tendrá que utilizar como mínimo un 1%. La Comisión Europea se ha fijado el objetivo de un 2% en 2025 y un 5% en 2030.

Una carrera en la que ya están inmersos empresas como Airbus o Repsol, pionera en España en la producción de biocombustibles para la aviación, lo que augura una lucha apasionante por el liderazgo del sector europeo en los próximos años.

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